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lunes, 17 de abril de 2017

Poema con ilustración


                             
                                     
















Ilustración: Manes Sánchez

          Poema V

En la alta madrugada
tus pezones oscuros.
                       El deseo abisal y sus ajorcas
                       bajo una luz de templos con cúpulas azules.

                       Nada más que la piel
                       en un ardor de abril y tamarindos.
                       Nada más que la piel,
                       su liturgia de helechos.

                                        © Verónica Aranda
                             De Épica de raíles, Devenir, Madrid, 2016




domingo, 8 de enero de 2017

Foto poema con sol de enero










































© Foto: Isabel Erice

© Texto: Verónica Aranda
(Fragmento de un poema de Poeta en India, Melibea, Talavera de la Reina, 2005)



lunes, 14 de noviembre de 2016

Presentación en Madrid de Épica de raíles


Acaba de salir de imprenta mi nuevo poemario, Épica de ráiles. La presentación en Madrid será:
 el martes, 22 de noviembre, a las 19.30h, en la Librería La Sombra. Calle San Pedro, 20
 (Barrio de las letras). Os esperamos



                             II

 La herida-ardor, muy próxima a la soga.
La herida que se encorva en los viajes a pie.
La herida-molinillo de colores.

Selva adentro la herida es innombrable
como el sol fronterizo
o los dedos que miden
los ángulos de un cuerpo.
Una enagua es preludio de absolutos,

vocablos inconexos que rechazan la luz.

© Verónica Aranda
De Épica de raíles, Devenir, Madrid, 2016

jueves, 16 de junio de 2016

Al encuentro de Lorca, 21 de junio en Madrid


Presentación del libro "Una brisa que viene dormida por las ramas"



Os dejo el poema que me han incluido en el libro:


COPLA LORQUIANA

La Zarzamora

Llevaba una alianza,
pero ya era muy tarde. Me pesaron


las noches junto al trigo, la luz ámbar


de colchas de posguerra, las aldabas,


su cuerpo de jinete en la penumbra


de persianas de esparto. En el café


de Levante la copla de agonía,


la reyerta final y el pregonero


por sucios callejones de censura.



                                              © Verónica Aranda

martes, 16 de febrero de 2016

Conferencia y presentación de Necesarias Palabras (Antología solidaria por Nepal)



Copio un poema de la antología, con traducción al inglés:


 La mendiga del templo

           

            Palpa despacio los fragmentos

            de una vasija rota.

            Entre la lluvia y el anonimato,

            elige cada día un escalón del templo.

           

Marcar el territorio

            con almendras amargas

            le hace más vulnerable. 




                                             © Verónica Aranda



            The temple´s beggar



She feels slowly the fragments

            of a broken vessel.

            Between rain and anonymity,

            she chooses every day a temple stair.



Marking territory

with bitter almonds

            makes her more vulnerable.



                                       

miércoles, 3 de febrero de 2016

Dos poemas de Café Hafa en francés

Mi agradecimiento al poeta y traductor Rémy Durand por su excelente trabajo.




                            Muerte en Venecia
                                                          
Dejar que el tiempo sea esta evasión
en la sala de cine,
esta mezcla de planos y ciudades de agua,
cuando contamos a desconocidos
una verdad desconcertante
después de haber estado frente al mar,
frente a la duda y la desidia,
frente a amantes que observan a través de biombos.

Esta penumbra del cinematógrafo
nos restituye lo dejado atrás:
un estío remoto, la costumbre
de ascender las colinas de gladiolos salvajes
donde te revolvía los cabellos.

Aschenbach come fresas,
el tinte le chorrea por las sienes,
su delirio está hecho de música y efebos.
Busca el último soplo de embriaguez.
Pasa a cámara lenta la Belleza.

v   

Mort à Venise
                                                          
Laisser au temps devenir cette évasion
au cinéma,
ce mélange de cartes et de villes aquatiques
quand nous racontons à des inconnus
une vérité déconcertante
après avoir été face à la mer,
face au doute et à l’apathie, 
face à des amants qui observent à travers des paravents. 

Cette ombre du cinématographe
nous restitue ce que nous avons laissé derrière nous :
un été lointain, l’habitude
de monter sur les collines aux glaïeuls sauvages 
où je te décoiffais.

Aschenbach mange des fraises,
La teinture coule sur ses tempes 
son délire est fait de musique et d’éphèbes.
Il cherche la dernière bouffée d’ivresse.
La beauté passe au ralenti.

                              

Café Mabrouk, Tánger





Elijo la quietud,

aquella metafísica que gira

en torno a las teteras,

donde hay un tiempo líquido, humeante

que transcurre entre juegos de tahúr.



El tiempo medieval de relojes de arena

y de los matemáticos.



El tiempo en que el joyero corta láminas de ámbar

y el comerciante es verbo y oratoria,

entre los cofres y la platería

y gargantillas bereberes.



El tiempo de la muerte

que pasa por el zoco en parihuelas,

del amante que busca manchas de nacimiento

como revelaciones.



El tiempo en que te escondes

y te imagino en una casa antigua

donde entra poca luz

y retumba el bullicio

del sur de la medina.

           

Bajo uno de los arcos,

la imprecación de los mendigos.

Recuerdos de una tarde en Udaipur.



El perfumero mezcla

lilas y bergamota.



v   



Café Mabrouk, Tanger



Je choisis le calme,

métaphysique qui tourne

autour des théières fumantes,

là se trouve un temps liquide

qui s’écoule entre les jeux de tahur.  



Le temps médiéval de sabliers 

et des mathématiciens.



Le temps où le bijoutier découpe des feuilles d’ambre 

où le commerçant est verbe et éloquence,

entre coffres et argenterie

et colliers berbères.



Le temps de la mort

qui passe dans le zouk sur des brancards,

celui de l’amant qui cherche des taches de naissance

comme des révélations.



Le temps où tu te caches

et je te vois dans une ancienne maison

où pénètre peu de lumière

et où retentit le vacarme

du sud de la médina.

           

Sous l’une des arches

l’imprécation des mendiants.

Souvenirs d’une après-midi à Udaipur.



Le parfumeur mélange

lilas et bergamote.







© Verónica Aranda

                                              

                                                           © Traducción: Rémy Durand              

martes, 19 de enero de 2016

Inside the shell of the tortoise



Tras una pequeña pausa, comenzamos el nuevo año bloguero "dentro del caparazón de la tortuga". Así se titula mi nuevo libro, Inside the Shell of the Tortoise, una antología de poemas escritos en India y Nepal que acaba de salir en Delhi, en la editorial Nirala, en versión bilingüe inglés-español. Y con algunos ejemplares de la edición en tapa dura. Desde aquí, mi agradecimiento a la traductora del libro, Claudia Routon (profesora de la Universidad de Dakota del Norte) por su excelente trabajo y a Yuyutsu Sharma por hacer posible este proyecto.

Poesía Nómada ya ha llegado a 100 seguidores. Gracias a todos los que me leéis y a los que me habéis seguido entrada tras entrada a lo largo de estos años. Mis mejores deseos para 2016.

Os dejo un par de poemas del libro:


Desapego



He sido fugitiva del amor.

Sacrifiqué los besos más furtivos

por subirme a los trenes procedentes

de destinos maléficos. Lo explica

también la arquitectura cuyos arcos

ponen piedra arenisca en mis pisadas

y cúpulas de estuco y de renuncia

por donde entra la luz del desapego.




Detachment



I was a fugitive of love.

I gave up those sly secret kisses

to ride trains

from cursed places. Architecture

also persuades—arches

with sandstone steps at my feet

and stucco domes, yielding domes

filtering the light of detachment.




Reclusión



Una mujer está asando batatas

con los rescoldos de la lumbre.

Por su pelo aceitado caen acordes de sitar.

Cada pliegue del sari con que cubre su vientre

anuncia la matriz, la reclusión.



Se puede confundir el tintineo de ajorcas

con el de la llovizna.

Canta y en cada nota la quietud

converge en la tahona que olía a albaricoques.

Canta y fragmenta vértice o frontera.



La noche es una herida de colmillos de mono

y empieza a supurar.




Confinement



A woman is roasting sweet potatoes

in the embers of the fire.

Sounds of the sitar fall through her oiled hair.

Each fold of the sari covering her belly

announces her womb, her confinement.



How easy to confuse a tinkling anklet

with the dripping rain.

With every note she sings serenity,

an echo to the apricot smells of the bakery.

She sings and cracks vertex and boundary.



The night is a gnawed gash from a monkey maw,

and it festers.




                             
                                 © Poemas: Verónica Aranda

                                © Traducciones: Claudia Routon

jueves, 3 de diciembre de 2015

Recital en el Café Libertad 8


POESÍA Y MÚSICA el viernes, 11 de DICIEMBRE, A LAS 19:30 en el Café Libertad8, c/Libertad, 8, Madrid




                        

jueves, 26 de marzo de 2015

Laberinto, 1º Premio de Poesía del Casino ferrolano-Tenis club

                                                                     Foto: Alicia Andrés



 LABERINTO                                                         
(Primer Premio en el Concurso de Poesía del Casino Ferrolano-Tenis Club 2015)
          
             I 
   (Medina de Fez)      

Puede arrastrar el mundo
toda su crueldad y sus orugas,
carniceros que afeitan cien cabezas de vaca
en un rincón perdido de la tarde.

¿Cómo será ser ciego dentro del laberinto?
¿Cómo será ir tentando el dédalo de calles,
esa cal infinita que transcurre intramuros,
sin ver la luz de cobre que lacera
desde la plaza de los latoneros?

Esta ciudad no acaba de un modo desigual.
Amamos en un tiempo de epopeya
dentro de las murallas,
dentro de esos espacios confinados
donde la piel invoca un tiempo tácito, 
ojival vuelo de estorninos
para la profecía.


              II
(Medina de Azzemour)

Estuvimos muy cerca;
faltó alinear palabras,
faltó la claridad a pleno día
dentro del laberinto,
la calle sin salida donde asoman los gatos
y hay un intenso aroma
a comino molido.

En aquella ciudad de muros desconchados
por el sol y el salitre,
manos ajadas exprimían limas.

Detuve el mediodía en aquel río
donde chapoteaban los eunucos,
y dio comienzo el soliloquio,
el vuelo de gaviotas de alas húmedas.

Por las aldabas salpicaba el mar.



               III
(Medina de Xauen)
                       
Lo que queda en suspense,
lo que suma el azul y el entramado
de escaleras añil,
lo que no sucedió en ciudades de paso,
zaguanes que esconden
idéntico secreto a los glaciares.
           
Doy testimonio de la claridad,
del mediodía que se vierte
en cubos de naranjas
cerca de los molinos harineros.

No se explica este azul, los saltos de agua,   
sin la mística de una calle en cuesta
donde una campesina esparce hierbaluisa.     


           


                                              


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Zenobia Camprubí

                                              Joaquín Sorolla, Retrato de Zenobia Camprubí

Zenobia Camprubí toma un tren una tarde de primavera

Me he marchado en silencio
y la tarde de marzo me ha colmado de lilos.
La casa era asfixiante,
Juan Ramón persisistía en el enclaustramiento.
No importa que vivamos cerca de un sanatorio,
hipocondria y jardín delimitan maleza,
tránsito de rosales o neurosis.

Aprendí a viajar sola desde la adolescencia.
Cambié de continente muchas veces,
y busco, desde entonces, luz cobriza,
los paisajes en tránsito que traen olor a leña.

Pienso en vidas ajenas. Contemplo desde el tren
los huertos escondidos donde crecen nogales.
¿Alguien será feliz más allá de esas tapias?
¿Dónde empieza Castilla, sus cimientos sonoros?
En cada viaje en tren me multiplico:
mi otredad son las gárgolas con musgo,
los campos justo antes de la siega.

Se quedó en un boceto mi escritura,
no aspiré a mucho más,
no fijé desde el tren rayos de sol
por los acantilados.
Traduzco algunas noches a Tagore,
busco en su panteismo
ese manglar inmenso donde siempre es verano,
y alguna otra epifánica certeza.

Se ha detenido el tren y lanza carbonilla.
Nací para ordenar una gran obra.
Conocí a Juan Ramón
y llegué al ideal a través de sus versos.
Él cada tarde inventa la nostaljia,
es mirlo de esplendor y frágil dios sediento
que cincela palabras
como quien edifica un templo azul.



                                                                                             © Verónica Aranda


Vídeo de la entrega de premios:

https://www.youtube.com/watch?v=JYH5PJnUtYc
 

sábado, 20 de septiembre de 2014

Poema de final de verano

                                                                                                Foto: Alicia Andrés



El silencio meditabundo que precede a octubre, buscar las últimas franjas de calor, el aguacero que nos sorprende al final de la senda, la luz inconfundible de final del verano, que da en la quietud de los patios y se cuela en las grietas de las tinajas...    

 

 
     

                             Nostalgia

 

                         Cuando acaba el estío,

su artificial frescura de aspersores

deja un girasol seco de duda

en esos intervalos de silencio

que tienen los amantes

cuando se observan en el desayuno

y uno de ellos piensa en las tinajas

rebosantes de aceite en algún patio

de su país natal o en ese bosque

donde transcurre un día pasajero.

 

 

                                                                                  © Verónica Aranda

                                                     De Cortes de luz, Madrid, Rialp, 2010






lunes, 7 de julio de 2014

Trenes indios




                  
                    Shatabdi Express

 
            Cabe la incertidumbre en un expreso

           que atraviesa suburbios, maizales.

Va cortando la luz de arcilla seca,
            va llevando la luz de los abrevaderos.

 
            Este intermedio nómada que se va prolongando…

Y la extranjera que hace el viaje sola
            pasa la enfermedad y los monzones.

Yace en el coche cama
            cuando es la noche el recorrido ingenuo

al rapto del temblor.

           
           Si renueva su don para el asombro

en alguna estación dejará ofrendas
            bajo el árbol de Shiva.

 
            Remendará la luz

que arriesgó en el periplo.
 

                                                © Verónica Aranda

                      

                    

lunes, 30 de junio de 2014

El Cairo, Postal de olvido



El Cairo

Quise ser escritora en un hotel de El Cairo.
Me hubiera recluido en esa alcoba
de cortinas corinto que filtraban
la luminosidad entre las once
y las tres de la tarde y, a intervalos,
la llamada ancestral del muecín.

Me hubiera recluido en ese estado
de languidez creativa
que es la literatura, y entre estrofas
e introspección ir hacia la ventana
y observar las pirámides, midiendo
esa distancia exacta
entre lo milenario y la renuncia.

Y aplazar el momento de entrar en la ciudad
cubierta de monóxido, entrevista
desde las fortalezas,
y en el Khan el Jalili
entrar en un café a matar la tarde,
donde fuman narguile
los personajes de Naguib Mahfuz.
                                                                                    
                                          © Verónica Aranda
                                              De Postal de olvido, El Gaviero, Almería, 2010

القاهرة

أردت أن أكون كاتبة في أحد فنادق القاهرة.
كان من الممكن أن أنزوي في تلك الغرفة
ذات الستائر نبيذية اللون
التي تصفي الضوء ما بين الحادية عشرة
والثالثة عصرا وعلى فترات
صوت المؤذن للصلاة.

كان من الممكن أن أبقى في تلك الحالة
من كسل إبداعي هو الأدب
وما بين مقاطع شعرية وتأمل باطني
أذهب إلى النافذة وأتأمل الأهرامات
وأقيس المسافة المحددة تلك
بين ما هو ألفي وبين النبذ.


وتأجيل الدخول إلى المدينة
الذي يغطيها أول أكسيد الكربون، مقابلة
من القلعة،
وفي خان الخليلي
 الدخول إلى مقهى لقتل المساء
حيث شخصيات نجيب محفوظ تدخن النرجيلة.
© Traducción al árabe: Ahmad Yamani