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viernes, 8 de agosto de 2014

Niños de la guerra en Palestina, Manash Bhattacharjee





Ya ascienden a 1.400 las víctimas del lado palestino, la mayoría niños y civiles. De la India me van llegando más poemas comprometidos. He traducido un texto de Manash Bhattacharjee, un joven poeta indio que escribe en inglés.


Children of war in Palestine.

By MANASH BHATTACHARJEE.

1.
The little girl
Runs after a butterfly
Among the graves

2.
Their ghosts play cricket
In the ramshackle courtyard
After the boys leave

3.
Her nose bleeding
The girl in her father’s lap
Shouts at the world

4.
He draws giant insects
Flying down from the sky
Aimed at his eyes

5.
Absorbed in prayer
Before the house went up in flames
He pleaded mercy for jasmines

6.
She ran faster than her shadow
Shells chasing her heels
Trading a slipper with death

7.
The soldier lifts the boy up
Stares at his guts
And hears a hollow rumble of wings

8.
Through broken walls
Boys play hide-and-seek at noon
With rocket fire

9.
As a little girl
Walaa thought barbed wires were meant
To keep out the soldiers

10.
Between a bird and a girl:
“Why are they cutting down the trees?”
“To drive you away, so we can’t fly.”

11.
Nights explode on his ears
He dreams he is a burning star
Sleep is another country

12.
She stares at the sea’s blue
Her blue heart bluer than the sea
The air bluer than her heart

13.
In a battered street
Little Yasin lies dead with flag in hand
The Rabbi’s cheek is a moist wall


© Manash Bhattacharjee



Manash Bhattacharjee is a poet, translator and a political science scholar from Jawaharlal Nehru University, New Delhi. His poems have appeared in The London Magazine, New Welsh Review, First Proof: The Penguin Book of New Writing from India (Volume 5), George Szirtes’ Blog, The Missing Slate, The Palestine Chronicle, The Little Magazine, Pratilipi and Coldnoon. His first collection of poetry, Ghalib’s Tomb and Other Poems, was published recently by The London Magazine.

NIÑOS DE LA GUERRA EN PALESTINA

 1.
La pequeña
Corre entre las tumbas
Tras una mariposa

 2.
Después de partir los chicos
Sus fantasmas juegan al cricket
En el patio en ruinas
 3.
Sangrando por la nariz
En el regazo de su padre
La niña grita al mundo

 4.
Él dibuja insectos gigantes
Que bajan del cielo
Apuntando a sus ojos

 5.
Absorto en la oración
Antes de que la casa ardiera en llamas
Rogó piedad para los jazmines

 6.
Ella corrió más rápido que su sombra
Proyectiles chocando en sus talones
Cambiando una zapatilla por la muerte

 7.
El soldado levanta al niño
Mira sus tripas
Y oye un estruendo de alas

 8.
A través de muros rotos
Los niños juegan al escondite a mediodía
Lanzando cohetes

 9.
Como la niña
Wallaa pensó que los alambres de púas eran
Para no dejar paso a los soldados

 10.
Entre un pájaro y una niña:
“¿Por qué están cortando los árboles?”
“Para llevarte lejos y que no podamos volar.”

 11.
Explotan las noches en sus oídos
Él sueña que es una estrella llameante
El sueño es otro país

 12.
Ella contempla el azul del mar
Su azul corazón más azul que el mar
El aire más azul que su corazón

 13.
En una maltrecha calle
El pequeño Yasin yace muerto sujetando una bandera
La mejilla del rabino es una pared húmeda

                                                            ©Traducción: Verónica Aranda


lunes, 21 de julio de 2014

Gaza, un poema de Sudeep Sen



                                                  (Dibujos realizados por niños palestinos)

Asciende ya a 500 muertos y más de 3.000 heridos el balance de víctimas palestinas por la ofensiva militar israelí contra la franja de Gaza. Voces poéticas de todo el mundo denuncian el terrorismo de estado ejercido por Israel, la muerte de tantos niños y civiles inocentes, la destrucción de hospitales. Me topé hace poco con un poema sobre Gaza escrito por Sudeep Sen, un poeta indio de renombre que escribe en inglés, y sentí la necesidad inmediata de traducirlo. Tiene la fuerza y la urgencia de la poesía social universal:

SUDEEP SEN (Nueva Delhi, 1964)
        
GAZA
Soaked in blood, children,
their heads blown out
even before they are formed.
Gauze, gauze, more gauze —
interminable lengths
not long enough to soak
all the blood in Gaza.
A river of blood flowing,
flooding the desert sands
with incarnadine hate.
An endless lava stream,
a wellspring red river
on an otherwise
parched-orphaned land,
bombed every five minutes
to strip Gaza of whatever
is left of the Gaza strip.
With sullied hands
of innocent children,
we strip ourselves
of all dignity and grace.
Look at the bodies
of the little ones killed —
their scarred faces smile,
their vacant eyes stare
with no malice
at the futility of all
the blood that is spilt.
And even as we refuse
to learn from the wasted
deaths of these children,
their parents, country,
world — weep blood. Stop
the blood-bath — heed, heal
                                  
                                 © Sudeep Sen
 


 GAZA

Niños empapados en sangre,
sus cabezas reventadas
incluso antes de formarse.

Gasa, gasa, más gasa-
longitudes interminables
que no llegan a absorber

toda la sangre en Gaza.
Fluye un río de sangre,
inundando las arenas del desierto

con el odio encarnado.
Un arroyo sin fin de lava,
un rojo manantial

en una tierra seca,
 por lo demás, huérfana,
bombardeada cada cinco minutos

para despojar a Gaza de lo que sea
que queda de la franja de Gaza.
Con mancilladas manos

de niños inocentes,
nos despojamos
de toda dignidad y gracia.

Mirad los cuerpos
de los pequeños asesinados-
sus rostros con cicatrices sonríen,

sus cuencas vacías miran
sin malicia
la futilidad de toda

la sangre derramada.
Y aunque nos neguemos a aprender
de las muertes

en vano de estos niños,
sus padres, su país,
el mundo-llora sangre. Parad

el baño de sangre-atended, curad

                                    © Traducción : Verónica Aranda

jueves, 16 de enero de 2014

Antología digital Palestina (volumen III)



                                                                      Ilutración de Imad Abu Shtayyad




“Cuando os pido que escribáis más libros, os insto, pues, a que hagáis algo para vuestro bien y para el bien del mundo en general”. “La realidad parece ser algo muy caprichoso, muy indigno de confianza: ora se la encuentra en una carretera polvorienta, ora en la calle en un trozo de periódico, ora en un narciso abierto al sol. Ilumina a un grupo en una habitación y señala a una palabras casuales.” Así hablaba Virginia Woolf en “Una Habitación Propia”. No andaba descaminada. De ahí, de poseer un cuarto propio, se deriva el casi completo bienestar físico, psíquico y moral preciso para desarrollarnos como personas y habitar con desenvoltura y alegría el mundo. Hablaba también de la libertad intelectual, volviendo a atinar de pleno esta magnífica escritora adelantada a su época. Esta libertad, han querido abanderarla tod@s y cada uno de l@s autores que aparecen en este III volumen artístico-poético dedicado a Palestina, y que sin descanso y entusiasmo viene recopilando con entrega Xabier Susperregi. Libertad ejercida desde la íntegra responsabilidad de la conciencia. Intentar traspasar cualquier muro que encierra, aísla, aniquila o apresa, no es jamás una tarea infecunda, significa empuñar una ética rebelde contra el abuso consentido del poder y la impunidad más insufrible, propiciando un comienzo de dignidad y solidaridad que no puede cuestionarse.



                                     (Fragmento del prólogo por Ana Patricia Santaella Pahlén)

Selección de los poemas: Xabier Susperregi y Ana Patricia Santaella Pahlén
Para ver la antología digital completa, pichar aquí:

http://www.calameo.com/read/0030604173708e36d9abc

(Colaboro con un poema en la pag. 22)

martes, 20 de noviembre de 2012

Gaza
















                                                  Gaza


                       
No quedan plañideras ni estirpes de jinetes.

                        Siguen cayendo bombas de racimo

                        sobre las ambulancias, los pupitres,

                        los patios de oración de las mezquitas.

                        Israel no da tregua

                        y raciona la luz, las hogazas de pan,

                        los pasos fronterizos.



                        La muerte y sus heridas que supuran,

                        la muerte y sus quirófanos precarios,

                        cuando la madrugada escupe sangre

                        sobre algún sequedal con girasoles.



                        Desde la jaima de los mutilados

                        el exilio se extiende con su sed de venganza.

                        Un incendio de olivos

                        en las encrucijadas de caminos

                        y ninguno conduce a Galilea.



                                                           
                                                          Verónica Aranda
                                                          de Postal de olvido, (El Gaviero, 2010)
                                                                                                 





viernes, 15 de abril de 2011

El viaje de Fatena Al Gurra

                     


  Tuve la fortuna de seguir “el viaje de Fatena”, anunciado desde la proa de los Gavieros, en sus dos últimas etapas: Córdoba y Madrid. En el patio de la posada del potro, un caluroso mediodía de abril, Fatena Al Gurra, exiliada palestina, poeta con mayúsculas, mujer elegante y vital, parecía la mismísima reencarnación de Wallada. Era parte de la ciudad, nos embriagaba, a partes iguales, el aroma a azahar y sus versos que dibujaban palmerales, la luz del Mediterráneo, donde se podía palpar la menta, el trigo, los granos de café recién molidos, las mujeres de uva o de almendra. Sabores, sol,  sensualidad. Un trazado de verso que empieza en el cuerpo para llegar al alma, a la identidad, para despertar preguntas, para despertarnos del letargo. Cada palabra en sus labios cobraba vida y movimiento. Volvía a sonar en Córdoba con intensidad la lengua de los Omeyas. Fatena era la Palabra encarnada, la Belleza que aflora en cada sílaba, en cada gesto, en cada modulación. La rama que fructifica en belleza, como diría Wallada, la Omeya.


Soy hija de marinos que bogan por las costas.
Soy hija de la ola y la memoria.
La última que quedó de aquéllos a los que Sansón cediera su cabello,
sacudido como una joven virgen,
la última descendiente del fresco y antiguo feminismo.
Abro los brazos y comienza a girar el cosmos en sus once direcciones.
Sonrío y me gotea miel desde los vírgenes labios juguetones.
Camino y la tierra pierde su equilibrio,
cuando mi risa cascabelea se escuchan timbres de seísmos.
Volcanes sacuden el sistema de los siete estratos.

Soy hija de la virtud y el ocio
hija de la pureza y del vicio
hija de la negrura y la blancura
según mi dedo las estrellas distinguen los límites de su primera ubicación.
Y si cierro los ojos
hay eclipse de sol hasta que vuelvo a abrirlos y sumergen al mundo en rayos
de color algarrobo.
Si me recojo el pelo
vibra el cosmos devoto, agradecido.

Soy el hoy y el mañana
Su Majestad, coronada en el trono espacial,
si miro de reojo los campos se convierten en trigo y sol verde
y entonces soy el trigo y el sol verde
la primera cosecha
y la última.

                                                                                  Fatena Al Gurra

De Ardo, Excepto yo, (traducción de Rosa Martinez-Lillo), El Gaviero Ediciones, 2010.