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lunes, 21 de septiembre de 2015

Tres poemas de Matteo Fantuzzi




Matteo Fantuzzi (Castel San Pietro Terme, Bologna, 1979), forma parte de la última promoción o ‘la generazione entrante’ de poetas italianos nacidos a finales de los setenta y principios de los ochenta. La de Fantuzzi es una poesía civil, poco retórica pero capaz de hacerse íntima. Con un estilo desenfadado, donde convergen cierta ironía mordaz y un fino humor negro, el autor retrata a modo de crónica poética la Italia contemporánea: la del desarraigo y el sinsentido.

 
Il lattaio di via degli Ori
chiuse nel ‘938
per scappare in Francia
dove aveva parenti.
Per anni sulla vetrata
rimase a vernice la scritta

                                   latte ebreo
E io ero un bimbo,
senza un’idea precisa di quello
che stesse accadendo:

 Credevo si trattasse soltanto d’ un gusto,
come la grattachecca all’ arancia.
Un giorno ne domandai
al nonno per fare merenda.

 Lui mi lasciò cinque dita sul volto

 

 El lechero de via degli Ori
cerró en 1938
para huir a Francia
donde tenía parientes.

Durante años sobre la vidriera

quedó en barniz el letrero

                                   leche hebrea
Y yo era un niño

sin una idea precisa

de lo que estaba ocurriendo:

creía que se trataba sólo de un sabor,

como el granizado de naranja.

Un día se la pedí
a mi abuelo para merendar.

 Él me dejó la marca de los dedos en la cara.

 …………………………………………………………………………………

 
Non si sveglia mai

questa città dal treno

come non volesse,

ne sentisse poco l’obbligo.

E mentre chiude le finestre,

mentre si tappa in casa, intanto

dorme il propio stato di malessere:

la sua sconfitta urbana.

 

No se despierta nunca
la ciudad con el tren
como si no quisiera
ni apenas sintiese la obligación.

Y mientras cierra las ventanas,

mientras se encierra en casa, al mismo tiempo

duerme su propio malestar:

su derrota urbana.

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Tutti quei campi –quei fiori –

bianchissimi. Quei campi,

quei fiori, tu che stai

dormendo. Bianchissimi.

 
Todos esos campos – esas flores –
blanquísimos. Esos campos,
esas flores, tú que estás

durmiendo. Blanquísimos.

                                                           

                                                           © Matteo Fantuzzi

                                                           © Traducción: Verónica Aranda


martes, 9 de septiembre de 2014

Génova, Claudio Pozzani



El domingo pasado asistí al Festival Voix Vives de Toledo y, haciendo la maratón de recitales, descubrí a poetas internacionales interesantes. Entre ellos, el italiano Claudio Pozzani (Génova, 1961), que leyó en la plaza del ayuntamiento unos minutos antes de que empezar a diluviar. Os dejo un poema suyo con mi traducción:

Genova, Saudade & Spleen

Genova nemica degli ombrelli
la pioggia ed il vento cateti
di un improbabile scaleno
Genova pianta carnivora
con le scalinate-fauci
golose di mamme con la spesa
Genova dalle spore di mare
Abbiamo salsedine
anche nel cuore
Abbiamo salite e discese
anche nelle strade dei nostri sogni
Genova samba di onde
col mare tenuto lontano
coi gomiti di diga
o attirato da camicie rocciose
Genova coi pendoli in cucina
che battono ore
di velluto a coste larghe
Genova ronzio di mosche
che sfuggono ai pugni sulla tovaglia
ai cerchi di vino e alle briciole stanche
Genova saudade & spleen…
Guardo la torre
che nessuno visita e conosce
fra una lacrima e l’altra
della mia finestra salata.

                                           © Claudio Pozzani
                         Del libro Saudade & Spleen

Genova, Saudade & Spleen

Génova enemiga de los paraguas
la lluvia y el viento catetos
de un improbable escaleno
Génova planta carnívora
con las escalinatas-fauces
ávidas de madres con la compra
Génova de las esporas de mar
Tenemos salinidad
hasta en el corazón
Tenemos cuestas y bajadas
hasta en los caminos de nuestros sueños
Génova samba de olas
con el mar mantenido a distancia
con los codos de dique
o atraido por camisas rocosas
Génova con las péndolas en la cocina
que dan las horas
de pana amplia
Génova zumbido de moscas
que escapan a los puños sobre el mantel
a los cercos de vino y las migas cansadas
Génova saudade & spleen...
Miro la torre
que nadie visita ni conoce
entre una y otra lágrima
de mi ventana salada.


                                               © Traducción: Verónica Aranda