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martes, 19 de noviembre de 2019
miércoles, 1 de mayo de 2019
Presentación de Quién anda ahí de Ketty Blanco, en Alcalá de Henares
Siguen las presentaciones del excelente poemario "Quién anda ahí", de la autora cubana, Ketty Blanco Zaldivar ( nº 14 de la colección "Toda la noche se oyeron. poesía latinoamericana de ahora. Editorial Polibea)
El sábado 4 de mayo, estaremos presentándolo en Alcalá de Henares, en El Patio del Quijote, a las 19h. Habrá poesía al aire libre, coloquio con la autora y música cubana maridada con un buen vino. Entrada libre.
#Quiénandaahíkettyblancozaldivar
Os dejo unos poemas del libro, de aperitivo, publicados en la Revista digital La libélula vaga:
http://lalibelulavaga.com/2019/04/30/ketty-blanco-zaldivar-una-densa-niebla-donde-pintar-la-rabia/?fbclid=IwAR0KDWqhpuDtJGokXdN5X0x-SHZY43oqxU7aQy9kHqXZyC0H4U7BOxUbEPU
El sábado 4 de mayo, estaremos presentándolo en Alcalá de Henares, en El Patio del Quijote, a las 19h. Habrá poesía al aire libre, coloquio con la autora y música cubana maridada con un buen vino. Entrada libre.
#Quiénandaahíkettyblancozaldivar
Os dejo unos poemas del libro, de aperitivo, publicados en la Revista digital La libélula vaga:
http://lalibelulavaga.com/2019/04/30/ketty-blanco-zaldivar-una-densa-niebla-donde-pintar-la-rabia/?fbclid=IwAR0KDWqhpuDtJGokXdN5X0x-SHZY43oqxU7aQy9kHqXZyC0H4U7BOxUbEPU
viernes, 25 de mayo de 2018
Antología Lenguas de marabú. Poesía cubana del siglo XXI en la Feria del libro de Madrid
ANTOLOGÍA: LENGUAS DE
MARABÚ. POESÍA CUBANA DEL SIGLO XXI
(Selección y prólogo,
Verónica Aranda)
Editorial Polibea,
colección Toda la noche se oyeron. Poesía latinoamericana de ahora, nº 11,
Madrid, 2018, 270 pg., precio: 10 euros. (El libro se puede adquirir en la Feria del libro de Madrid en la caseta nº 25 de la editorial Librerantes).
Lenguas
de marabú recopila textos de 24 jóvenes autores- doce mujeres y
doce hombres- de distintas partes Cuba, así como de la diáspora, nacidos entre
1975 y 1992, algunos de ellos aún inéditos en España. La selección se hizo tras
dos viajes a Cuba y un largo periodo de investigación y consulta de antologías
de poesía cubana actual, blogs y poemarios publicados en los últimos años. Los
poetas antologados pertenecen a la denominada Generación 0, que empieza a publicar con el nuevo milenio. Una
nueva generación que se resiste a clasificaciones y etiquetas y que no tiene
sensación de pertenencia a un movimiento concreto, de ahí que esta antología
busque dar una pequeña panorámica de la amplitud y variedad de propuestas
estéticas, texturas, imaginarios y polifonías.
Propuestas estilísticas
que van desde el apego a la tradición clásica del soneto y la décima con una
renovación temática y transgresora, al largo versículo neobarroco,
característico de las poéticas del Caribe, pasando por el poema conciso de
esencia oriental, el coloquialismo o las poéticas que experimentan con el
lenguaje y la sintaxis, creando neologismos y nuevas formas de expresión para
trascender los límites de la isla.
martes, 6 de marzo de 2018
Jorge Posada en Madrid, tres lecturas
Jorge
Posada escribe mientras camina y que eso le provoca perder el rumbo: “Pierdo la orientación porque muchos textos surgen cuando estoy en
la calle. No tengo un lugar fijo para escribir. Las líneas pueden surgir
mientras camino, en la oficina, al cenar. Aunque me gusta mucho escribir en las
salas de cine, casi a ciegas.”
Foster Wallace lo explica
cuando describe el entrenamiento de un tenista: alistar el ojo para responder a
estímulos que llegan a 200 km/h.
La forma de construir imágenes de Posada tiene la influencia del cine
de Tarkovski. Entiendo el poema como un fotograma y secuencias de imágenes que
acaban gravitando alrededor de un espacio vacío, donde el trabajo final de
edición también es fundamental y hay un hilo conductor que da coherencia a
todos los textos, donde no faltan referencias o seudo referencias históricas y
guiños a otros autores.
Otra de las características es la experimentación
en el lenguaje, mezclado con algo de realismo sucio y el coloquialismo heredado de la segunda mitad del siglo XX, (hijos de parra/
hijos de gingsberg) y con algún destello de César Vallejo. Tal es el caso
de también de otros poetas
mexicanos como Luis Eduardo García y Ángel
Ortuño. Fuera de México, hay varios autores que pueden ser agrupados bajo
estas características como la peruana Myra Jara o la
puertorriqueña Cindy Jimenez Vera. Hay además en todos ellos un
gusto por la ironía, el humor negro como válvula de escape, así como una visión
desesperanzada del mundo y los estragos de la sociedad capitalista que genera
violencia, desigualdades sociales, enfermedad e incomunicación entre
generaciones.
El
poemario Depresión tropical de Jorge
Posada, publicado en la editorial Polibea, no usa mayúsculas ni puntación, tiene
vocación de ‘desjerarquía’ responde a una lucha contra las relaciones de poder,
apostando por lo horizontal. Se puede leer como
un poema continuo en el que ciertas líneas se comunican y crean otras escenas,
otros significados. Muchos poemas son apenas bocetos y, al igual que el haiku,
tienen un final abierto para que lo complete el lector. Pero se construyen con
imágenes contundentes, fulminantes, donde el tiempo se ramifica y crece el
desasosiego.
Los objetos cobran importancia en el poemario, así como los ciudadanos
de a pie, con quienes nos podemos cruzar a diario. Muchos textos se leen como
microrrelatos; cuentan la historia con minúsculas, historias de hombres
perdidos por las ciudades o en su laberinto interior, como el viejo de camisa
hawaiana que intenta descubrir la textura del cáncer o el hombre que acaba el
día durmiendo sobre la ropa sucia de una lavandería.
©
Verónica Aranda
martes, 14 de noviembre de 2017
jueves, 25 de mayo de 2017
domingo, 21 de mayo de 2017
martes, 16 de mayo de 2017
Festival Poetas en Mayo, Vitoria
El viernes 19 participo en una mesa redonda de poetas y editoras, dentro del V Festival Internacional "Poetas en Mayo", Vitoria.
Principios de edición: "El desafío intelectual siempre está presente, pero editar es sobre todo divertido, tanto que es fácil dejarse llevar por el puro entusiasmo."
MARY STOUGHTON
Principios de edición: "El desafío intelectual siempre está presente, pero editar es sobre todo divertido, tanto que es fácil dejarse llevar por el puro entusiasmo."
MARY STOUGHTON
domingo, 14 de mayo de 2017
Presentación de Mercedes Roffé y Clarissa Macedo en Madrid
El jueves, 18 de mayo, a las 19h, se presentan los dos nuevos poemarios (7 y 8) de la colección "Toda la noche se oyeron. Poesía latinoamericana de ahora" de la editorial Polibea.
Los libros son "Las liternas flotantes", de Mercedes Roffé, una de las voces de la poesía argentina actual con mayor reconocimiento internacional, y "En la pata del caballo hay siete abismos", de la joven poeta brasileña Clarissa Macedo (traducido por Verónica Aranda), con el que recibió el Premio nacional de la Academia de las letras de Bahía.
Lugar: Librería Los Editores. C/ Gurtubay, 5. Madrid (zona: Retiro), 19.00h
Un poema de Mercedes Roffé:
IV.
Sueña el grano que ya es espiga dorada
y sueña el niño que es hombre
sueña el mal que pasa inadvertido
y el bien que juega una partida y gana
Sueña el rocío que ya es el mar profundo
y la pepita de oro en el agua que es fíbula y ajorca
La raíz sueña que es rama, que un pájaro hace nido en ella
y la nube que es lluvia ya y que penetra la fresca
aspereza de la grama
equipara
el día y la noche
lo que será y lo que ha sido
lo que vendrá y el origen
sereno de las cosas
tumulto y paz
convulsión y mar calma
la realidad se ofusca en el retorno
vórtice-tiempo
vórtice
donde se arrebuja el alma
la Realidad
la Joya
el velo de cristales sobre la cara
recóndita de las cosas su
hora naciente
Sol
vórtice-luz
vórtice-palabra
vorágine suspendida
disolución
disolución
3000 bombas
3000 bombas
3000 bombas en un fin de semana
cuántas caras
cuántas manos
cuántas piernas
cuántos velos-vendas pegados a la piel ardida
cuántas piedras sobre piedras arrancadas
cuántas vidas arrancadas de la vida.
Sete abismos
A alma relincha
na estrebaria.
Macho de cavalo
que galopa trovas
do pensamento,
engole as águas
de pasto e de feno.
Há terror nos ventos
do cavalo magoado,
que perdido rompe,
alado, as trincheiras
e cai como anjo
de tormento.
Há éguas rondando
pratos de esquecimento.
Há rodas e correias
na carruagem violenta.
Naquela crina
de ferraduras negras
um cavalo
de patas ralas:
Os sete abismos da vida.
Siete abismos
Relincha el alma
en la caballeriza.
Caballo macho
que galopa trovas
del pensamiento,
engulle las aguas
de pasto y de heno.
Hay terror en los vientos
del caballo herido,
que rompe, perdido,
alado, las trincheras
y cae cual ángel
de tormento.
Hay yeguas rondando
platos de olvido.
Hay ruedas y correas
en el carruaje violento.
En aquella crin
de herraduras negras
un caballo
de patas ralas:
Los siete abismos de la vida.
© Traducción: Verónica
Aranda
martes, 2 de mayo de 2017
Piedra del Guadalquivir de Carlos Aguasaco
PRESENTACIÓN
DE CARLOS AGUASACO Madrid, Centro de Arte Moderno, 27 de abril de 2017
Verónica Aranda
Piedra del Guadalquivir
de Carlos Aguasaco (Bogotá, 1975), podríamos decir que son tres libros en uno
pero que tienen un hilo conductor que son los ríos. Navega entre dos aguas y
entre las dos orillas: por el río Guadalquivir y por Río Bravo (que separa
Estados Unidos de México) y, en la sección intermedia, están las vocales,
también acuáticas, mojadas en “savia y saliva”, como destaca María Ángeles
Pérez López en el excelente prólogo, que son un homenaje al famoso soneto de
Rimbaud.
La
primera sección, Piedra del Guadalquivir, que da título al libro, forma un
poema unitario dividido en fragmentos. Son apuntes del caminante y su sombra
que tienen una gran influencia oriental. El yo poético se va despojando de lo
material y, al igual que sucede en el haiku, hay una disolución del ego,
meditación apoyada en el ejercicio de respirar. Meditación y duermevela lúcido
en el que el río envuelve al poeta en el ascetismo de su luz. Las repeticiones
y la circularidad funcionan también como un mantra. Como cuando dice:
Yo diría que el poema es un tótem,
afirma tajante
Tótem, tótem, ese es su mantra, el
bordón de su jarcha.
El
cangrejo, que aparece en varios poemas actúa como símbolo de la muerte del hombre viejo, del maestro y, mediante
la redención, el nacimiento del hombre nuevo. Porque el río, en palabras del
poeta “es otra forma de tiempo” y las piedras son su memoria milenaria.
Por
otro lado, hay un cuestionamiento metapoético que genera apuntes reveladores sobre
la escritura y conecta con referencias a otros autores, y más claramente con
Borges y con “Espejo de agua” de Vicente Huidobro, dos de los poetas que más en
influido en Aguasaco. Y como trasfondo y paisaje emocional, las vivencias
sevillanas con el poeta colombiano William Beltrán.
Llama la atención la numeración maya precisamente
sobre los poemas del Guadalquivir, de donde salían los barcos hacia las Indias,
y regresaban cargados del oro. Es muy simbólico y una forma de saldar una deuda
histórica con las culturas precolombinas. Se remonta a un pasado de códices
pintados.
Aguasaco,
es poeta de múltiples registros, como ya demostró en Poemas hermafroditas. La
última sección del libro, “Diente de plomo”, que se editó previamente en México
como libro objeto, representa el fuerte compromiso social del autor contra la
narcoviolencia, el feminicidio y los asesinatos atroces de mujeres que vienen
aconteciendo en Ciudad Juárez desde 1993, ante la pasividad de las autoridades
locales y nacionales. Son poemas en prosa, una narcopoética próxima al
microensayo, fruto de una investigación, donde trata también la problemática de
los contextos de pobreza y desigualdad que conducen a tantos jóvenes
latinoamericanos a difíciles encrucijadas. Jóvenes que pueden haber sido
compañeros de colegio, compañeros de juegos en la infancia y que acaban en ese
entramado de violencia y narcotráfico.
Uno
de los poemas más intensos y escalofriantes del libro es que la elegía “Las
muertas de Juárez” que está compuesto con los nombres de todas las víctimas de
feminicidio. Su lectura en voz alta, su enumeración golpea y nos acerca al
dolor colectivo.
Apuntaba María Zambrano en un homenaje a Velázquez que “la
poesía […] ha descendido una y otra vez a los infiernos para reaparecer cargada
de historia y aun de historias infernales”. Carlos
Aguasaco conoce la dimensión de estas historias que determinan
también su forma de escribir, plasmándolas en estos originales y contundentes
narcopoemas.
Las muertas de Juárez
[Poema compuesto con la lista real de los nombres de las víctimas de
feminicidio reciente en ciudad Juárez, México]
¿Qué sabes de Adriana, Aída, Alejandra, Alicia, Alma,
Amalia, Amelia o Amparo? ¿Qué sabes de Ana, Apolonia, Araceli, Aracely con i
griega o Bárbara? ¿Qué sabes de Bertha, Blanca, Brenda, Brisa, Carolina,
Cecilia, Celia, Cynthia, Clara, Claudia o Dalia? ¿Qué sabes de Deisy, Domitila,
Donna, Dora, Elba, Elena o Elsa? ¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas o de
Elizabeth, Elodia, Elva con uve, Elvira, Emilia o Eréndida? ¿Qué sabes de
ellas, de alguna de ellas, de sus muertes, de sus últimas palabras o de Erica,
Erika con Ka, Esmeralda, Estefanía, Eugenia, Fabiola, Fátima, Flor o Francisca?
¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas, de sus muertes, de sus últimas
palabras, de sus llamados de auxilio, del hilo de sangre con que llevaban el
alma atada al cuerpo o de Gabriela, Gladys, Gloria, Graciela, Guadalupe,
Guillermina, Hester con su hache invisible en el aire o de Hilda? ¿Qué sabes de
ellas, de alguna de ellas, de sus sueños, de sus recuerdos, de su recuerdo, de
sus lápidas o de Ignacia, Inés, Irene, Irma, Jacqueline, Jessica con doble ese
y sin acento, Juana, Julia o Julieta? ¿Qué sabes ellas, que cualquiera de
ellas, de los ojos que lloran su ausencia o de Karina, Laura, Leticia, Lilia,
Liliana, Linda, Lorenza, Lourdes, Luz o Manuela? ¿Qué sabes de ellas, de la más
joven de ellas, de sus manos juntas como en oración buscando la paz de la
justicia o de Marcela, Margarita, María, María, María, María, cuarenta veces
María? ¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas, de sus memorias, de sus
sonrisas acalladas con violencia o de Maribel, Maritza, Martha, Mayra, Merced,
Mireya, Miriam o Nancy? ¿Qué sabes de ellas, de la más baja de ellas, de sus
zapatos con lodo, de su relicario de plata, de su mano entre abierta y
levantada como para saludarte o de Nelly, Nora, Norma, Olga, Otilia o Paloma?
¿Qué sabes de ellas, de todas ellas, de la primera de ellas, de su sombra en la
tierra, de su corazón roto tres veces y a la vez treces veces zurcido con
llanto o de Patricia, Paula, Paulina, Perla, Petra o Raquel? ¿Qué sabes de
ellas, de la segunda de ellas, de sus primeros pasos, de sus muñecas, de su
espejo de azogue o de Reina, Rocío, Rosa, Rosa como en un coro de Rosas,
Rosalba, Rosario o Sandra? ¿Qué sabes de ellas, de la más vieja de ellas, de
sus primeras letras, de sus gastos, de sus deudas o de Silvia, Silvia y Silvia,
Sofía, Soledad, Sonia, Susana o Teodora? ¿Qué sabes de ellas, de la más alta de
ellas, de sus tortillas, sus tacos, de su mole, de sus chiles rellenos o de
Teresa, Teresita, Tomasa o Vanesa? ¿Qué sabes de ellas, de la más solitaria de
ellas, de su talismán, de su tatuaje, de su marca de nacimiento, de la cicatriz
de un parto o de Verónica, Verónica la otra, la otra Verónica que no es
Verónica, Victoria, Violeta, Virginia, Viridiana o Yésica? ¿Qué sabes de ellas,
de la más alegre de ellas, de sus canciones, de sus polleras, de su cumpleaños,
del día de su santo, de sus mañanitas o de Yolanda, Yolanda, Zenaida o Zulema?
¿Qué sabes de ellas –dime-, de todas ellas, de cualquiera de ellas, de sus
dolientes, de sus amigos, de sus hermanos, de sus hijos, de su bautismo, de sus
nombres o de la mujer sin nombre que ha muerto más de setenta veces, de la
mujer sin nombre que -¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡Dios mío!- sigue muriendo
en Juárez sin que nadie haga o diga
nada?
© Carlos Aguasaco
miércoles, 19 de abril de 2017
Os esperamos el 27 de abril en la presentación del 6º libro de la colección "Todo la noche se oyeron" (Editorial Polibea), del poeta colombiano Carlos Aguasaco.
Os dejo dos poemas del libro:
La eternidad
rebasa el prodigio, afirma el anciano
todo prodigio es eterno, responde
la salamandra
tú piensas,
sí,
piensas, en el jardín de tu casa
en las manos de tu abuela
y en el pedazo de tu oreja que lleva el pez que devoró
el otro pez
en el hombre que con el anzuelo lo atrapa y lo saca
del agua para llevarlo a su mesa
en la familia que se harta con tu oreja
y en su extraña comunión con el cangrejo
Si un día, en la esquina de tu calle, te alcanza la muerte como una bala perdida; si la muerte te atrapa por la
espalda y te besa en la nuca con su diente de plomo; si la muerte te susurra que te ama y te pide
yacer a su lado en medio de la acera, ¿pensarías
en José de Espronceda?, ¿dirías que ese es su lugar y no el tuyo? Morir
así entre el fuego cruzado del Narco y
los Federales, morir así de gratis sin llegar a tu casa con el pan de la
mañana, morir así como antes morían otros en tierras lejanas, morir así como
una flor aplastada por un tanque de guerra –piensas-, no es justo. No es justo
–repites- y sigues caminando.
© Carlos
Aguasaco
De Piedra del
Guadalquivir, Polibea, Madrid, 2017viernes, 14 de abril de 2017
Antología de poesía puertorriqueña "Vientos alisios"
Ya ha salido a la luz en Polibea (colección Toda la noche se oyeron), la antología "Vientos alisios. Poesía puertorriqueña 2000-2017". Fue todo un lujo hacer las primeras presentaciones en Puerto Rico, en San Juan y Ponce. Mi agradecimiento a los antólogos y poetas participantes por su apoyo incondicional en las presentaciones. Quedan ejemplares del libro en AC libros San Juan.
En España ya está disponible en la mayoría de estas librerías: http://web.librerantes.com/las-librerias/
y a través de la distribuidora Librerantes: librerantes@librerantes.com
En junio presentaremos el libro en Madrid, aprovechando la presentación de una de las antólogas y poetas, Cindy Jiménez-Vera. Os iremos informando
Como curiosidad histórica y para recordar un acontecimiento clave que se logró con la primera República, añadimos el siguiente colofón:
"Vientos Alisios se acabó de imprimir el 22 de marzo de 2017, cuando se cumplen 144 años de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, aprobada por las Cortes españolas de la Primera República."
Os dejo mi prólogo a la edición española:
IDENTIDAD E INSULARIDAD
El tema principal de toda
la poesía puertorriqueña es, sin duda, la identidad. Con una compleja situación
histórica y política, Puerto Rico siempre ha sido colonia de algún Imperio,
primero de España y a partir de 1898 de Estados Unidos. Esto contribuye al
aislamiento de su literatura, que apenas se conoce en nuestro país y tampoco
goza de buena difusión en el contexto latinoamericano, a pesar de que es una de
las más innovadoras en lengua castellana. El objetivo de Vientos Alisios, es dar a conocer una pequeña muestra de la poesía
que se hace hoy en día en Puerto Rico, tanto dentro de la isla como en la
diáspora. Reúne a 16 poetas nacidos a partir de finales de los 60, que tienen un nexo en común: la experimentación y
una poética de la disidencia que rompe con los discursos de la dominación.
El castellano en Puerto
Rico no deja de ser un idioma de barricada, una forma de reivindicar su pertenencia
a Hispanoamérica y, a la vez, su identidad propia, sin dejar de asimilar sus
raíces africanas y la tradición española. Es notable la influencia de Juan
Ramón Jiménez (especialmente de sus últimos libros) y de Pedro Salinas (que
está enterrado en San Juan de Puerto Rico, frente al “Contemplado”) en la poesía
puertorriqueña del siglo XX. Tampoco ha sido suficientemente estudiado el
impacto que tuvo allí el exilio republicano español y su implicación en la
Universidad y en un proyecto de país que entonces se cuajaba y que les tendió
su mano benefactora.
Dentro de este complejo
tema de la identidad, hay elementos históricos que se reflejan en los textos
los poetas antologados como el colonialismo, el imperialismo, las migraciones y
vivencias neoyorquinas, la negritud, el subdesarrollo económico, etc. Se trata
de una identidad de carácter unitario y a la vez diverso, debido al variado
proceso de transculturación. Llama la atención la mezcla de inglés y castellano
en algunos de estos poetas, las estrofas bilingües con sus cambios de códigos,
pero no dejan de ser fieles a ese hispanismo y nacionalismo que representan una
cosmovisión, un acto de resistencia y desafío a la cultura anglosajona en su
lucha por la independencia.
Asimismo, abunda en estas
poéticas el coloquialismo, influidas por el lenguaje popular, o la oralidad,
presente en formas métricas como la décima. Encontramos dimensiones performáticas,
neologismos, lenguajes híbridos característicos de la posmodernidad, con
destellos de hip-hop, titulares de noticias o el fragmentarismo de las redes
sociales. La carnavalización, lo grotesco y lo desmesurado, comunes a poesía
antillana, se reflejan estilísticamente en versículos largos, flujo incesante
de imágenes oníricas y poemas en prosa que se prolongan de una manera
prodigiosa.
El otro concepto clave y
complejo de toda la poesía de las Antillas es el de la insularidad, que
constituye un motivo de meditación y un modo de enfrentar la existencia. Aparece
desde el principio como dicotomía, que oscila entre lo edénico y lo
aprisionado. Las fronteras de agua y el mar Caribe representan lo exótico y un
imaginario de evasión en plenitud y pureza. María Zambrano en su libro Isla de Puerto Rico[i]
habla de las islas como ese “imán que
atrae a la imaginación hacia algo primario, no corrompido todavía, de la
naturaleza humana.” Por otro lado, la insularidad también puede ser
opresión, sensación de aislamiento y lontananza, falta de infraestructuras y
decadencia; esa herrumbre de la habla Juan Ramón en sus diarios[ii]. Dicha dicotomía puede
desembocar en dos tipos de poéticas: una más filosófica e introspectiva y otra
que se vuelca hacia afuera e intenta suplir el cerco a través del viaje y de
una poderosa imaginación. En cualquier caso, la insularidad representa por
encima de todo la esencia, inherente al ser caribeño. Como señalan Margarita
Mateo Palmer y Luis Àlvarez[iii], “la visión de las
islas, pues, resulta una imbricación de sensualidad y destino trágico”.
©
Verónica Aranda
[i]
Zambrano, María: Isla de Puerto Rico
(nostalgia y esperanza de un mundo mejor), La Habana, 1941
[ii]
Jiménez, Juan Ramón: Isla de la simpatía,
La Editorial, Universidad de Puerto Rico, 2008
[iii] Mateo
Palmer, Ana Margarita y Álvarez Álvarez, Luis: El caribe en su discurso literario, Siglo Veintiuno Editores,
México, 2004
martes, 28 de febrero de 2017
Reseña de "Construcción de los sombreros encarnados" de Siomara España
Blanca Victoria de Lecea, Revista Contrapunto nº 36, Universidad de Alcalá de Henares
Podéis conseguir el libro pinchando en el siguiente enlace:
http://ellevitador.polibea.com/PEDIDOS.html
lunes, 27 de febrero de 2017
lunes, 7 de noviembre de 2016
La vela y el náufrago, de Zurelys López Amaya
Prólogo: LA ISLA COTIDIANA
Lanzar la piedra para tocar el infinito o “sumergirse entre caracoles dispersos que respiran la sal de cada día”. El territorio de este poemario es una isla que es paisaje cotidiano y presencia exilios, tránsito, soledad. Puede tornarse asfixiante con sus muros y sus ciénagas. Hay un poso de nostalgia y de síndrome de Estocolmo en esa isla adormecida de la que uno no se puede zafar y siente, al mismo tiempo, deseos de romper la quietud. A pesar de todo, “una isla es la perfecta manera de existir”, su morfología invita a la reflexión, otorga lucidez.
La poesía de Zurelys López Amaya (La Habana, 1967) apela a la colectividad, a un nosotros donde se adhiere de forma sutil el compromiso ante la precariedad y las insuficiencias del día a día. Es un grito hacia adentro. La Habana, el espacio central de los poemas de Zurelys, el núcleo de su isla, es una ciudad “dañada”, en contraste con la mirada de los turistas, donde hay dos monedas distintas y de donde alguna vez salen balseros que se juegan la vida en busca un futuro mejor. El individuo se siente muchas veces incómodo ante la dialéctica de un sistema que determina su destino y sus aspiraciones. El miedo está latente: “Somos salamandras que huyen”. Por los barrios obreros deambulan “transeúntes suicidas” personajes anónimos con los que se alía el yo lírico: el vendedor de mangos, el portero que sueña con aprender el idioma de los perros, los pescadores del Malecón.
La autora cubana nos presenta una poética comprometida con la naturaleza, que se rebela contra los reyes que matan elefantes y se sorprende ante los pequeños milagros y esencias del día a día como esos tallos revividos en la ventana del pintor. Sigue una línea metafísica, influida por el estilo analógico de Fernando Pessoa, que busca las cosas invisibles e intenta encontrar las respuestas y el crecimiento personal en clave simbolista. Asimismo, encontramos subtemas que son una constante en la poesía hispanoamericana escrita por mujeres como la madre o la casa y un estilo narrativo característico de la poesía del Caribe, donde predomina la prosa poética.
La filosofía oriental impregna gran parte del poemario, especialmente el taoísmo, que se presenta como un camino posible de búsqueda, salvación y de “conquistarse uno
mismo”. Siguiendo el concepto de unidad absoluta y al mismo tiempo mutable, el yo poético se siente colaborador de la naturaleza y es parte del círculo que fluye a su alrededor. Muchos versos exhalan sabiduría y, entresacados de los poemas, podrían funcionar perfectamente como aforismos aislados. Pongo dos ejemplos:
El poder de los hombres sobre las cosas pequeñas los convierte en cosas pequeñas.
La ira es como caer y devolver la piedra que te lanzan.
Los versos de Zurelys, condensados e intensos, tienen una enorme capacidad de sugerencia. En palabras del gran poeta y crítico cubano, Roberto Manzano, “entran en la médula misma (de alto carácter emocional) del dolor depositado en el día a día”.
© Verónica Aranda
(La autora interviene esta tarde en un Coloquio sobre poesía cubana, a las 19.30h en Enclave de Libros
Y el martes, 8 de noviembre, a las 17h, dará una lectura en Salamanca, en el Aula Magna de la Facultad de Filología.
El libro ya está disponible en las siguientes
librerías:
Centro de Arte Moderno. C/ Galileo, 52. Madrid
Enclave de libros. C/ Relatores, 16. Madrid
El Aleph. C/ Ferraz, 22. Madrid
República de las letras. Plaza Chirinos, 6. Córdoba.
O enviando un correo a: maqueta@polibea.com
Precio: 10 euros.
sábado, 29 de octubre de 2016
Tres poemas de Jamila Medina Ríos
Jamila Medina en Cosmopoética, retratada por Manes Sánchez
Contraportada de Anémona, Polibea, Madrid, 2016
De
anémona salvadora a anémona venenosa. La escritura de Jamila Medina Ríos se orienta a focalizar la cualidad estética a través
de un tamiz —si cupiera el término— naturalista, por el resorte biológico, la
pormenorización científica, la marca acidosa de la anémona que persiste en la
piel de sus personajes. La
Ofelia contracorriente, salta en contra de su armazón semántica, constatando
una tácita declaración de principios, un diálogo encrespado con la concepción
poética lezamiana: «la luna les confiere el poder de repetir/ repetirse repetir
repetir…/ les advierte/ que no existe/ la fijeza».
Liuvan Herrera Carpio
ESTRATEGIAS
DE BABOSAS
Una de estas
noches que se pasan en blanco
sin erratas
sin dormir
ven, tigre,
a devorar hipopótamos/ gacelas
sobre mi
mano adormilada
herida por
mil picas por mil hielos.
Ayer en una
fiesta
tuve la
visión del tempo de las actrices porno
los
productores de televisión y las cantantes mundanas
de cabaret
oíamos el
último disco del trovador iluminado
y una mujer
orinaba
—la saya
rosa dejando ver el pubis sin rasurar
estremecido—
en un cuadro
contra la pared.
En nuestra
única noche
quiero
reunir todas las sensaciones probables
pitos de
trenes
tremando
perdidos
sobre rieles
oros del
horizonte disueltos en la arena
de playas
privadas vacías
el sabor de
las aceitunas negras en vinagre
chocolates
con semillas
helados de
menta
vinos y
yogures de fruta
hongo
de quesos
azules holandeses
vello púbico
de una
princesa sefardí.
Cuando caiga
la noche no me dejes dormir
he preparado
un mus
un striptease/ un baile de disfraces
he llenado
la alacena
y he secado
la leña
puse
geranios junto a la ventana
cortinitas
suaves
y margarina
entre mis nalgas
como en
aquellas
tostadas
francesas
que te
comías en París
hay agua
fría en la nevera
y agua
caliente en la ducha
si no lo
hacemos
por lo menos
no dirás
nadie
me atendió
en esta casa.
La
naturaleza es sabia:
hay
serpientes que se pasan por muertas
hay palomas
ratas ranas
que despiden
un hedor de cadáver
cuando las
asfixia el miedo
el pez
vampiro se protege virándose al revés
con una capa
de espinas de goma
alardes celebración
y mímesis.
Gira conmigo
hasta que ya no sienta el suelo
fornica
conmigo hasta que deje de temer.
Las babosas
de mar
convierten
el agua en una gelatina viscosa
una baba que
se queda entre las manos
mientras
escapan mararriba hechas un nudo.
Voy a
ponerme bocabajo
tengo miedo
del tedio
voy a
ponerme bocarriba y de costado
hazme la
quinta posición
cuando se
ponga la luna
no me dejes
dormirme
no me dejes
caer
no dejes
no.
ORTIGAS DE
MAR/ BARQUITOS PORTUGUESES
Por las
mañanas voy a nadar
como un sano
ejercicio del espíritu.
El cuerpo
sobre la arena
dando
vueltas de carnero con las boas de la orilla
que en mal
tiempo me incrustan
contra las
piedras
los
fragmentos de conchas
y las
medusas siniestras
que se apoltronan
al borde
—guadañas
transparentes
medias lunas.
Si a un
sitio/ de inmenso ardor/ quieres llegar
abandona tu
cuerpo entre las barcas
sostén tu
boca entre la espuma
y ancla
fuerte tu cabeza a la mortaja
en la
colonia de sargazos.
Bajo la
malla de las sombrillas gelatina
como una
boca/ una vulva
una babosa
que por fin te cubre
se te
abrirán nuevos placeres.
PARPADEO CON
COLA DE PESCADO
Con cola de
pescado o colapez
encuadernaban
los turcos
sus libros
de regalo.
Se trataba
de álbumes bizarros
donde
mezclaban tsunamis
con antiguas
batallas de las que habían vuelto
qué importa
si triunfales o vencidos.
Los daban en
invierno a sus esposas.
A veces sus
amantes/ de las vecinas riberas
deslizaban
en el libro una flor púrpura
una marisma/
un marisco de oleada persistente
una maroma
de agua que dejara saber.
Cuando la
esposa de un turco descubría el engaño
preparaba un
gran bol de gelatina
y debía
comérselo de pie:
sin
parpadear de pie.
Remedio
santo —decían las parteras
cortando el
palo encerado/ del cordón
a un lado y
otro de las playas
ordeñando/
ordeñando la gelatina de Wharton
para hacer
sus brebajes.
Pero siempre
hubo partidas misteriosas
fugas de gas
debidamente
enmascaradas/ por las mujeres de casa
con agasajos
de áspic:
ese manjar
frondoso
sierpe
enjaulada en gelatina
ese secreto casero/
que cortado en rodajas
cuando cae a
la boca/ se traga sin pensar.
De Anémona, Polibea, Madrid, 2016
Información sobre librerías y pedidos:
http://ellevitador.polibea.com/LEVITADOR_index.html
De Anémona, Polibea, Madrid, 2016
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