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miércoles, 1 de mayo de 2019

Presentación de Quién anda ahí de Ketty Blanco, en Alcalá de Henares

Siguen las presentaciones del excelente poemario "Quién anda ahí", de la autora cubana, Ketty Blanco Zaldivar ( nº 14 de la colección "Toda la noche se oyeron. poesía latinoamericana de ahora. Editorial Polibea)

El sábado 4 de mayo, estaremos presentándolo en Alcalá de Henares, en El Patio del Quijote, a las 19h. Habrá poesía al aire libre, coloquio con la autora y música cubana maridada con un buen vino. Entrada libre.
#Quiénandaahíkettyblancozaldivar

Os dejo unos poemas del libro, de aperitivo, publicados en la Revista digital La libélula vaga:
http://lalibelulavaga.com/2019/04/30/ketty-blanco-zaldivar-una-densa-niebla-donde-pintar-la-rabia/?fbclid=IwAR0KDWqhpuDtJGokXdN5X0x-SHZY43oqxU7aQy9kHqXZyC0H4U7BOxUbEPU


viernes, 25 de mayo de 2018

Antología Lenguas de marabú. Poesía cubana del siglo XXI en la Feria del libro de Madrid



ANTOLOGÍA: LENGUAS DE MARABÚ. POESÍA CUBANA DEL SIGLO XXI
(Selección y prólogo, Verónica Aranda)
Editorial Polibea, colección Toda la noche se oyeron. Poesía latinoamericana de ahora, nº 11, Madrid, 2018, 270 pg., precio: 10 euros. (El libro se puede adquirir en la Feria del libro de Madrid en la caseta nº 25 de la editorial Librerantes).

Lenguas de marabú recopila textos de 24 jóvenes autores- doce mujeres y doce hombres- de distintas partes Cuba, así como de la diáspora, nacidos entre 1975 y 1992, algunos de ellos aún inéditos en España. La selección se hizo tras dos viajes a Cuba y un largo periodo de investigación y consulta de antologías de poesía cubana actual, blogs y poemarios publicados en los últimos años. Los poetas antologados pertenecen a la denominada Generación 0, que empieza a publicar con el nuevo milenio. Una nueva generación que se resiste a clasificaciones y etiquetas y que no tiene sensación de pertenencia a un movimiento concreto, de ahí que esta antología busque dar una pequeña panorámica de la amplitud y variedad de propuestas estéticas, texturas, imaginarios y polifonías.

Propuestas estilísticas que van desde el apego a la tradición clásica del soneto y la décima con una renovación temática y transgresora, al largo versículo neobarroco, característico de las poéticas del Caribe, pasando por el poema conciso de esencia oriental, el coloquialismo o las poéticas que experimentan con el lenguaje y la sintaxis, creando neologismos y nuevas formas de expresión para trascender los límites de la isla.

martes, 6 de marzo de 2018

Jorge Posada en Madrid, tres lecturas






Jorge Posada escribe mientras camina y que eso le provoca perder el rumbo: “Pierdo la orientación porque muchos textos surgen cuando estoy en la calle. No tengo un lugar fijo para escribir. Las líneas pueden surgir mientras camino, en la oficina, al cenar. Aunque me gusta mucho escribir en las salas de cine, casi a ciegas.”
Foster Wallace lo explica cuando describe el entrenamiento de un tenista: alistar el ojo para responder a estímulos que llegan a  200 km/h.
La forma de construir imágenes de Posada tiene la influencia del cine de Tarkovski. Entiendo el poema como un fotograma y secuencias de imágenes que acaban gravitando alrededor de un espacio vacío, donde el trabajo final de edición también es fundamental y hay un hilo conductor que da coherencia a todos los textos, donde no faltan referencias o seudo referencias históricas y guiños a otros autores.
Otra de las características es la experimentación en el lenguaje, mezclado con algo de realismo sucio y el coloquialismo heredado de la segunda mitad del siglo XX, (hijos de parra/ hijos de gingsberg) y con algún destello de César Vallejo. Tal es el caso de también de otros poetas mexicanos como Luis Eduardo García  y Ángel Ortuño. Fuera de México, hay varios autores que pueden ser agrupados bajo estas características como la peruana Myra Jara o la puertorriqueña Cindy Jimenez Vera. Hay además en todos ellos un gusto por la ironía, el humor negro como válvula de escape, así como una visión desesperanzada del mundo y los estragos de la sociedad capitalista que genera violencia, desigualdades sociales, enfermedad e incomunicación entre generaciones.
El poemario Depresión tropical de Jorge Posada, publicado en la editorial Polibea, no usa mayúsculas ni puntación, tiene vocación de ‘desjerarquía’ responde a una lucha contra las relaciones de poder, apostando por lo horizontal. Se puede leer como un poema continuo en el que ciertas líneas se comunican y crean otras escenas, otros significados. Muchos poemas son apenas bocetos y, al igual que el haiku, tienen un final abierto para que lo complete el lector. Pero se construyen con imágenes contundentes, fulminantes, donde el tiempo se ramifica y crece el desasosiego.
Los objetos cobran importancia en el poemario, así como los ciudadanos de a pie, con quienes nos podemos cruzar a diario. Muchos textos se leen como microrrelatos; cuentan la historia con minúsculas, historias de hombres perdidos por las ciudades o en su laberinto interior, como el viejo de camisa hawaiana que intenta descubrir la textura del cáncer o el hombre que acaba el día durmiendo sobre la ropa sucia de una lavandería.

                                                                         © Verónica Aranda



martes, 14 de noviembre de 2017

Feria del libro FIL de QUITO (Ecuador), 17 y 18 de noviembre

     
               Viernes, 17 de noviembre, 10h Sala Medardo Ángel Silva:

                    Sábado, 18 de noviembre, a las 18h, sala Pablo Palacio:


domingo, 21 de mayo de 2017

Próximas presentaciones de "Las linternas flotantes" de Mercedes Roffé

SALAMANCA, 26 de mayo


FIRMA EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID, 28 de mayo, 19h (Caseta 38)



ALCALÁ DE HENARES, 2 de junio



LEÓN, 6 de junio, 21.30h: BAR BELMONDO. C/ San Lorenzo, 1 




El libro también está disponible en la Feria del Libro de Madrid, en la Caseta 38 Librerantes.

martes, 16 de mayo de 2017

Festival Poetas en Mayo, Vitoria

El viernes 19 participo en una mesa redonda de poetas y editoras, dentro del V Festival Internacional "Poetas en Mayo", Vitoria.

Principios de edición: "El desafío intelectual siempre está presente, pero editar es sobre todo divertido, tanto que es fácil dejarse llevar por el puro entusiasmo."
                                                                                      MARY STOUGHTON



domingo, 14 de mayo de 2017

Presentación de Mercedes Roffé y Clarissa Macedo en Madrid


El jueves, 18 de mayo, a las 19h, se presentan los dos nuevos poemarios (7 y 8) de la colección "Toda la noche se oyeron. Poesía latinoamericana de ahora" de la editorial Polibea. 

Los libros son "Las liternas flotantes", de Mercedes Roffé, una de las voces de la poesía argentina actual con mayor reconocimiento internacional, y "En la pata del caballo hay siete abismos", de la joven poeta brasileña Clarissa Macedo (traducido por Verónica Aranda), con el que recibió el Premio nacional de la Academia de las letras de Bahía.  

Lugar: Librería Los Editores. C/ Gurtubay, 5. Madrid (zona: Retiro), 19.00h



Un poema de Mercedes Roffé:

IV.

Sueña el grano que ya es espiga dorada
y sueña el niño que es hombre
sueña el mal que pasa inadvertido
y el bien que juega una partida y gana
Sueña el rocío que ya es el mar profundo
y la pepita de oro en el agua que es fíbula y ajorca
La raíz sueña que es rama, que un pájaro hace nido en ella
y la nube que es lluvia ya y que penetra la fresca
aspereza de la grama

 Un álgebra superior
equipara
el día y la noche
lo que será y lo que ha sido
lo que vendrá y el origen
sereno de las cosas

tumulto y paz
convulsión y mar calma
la realidad se ofusca en el retorno
vórtice-tiempo
vórtice
donde se arrebuja el alma

 Héla ahí,
la Realidad
la Joya
el velo de cristales sobre la cara
recóndita de las cosas             su hora naciente
Sol
vórtice-luz
vórtice-palabra
vorágine suspendida
disolución
disolución

3000 bombas
3000 bombas
3000 bombas en un fin de semana
cuántas caras
cuántas manos
cuántas piernas
cuántos velos-vendas pegados a la piel ardida
cuántas piedras sobre piedras arrancadas
cuántas vidas arrancadas de la vida.



Un poema de Clarissa Macedo:

Sete abismos


A alma relincha
na estrebaria.

Macho de cavalo
que galopa trovas
do pensamento,
engole as águas
de pasto e de feno.

Há terror nos ventos
do cavalo magoado,
que perdido rompe,
alado, as trincheiras
e cai como anjo
de tormento.

Há éguas rondando
pratos de esquecimento.

Há rodas e correias
na carruagem violenta.

Naquela crina
de ferraduras negras
um cavalo
de patas ralas:

Os sete abismos da vida.

  


Siete abismos

Relincha el alma
en la caballeriza.

Caballo macho
que galopa trovas
del pensamiento,
engulle las aguas
de pasto y de heno.

Hay terror en los vientos
del caballo herido,
que rompe, perdido,
alado, las trincheras
y cae cual ángel
de tormento.

Hay yeguas rondando
platos de olvido.

Hay ruedas y correas
en el carruaje violento.

En aquella crin
de herraduras negras
un caballo
de patas ralas:

Los siete abismos de la vida.


© Traducción: Verónica Aranda





           

martes, 2 de mayo de 2017

Piedra del Guadalquivir de Carlos Aguasaco


PRESENTACIÓN DE CARLOS AGUASACO Madrid, Centro de Arte Moderno, 27 de abril de 2017
                                                                                                 Verónica Aranda

   Piedra del Guadalquivir de Carlos Aguasaco (Bogotá, 1975), podríamos decir que son tres libros en uno pero que tienen un hilo conductor que son los ríos. Navega entre dos aguas y entre las dos orillas: por el río Guadalquivir y por Río Bravo (que separa Estados Unidos de México) y, en la sección intermedia, están las vocales, también acuáticas, mojadas en “savia y saliva”, como destaca María Ángeles Pérez López en el excelente prólogo, que son un homenaje al famoso soneto de Rimbaud.
   La primera sección, Piedra del Guadalquivir, que da título al libro, forma un poema unitario dividido en fragmentos. Son apuntes del caminante y su sombra que tienen una gran influencia oriental. El yo poético se va despojando de lo material y, al igual que sucede en el haiku, hay una disolución del ego, meditación apoyada en el ejercicio de respirar. Meditación y duermevela lúcido en el que el río envuelve al poeta en el ascetismo de su luz. Las repeticiones y la circularidad funcionan también como un mantra. Como cuando dice:

Yo diría que el poema es un tótem, afirma tajante
Tótem, tótem, ese es su mantra, el bordón de su jarcha.

  El cangrejo, que aparece en varios poemas actúa como símbolo de la muerte del hombre viejo, del maestro y, mediante la redención, el nacimiento del hombre nuevo. Porque el río, en palabras del poeta “es otra forma de tiempo” y las piedras son su memoria milenaria.
Por otro lado, hay un cuestionamiento metapoético que genera apuntes reveladores sobre la escritura y conecta con referencias a otros autores, y más claramente con Borges y con “Espejo de agua” de Vicente Huidobro, dos de los poetas que más en influido en Aguasaco. Y como trasfondo y paisaje emocional, las vivencias sevillanas con el poeta colombiano William Beltrán.
   Llama la atención la numeración maya precisamente sobre los poemas del Guadalquivir, de donde salían los barcos hacia las Indias, y regresaban cargados del oro. Es muy simbólico y una forma de saldar una deuda histórica con las culturas precolombinas. Se remonta a un pasado de códices pintados.
   Aguasaco, es poeta de múltiples registros, como ya demostró en Poemas hermafroditas.  La última sección del libro, “Diente de plomo”, que se editó previamente en México como libro objeto, representa el fuerte compromiso social del autor contra la narcoviolencia, el feminicidio y los asesinatos atroces de mujeres que vienen aconteciendo en Ciudad Juárez desde 1993, ante la pasividad de las autoridades locales y nacionales. Son poemas en prosa, una narcopoética próxima al microensayo, fruto de una investigación, donde trata también la problemática de los contextos de pobreza y desigualdad que conducen a tantos jóvenes latinoamericanos a difíciles encrucijadas. Jóvenes que pueden haber sido compañeros de colegio, compañeros de juegos en la infancia y que acaban en ese entramado de violencia y narcotráfico.  
   Uno de los poemas más intensos y escalofriantes del libro es que la elegía “Las muertas de Juárez” que está compuesto con los nombres de todas las víctimas de feminicidio. Su lectura en voz alta, su enumeración golpea y nos acerca al dolor colectivo.
   Apuntaba María Zambrano en un homenaje a Velázquez que “la poesía […] ha descendido una y otra vez a los infiernos para reaparecer cargada de historia y aun de historias infernales”. Carlos Aguasaco conoce la dimensión de estas historias que determinan también su forma de escribir, plasmándolas en estos originales y contundentes narcopoemas.
                                                                                                         
 (Carlos Aguasaco, Piedra del Guadalquivir, Editorial Polibea, nº 6 de la colección Toda la noche se oyeron, Madrid, 2017).


Las muertas de Juárez
[Poema compuesto con la lista real de los nombres de las víctimas de feminicidio reciente en ciudad Juárez, México]

¿Qué sabes de Adriana, Aída, Alejandra, Alicia, Alma, Amalia, Amelia o Amparo? ¿Qué sabes de Ana, Apolonia, Araceli, Aracely con i griega o Bárbara? ¿Qué sabes de Bertha, Blanca, Brenda, Brisa, Carolina, Cecilia, Celia, Cynthia, Clara, Claudia o Dalia? ¿Qué sabes de Deisy, Domitila, Donna, Dora, Elba, Elena o Elsa? ¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas o de Elizabeth, Elodia, Elva con uve, Elvira, Emilia o Eréndida? ¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas, de sus muertes, de sus últimas palabras o de Erica, Erika con Ka, Esmeralda, Estefanía, Eugenia, Fabiola, Fátima, Flor o Francisca? ¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas, de sus muertes, de sus últimas palabras, de sus llamados de auxilio, del hilo de sangre con que llevaban el alma atada al cuerpo o de Gabriela, Gladys, Gloria, Graciela, Guadalupe, Guillermina, Hester con su hache invisible en el aire o de Hilda? ¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas, de sus sueños, de sus recuerdos, de su recuerdo, de sus lápidas o de Ignacia, Inés, Irene, Irma, Jacqueline, Jessica con doble ese y sin acento, Juana, Julia o Julieta? ¿Qué sabes ellas, que cualquiera de ellas, de los ojos que lloran su ausencia o de Karina, Laura, Leticia, Lilia, Liliana, Linda, Lorenza, Lourdes, Luz o Manuela? ¿Qué sabes de ellas, de la más joven de ellas, de sus manos juntas como en oración buscando la paz de la justicia o de Marcela, Margarita, María, María, María, María, cuarenta veces María? ¿Qué sabes de ellas, de alguna de ellas, de sus memorias, de sus sonrisas acalladas con violencia o de Maribel, Maritza, Martha, Mayra, Merced, Mireya, Miriam o Nancy? ¿Qué sabes de ellas, de la más baja de ellas, de sus zapatos con lodo, de su relicario de plata, de su mano entre abierta y levantada como para saludarte o de Nelly, Nora, Norma, Olga, Otilia o Paloma? ¿Qué sabes de ellas, de todas ellas, de la primera de ellas, de su sombra en la tierra, de su corazón roto tres veces y a la vez treces veces zurcido con llanto o de Patricia, Paula, Paulina, Perla, Petra o Raquel? ¿Qué sabes de ellas, de la segunda de ellas, de sus primeros pasos, de sus muñecas, de su espejo de azogue o de Reina, Rocío, Rosa, Rosa como en un coro de Rosas, Rosalba, Rosario o Sandra? ¿Qué sabes de ellas, de la más vieja de ellas, de sus primeras letras, de sus gastos, de sus deudas o de Silvia, Silvia y Silvia, Sofía, Soledad, Sonia, Susana o Teodora? ¿Qué sabes de ellas, de la más alta de ellas, de sus tortillas, sus tacos, de su mole, de sus chiles rellenos o de Teresa, Teresita, Tomasa o Vanesa? ¿Qué sabes de ellas, de la más solitaria de ellas, de su talismán, de su tatuaje, de su marca de nacimiento, de la cicatriz de un parto o de Verónica, Verónica la otra, la otra Verónica que no es Verónica, Victoria, Violeta, Virginia, Viridiana o Yésica? ¿Qué sabes de ellas, de la más alegre de ellas, de sus canciones, de sus polleras, de su cumpleaños, del día de su santo, de sus mañanitas o de Yolanda, Yolanda, Zenaida o Zulema? ¿Qué sabes de ellas –dime-, de todas ellas, de cualquiera de ellas, de sus dolientes, de sus amigos, de sus hermanos, de sus hijos, de su bautismo, de sus nombres o de la mujer sin nombre que ha muerto más de setenta veces, de la mujer sin nombre que -¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡ay! ¡Dios mío!- sigue muriendo en Juárez sin que nadie haga o diga nada?  


                                                                 © Carlos Aguasaco

miércoles, 19 de abril de 2017



Os esperamos el 27 de abril en la presentación del 6º libro de la colección "Todo la noche se oyeron" (Editorial Polibea), del poeta colombiano Carlos Aguasaco.

Os dejo dos poemas del libro:


La eternidad rebasa el prodigio, afirma el anciano
todo prodigio es eterno, responde la salamandra
tú piensas,
sí,
piensas, en el jardín de tu casa
en las manos de tu abuela
y en el pedazo de tu oreja que lleva el pez que devoró el otro pez
en el hombre que con el anzuelo lo atrapa y lo saca del agua para llevarlo a su mesa
en la familia que se harta con tu oreja
y en su extraña comunión con el cangrejo





Si un día, en la esquina de tu calle, te alcanza la muerte como una bala perdida; si la muerte te atrapa por la espalda y te besa en la nuca con su diente de plomo;  si la muerte te susurra que te ama y te pide yacer a su lado en medio de la acera, ¿pensarías en José de Espronceda?, ¿dirías que ese es su lugar y no el tuyo? Morir así  entre el fuego cruzado del Narco y los Federales, morir así de gratis sin llegar a tu casa con el pan de la mañana, morir así como antes morían otros en tierras lejanas, morir así como una flor aplastada por un tanque de guerra –piensas-, no es justo. No es justo –repites- y sigues caminando. 

                                   © Carlos Aguasaco
                                             De Piedra del Guadalquivir, Polibea, Madrid, 2017

viernes, 14 de abril de 2017

Antología de poesía puertorriqueña "Vientos alisios"




Ya ha salido a la luz en Polibea (colección Toda la noche se oyeron), la antología "Vientos alisios. Poesía puertorriqueña 2000-2017". Fue todo un lujo hacer las primeras presentaciones en Puerto Rico, en San Juan y Ponce. Mi agradecimiento a los antólogos y poetas participantes por su apoyo incondicional en las presentaciones. Quedan ejemplares del libro en AC libros San Juan.
En España ya está disponible en la mayoría de estas librerías: http://web.librerantes.com/las-librerias/
y a través de la distribuidora Librerantes: librerantes@librerantes.com

En junio presentaremos el libro en Madrid, aprovechando la presentación de una de las antólogas y poetas, Cindy Jiménez-Vera. Os iremos informando

Como curiosidad histórica y para recordar un acontecimiento clave que se logró con la primera República, añadimos el siguiente colofón:
"Vientos Alisios se acabó de imprimir el 22 de marzo de 2017, cuando se cumplen 144 años de la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, aprobada por las Cortes españolas de la Primera República."

Os dejo mi prólogo a la edición española:

IDENTIDAD E INSULARIDAD

  El tema principal de toda la poesía puertorriqueña es, sin duda, la identidad. Con una compleja situación histórica y política, Puerto Rico siempre ha sido colonia de algún Imperio, primero de España y a partir de 1898 de Estados Unidos. Esto contribuye al aislamiento de su literatura, que apenas se conoce en nuestro país y tampoco goza de buena difusión en el contexto latinoamericano, a pesar de que es una de las más innovadoras en lengua castellana. El objetivo de Vientos Alisios, es dar a conocer una pequeña muestra de la poesía que se hace hoy en día en Puerto Rico, tanto dentro de la isla como en la diáspora. Reúne a 16 poetas nacidos a partir de finales de los 60, que tienen un nexo en común: la experimentación y una poética de la disidencia que rompe con los discursos de la dominación.
   El castellano en Puerto Rico no deja de ser un idioma de barricada, una forma de reivindicar su pertenencia a Hispanoamérica y, a la vez, su identidad propia, sin dejar de asimilar sus raíces africanas y la tradición española. Es notable la influencia de Juan Ramón Jiménez (especialmente de sus últimos libros) y de Pedro Salinas (que está enterrado en San Juan de Puerto Rico, frente al “Contemplado”) en la poesía puertorriqueña del siglo XX. Tampoco ha sido suficientemente estudiado el impacto que tuvo allí el exilio republicano español y su implicación en la Universidad y en un proyecto de país que entonces se cuajaba y que les tendió su mano benefactora.
Dentro de este complejo tema de la identidad, hay elementos históricos que se reflejan en los textos los poetas antologados como el colonialismo, el imperialismo, las migraciones y vivencias neoyorquinas, la negritud, el subdesarrollo económico, etc. Se trata de una identidad de carácter unitario y a la vez diverso, debido al variado proceso de transculturación. Llama la atención la mezcla de inglés y castellano en algunos de estos poetas, las estrofas bilingües con sus cambios de códigos, pero no dejan de ser fieles a ese hispanismo y nacionalismo que representan una cosmovisión, un acto de resistencia y desafío a la cultura anglosajona en su lucha por la independencia. 
   Asimismo, abunda en estas poéticas el coloquialismo, influidas por el lenguaje popular, o la oralidad, presente en formas métricas como la décima. Encontramos dimensiones performáticas, neologismos, lenguajes híbridos característicos de la posmodernidad, con destellos de hip-hop, titulares de noticias o el fragmentarismo de las redes sociales. La carnavalización, lo grotesco y lo desmesurado, comunes a poesía antillana, se reflejan estilísticamente en versículos largos, flujo incesante de imágenes oníricas y poemas en prosa que se prolongan de una manera prodigiosa. 
   El otro concepto clave y complejo de toda la poesía de las Antillas es el de la insularidad, que constituye un motivo de meditación y un modo de enfrentar la existencia. Aparece desde el principio como dicotomía, que oscila entre lo edénico y lo aprisionado. Las fronteras de agua y el mar Caribe representan lo exótico y un imaginario de evasión en plenitud y pureza. María Zambrano en su libro Isla de Puerto Rico[i] habla de las islas como ese “imán que atrae a la imaginación hacia algo primario, no corrompido todavía, de la naturaleza humana.” Por otro lado, la insularidad también puede ser opresión, sensación de aislamiento y lontananza, falta de infraestructuras y decadencia; esa herrumbre de la habla Juan Ramón en sus diarios[ii]. Dicha dicotomía puede desembocar en dos tipos de poéticas: una más filosófica e introspectiva y otra que se vuelca hacia afuera e intenta suplir el cerco a través del viaje y de una poderosa imaginación. En cualquier caso, la insularidad representa por encima de todo la esencia, inherente al ser caribeño. Como señalan Margarita Mateo Palmer y Luis Àlvarez[iii], “la visión de las islas, pues, resulta una imbricación de sensualidad y destino trágico”.

                                                                                               © Verónica Aranda




[i] Zambrano, María: Isla de Puerto Rico (nostalgia y esperanza de un mundo mejor), La Habana, 1941
[ii] Jiménez, Juan Ramón: Isla de la simpatía, La Editorial, Universidad de Puerto Rico, 2008
[iii] Mateo Palmer, Ana Margarita y Álvarez Álvarez, Luis: El caribe en su discurso literario, Siglo Veintiuno Editores, México, 2004

martes, 28 de febrero de 2017

lunes, 27 de febrero de 2017

Presentación de "Depresión tropical" de Jorge Posada en Madrid


Acaba de salir el poemario "Depresión Tropical" de Jorge Posada (México), número 4 de la colección Toda la noche se oyeron. Poesía latinoamericana de ahora de la editorial Polibea. Lo presentamos el jueves, 2 de marzo en Madrid. Os esperamos


lunes, 7 de noviembre de 2016

La vela y el náufrago, de Zurelys López Amaya


     

       Prólogo:    LA ISLA COTIDIANA



Lanzar la piedra para tocar el infinito o “sumergirse entre caracoles dispersos que respiran la sal de cada día”. El territorio de este poemario es una isla que es paisaje cotidiano y presencia exilios, tránsito, soledad. Puede tornarse asfixiante con sus muros y sus ciénagas. Hay un poso de nostalgia y de síndrome de Estocolmo en esa isla adormecida de la que uno no se puede zafar y siente, al mismo tiempo, deseos de romper la quietud. A pesar de todo, “una isla es la perfecta manera de existir”, su morfología invita a la reflexión, otorga lucidez.


La poesía de Zurelys López Amaya (La Habana, 1967) apela a la colectividad, a un nosotros donde se adhiere de forma sutil el compromiso ante la precariedad y las insuficiencias del día a día. Es un grito hacia adentro. La Habana, el espacio central de los poemas de Zurelys, el núcleo de su isla, es una ciudad “dañada”, en contraste con la mirada de los turistas, donde hay dos monedas distintas y de donde alguna vez salen balseros que se juegan la vida en busca un futuro mejor. El individuo se siente muchas veces incómodo ante la dialéctica de un sistema que determina su destino y sus aspiraciones. El miedo está latente: “Somos salamandras que huyen”. Por los barrios obreros deambulan “transeúntes suicidas” personajes anónimos con los que se alía el yo lírico: el vendedor de mangos, el portero que sueña con aprender el idioma de los perros, los pescadores del Malecón.


La autora cubana nos presenta una poética comprometida con la naturaleza, que se rebela contra los reyes que matan elefantes y se sorprende ante los pequeños milagros y esencias del día a día como esos tallos revividos en la ventana del pintor. Sigue una línea metafísica, influida por el estilo analógico de Fernando Pessoa, que busca las cosas invisibles e intenta encontrar las respuestas y el crecimiento personal en clave simbolista. Asimismo, encontramos subtemas que son una constante en la poesía hispanoamericana escrita por mujeres como la madre o la casa y un estilo narrativo característico de la poesía del Caribe, donde predomina la prosa poética.


La filosofía oriental impregna gran parte del poemario, especialmente el taoísmo, que se presenta como un camino posible de búsqueda, salvación y de “conquistarse uno
mismo”. Siguiendo el concepto de unidad absoluta y al mismo tiempo mutable, el yo poético se siente colaborador de la naturaleza y es parte del círculo que fluye a su alrededor. Muchos versos exhalan sabiduría y, entresacados de los poemas, podrían funcionar perfectamente como aforismos aislados. Pongo dos ejemplos:


El poder de los hombres sobre las cosas pequeñas los convierte en cosas pequeñas.


La ira es como caer y devolver la piedra que te lanzan.


Los versos de Zurelys, condensados e intensos, tienen una enorme capacidad de sugerencia. En palabras del gran poeta y crítico cubano, Roberto Manzano, “entran en la médula misma (de alto carácter emocional) del dolor depositado en el día a día”.




                                                            © Verónica Aranda


(La autora interviene esta tarde en un Coloquio sobre poesía cubana, a las 19.30h en Enclave de Libros



Y el martes, 8 de noviembre, a las 17h, dará una lectura en Salamanca, en el Aula Magna de la Facultad de Filología.


El libro ya está disponible en las siguientes  librerías:

Centro de Arte Moderno. C/ Galileo, 52. Madrid

Enclave de libros. C/ Relatores, 16. Madrid

El Aleph. C/ Ferraz, 22. Madrid

República de las letras. Plaza Chirinos, 6. Córdoba.

O enviando un correo a: maqueta@polibea.com

Precio: 10 euros.



sábado, 29 de octubre de 2016

Tres poemas de Jamila Medina Ríos

           
                          Jamila Medina en Cosmopoética, retratada por Manes Sánchez


                                Contraportada de Anémona, Polibea, Madrid, 2016


De anémona salvadora a anémona venenosa. La escritura de Jamila Medina Ríos se orienta a focalizar la cualidad estética a través de un tamiz —si cupiera el término— naturalista, por el resorte biológico, la pormenorización científica, la marca acidosa de la anémona que persiste en la piel de sus personajes. La Ofelia contracorriente, salta en contra de su armazón semántica, constatando una tácita declaración de principios, un diálogo encrespado con la concepción poética lezamiana: «la luna les confiere el poder de repetir/ repetirse repetir repetir…/ les advierte/ que no existe/ la fijeza».


                                                                                           Liuvan Herrera Carpio


JAMILA MEDINA RÍOS (Holguín, Cuba, 1981)


ESTRATEGIAS DE BABOSAS

Una de estas noches que se pasan en blanco
sin erratas sin dormir
ven, tigre, a devorar hipopótamos/ gacelas
sobre mi mano adormilada
herida por mil picas por mil hielos.

Ayer en una fiesta
tuve la visión del tempo de las actrices porno
los productores de televisión y las cantantes mundanas
de cabaret

oíamos el último disco del trovador iluminado
y una mujer orinaba
—la saya rosa dejando ver el pubis sin rasurar
estremecido—
en un cuadro contra la pared.

En nuestra única noche
quiero reunir todas las sensaciones probables
pitos de trenes
tremando
perdidos sobre rieles
oros del horizonte disueltos en la arena
de playas privadas vacías
el sabor de las aceitunas negras en vinagre
chocolates con semillas
helados de menta
vinos y yogures de fruta
hongo
de quesos azules holandeses
vello púbico
de una princesa sefardí.

Cuando caiga la noche no me dejes dormir
he preparado un mus
un striptease/ un baile de disfraces
he llenado la alacena
y he secado la leña
puse geranios junto a la ventana
cortinitas suaves
y margarina entre mis nalgas
como en aquellas
tostadas francesas
que te comías en París

hay agua fría en la nevera
y agua caliente en la ducha
si no lo hacemos
por lo menos no dirás
nadie
me atendió en esta casa.

La naturaleza es sabia:
hay serpientes que se pasan por muertas
hay palomas ratas ranas
que despiden un hedor de cadáver
cuando las asfixia el miedo
el pez vampiro se protege virándose al revés
con una capa de espinas de goma
alardes celebración y mímesis.

Gira conmigo hasta que ya no sienta el suelo
fornica conmigo hasta que deje de temer.

Las babosas de mar
convierten el agua en una gelatina viscosa
una baba que se queda entre las manos
mientras escapan mararriba hechas un nudo.

Voy a ponerme bocabajo
tengo miedo del tedio
voy a ponerme bocarriba y de costado
hazme la quinta posición
cuando se ponga la luna
no me dejes dormirme
no me dejes caer
no dejes

no.


ORTIGAS DE MAR/ BARQUITOS PORTUGUESES

Por las mañanas voy a nadar
como un sano ejercicio del espíritu.
El cuerpo sobre la arena
dando vueltas de carnero con las boas de la orilla
que en mal tiempo me incrustan
contra las piedras
los fragmentos de conchas
y las medusas siniestras
que se apoltronan al borde
—guadañas
transparentes medias lunas.

Si a un sitio/ de inmenso ardor/ quieres llegar
abandona tu cuerpo entre las barcas
sostén tu boca entre la espuma
y ancla fuerte tu cabeza a la mortaja
en la colonia de sargazos.

Bajo la malla de las sombrillas gelatina
como una boca/ una vulva
una babosa que por fin te cubre
se te abrirán nuevos placeres.


PARPADEO CON COLA DE PESCADO

Con cola de pescado o colapez
encuadernaban los turcos
sus libros de regalo.

Se trataba de álbumes bizarros
donde mezclaban tsunamis
con antiguas batallas de las que habían vuelto
qué importa si triunfales o vencidos.

Los daban en invierno a sus esposas.
A veces sus amantes/ de las vecinas riberas
deslizaban en el libro una flor púrpura
una marisma/ un marisco de oleada persistente
una maroma de agua que dejara saber.

Cuando la esposa de un turco descubría el engaño
preparaba un gran bol de gelatina
y debía comérselo de pie:
sin parpadear de pie.
Remedio santo —decían las parteras 
cortando el palo encerado/ del cordón
a un lado y otro de las playas
ordeñando/ ordeñando la gelatina de Wharton
para hacer sus brebajes.

Pero siempre hubo partidas misteriosas
fugas de gas
debidamente enmascaradas/ por las mujeres de casa
con agasajos de áspic:
ese manjar frondoso
sierpe enjaulada en gelatina
ese secreto casero/ que cortado en rodajas
cuando cae a la boca/ se traga sin pensar.

             De Anémona, Polibea, Madrid, 2016

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