miércoles, 7 de octubre de 2015

Tardes literarias en el Rincón del Arte Nuevo, 7 de octubre

"Tardes Literarias": Música y poesía en El Rincón del Arte Nuevo
            Miércoles, 7 Octubre 2015 de 21:00 a 24:00 horas
calle Segovia nº 17, Madrid.

POETAS:
- Zhivka Baltadzhieva [Poeta de Bulgaria]
- Verónica Aranda
- Salomé Ortega
- Siomara España [Poeta de Ecuador]
- Juana Vázquez Marín
- Beatriz Villacañas
- Rosa Silverio [Poeta de República Dominicana]
CANCIONES
- Clara Ballesteros
- Pablo Sciuto [Poeta y Músico Uruguay]
Presentación, Selección y guión: Fernando Sabido Sánchez
Después de los poetas programados habrá micrófono abierto
para otr@s poetas que nos acompañen cada noche
 Os dejo un poema de una de las poetas participantes, Siomara España Muñoz, una de las voces más potentes de la poesía ecuatoriana actual. Será un placer tenerla en Madrid durante este curso 2015-2016 y compartir lecturas.
SIOMARA ESPAÑA MUÑOZ (Manabí, Ecuador, 1976)
MUJERES

Me gustan las mujeres …  ¡y qué!
las que gritan se explayan vociferan
las que ahogan con su instinto
aquellas perspicaces penetrantes y profundas
las que ríen y se ríen
que se arrancan hasta el alma
aquellas que subyugan, me subyugan.

Me gustan las mujeres enjundiosas
las terribles, catastróficas
la que me enseño el amor
en la cama de su histeria
y me enseñó a amar el amor de indecisiones.
La que  parió incesante en cada parto las nostalgias
y me dio seis compañeras como espadas.
Me gustan las mujeres
las que acosan que me acosan y sublevan
las que llaman
las que lloran
las que cogen  sin descanso 
que  recogen
que seducen
que se elevan   
las que parten y reparten con su aroma las señales
y me besan
y me estrujan
y se callan
y me callan con un beso.
Me gustan las mujeres cibernéticas
sin sonrisas de portadas
sin voces de miel o edulcorante
sin pestañas de gatita o silicona.
Me gustan las mujeres
no de arroz de azucena o chocolate,
me gustan las neuróticas
menopáusicas cinéticas
que me endulzan y envenenan
que me odian y acarician
que me abren sus alitas matinales
o me clavan en la noche más tremenda
su puñal
de amapola
 y de cerezo
                                © Siomara España Muñoz

 
 

                                             Con Siomara España en Cereté, Colombia
 

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Alberto Rodríguez Tosca, in memoriam

 
 
ALBERTO RODRÍGUEZ TOSCA (Artemisa, Cuba 1962-La Habana, 2015), falleció hace unos días en La Habana. Considerado uno de los poetas más importantes de su generación (la generación de los 80 en Cuba), en 1987 obtuvo el Premio David de poesía con el libro Todas las jaurías del rey y mereció el Premio de la Crítica en 1992 por su libro Otros poemas y en 2006 por el poemario Las derrotas. Residía en Colombia desde 1994.
Según Arturo Arango, “su poesía, más que derivar por contextos específicos, por los vericuetos de la vida nacional, se centró siempre en las angustias del individuo, en la relación del escritor con esa otra parte de su ser que es la palabra, en los límites de esa misma palabra y de la existencia.”
Os dejo tres poemas de Alberto, a modo de pequeño homenaje.
 
Las derrotas
Aquí comienza la enumeración de mis derrotas. Las que me propiné me propinaron. Les ordeno marchar en fila india como bestias marcadas con broquetas de azufre a la vista de una horda de ángeles. Les tapo los oídos para que no se distraigan con la euforia de los triunfadores. Las beso en la boca para que se distraigan con mi beso mientras pasa la quinta columna de los hombres felices. Este lunes, mis derrotas y yo nos pusimos de acuerdo para mirarnos a los ojos. Ya nos estamos viendo, rozando con los dedos, casi amándonos a la sombra indiferente de un cielo en llamas: Amigos idos, cuerpos enfermos, espíritus en ruina, vinos baratos, endiablados alcoholes, heridas en la cara, lenguas traidoras, mujeres en fuga, puertas clausuradas, plegarias, miedos, hambres, fiebres, cansancios, filias, fobias, héroes, mártires, extravíos de fe, hojas en blanco, naves a la deriva, falsos poemas, entierros, destierros, nombres propios, recónditos adioses, mis 38 años, todas las tumbas: mi madre en una de ellas, y polvo, polvo, mucho polvo cayendo sobre la realidad como chispas de agua sin consagrar en un bautizo embrujado. Ya fueron despedidas todas las plañideras. No habrá lamentos pero habrá un gemido. Un solitario gemido de papel a la luz de dos lunas. La mía y la vieja luna del mundo sobre cuyas laderas se acuestan con la muerte todos los derrotados. Buenos días, siglo. Por fin nos encontramos. Ojalá no hayamos llegado tarde a la cita.
 
Las vidas tranquilas del dolor
Vienen y van como cometas perdidos en una galaxia enemiga. Arden en la fragancia de los trinos y no se comprometen si no con sus propias estelas de agua. Son las vidas tranquilas del dolor. La calma chicha de la sangre agujereada por alfileres de seda. La fuente. El puente. Una estación para sembrar pequeños botones de bocas cerradas. El silencio no es humano. Lo alquilan en la tierra para falsificar la gloria de los dioses. Pero si callas hoy mañana te será dado un reino de noches sin culpas y devuelta la devoción por la música de los desiertos. No soy digno de decir lo que digo. Pero la madrugada será larga y nadie llamará para decir que no soy digno de decir lo que digo. Una cerveza, un ánfora, una foto, un perro, un vaso, un puerto, una tumba de más, una conversación con las estrellas y un país. Así transcurren las vidas tranquilas del dolor. Entre un cuerpo que tiembla y una ventana por donde alguna vez se fugó el día
 
El extranjero
Hoy me puse mis galas de extranjero para salir a caminar. Esta ciudad no es mía. La recorro sin prisa. Dejo que me recorra como lo haría la mano de una niña abandonada en una caja de cartón ante la puerta de un prostíbulo. La ciudad ignora que yo existo. Me escurro entre portales, columnas, puentes, autos, muros, gente. Soy un fantasma aferrado a su túnica como al último madero de un bosque a punto de zozobrar entre las ruinas de un suburbio en llamas. En cada esquina me aseguro de que aún llevo la isla en peso doblada en el bolsillo. Asechan los ladrones. Los asesinos cumplen su ronda alrededor de los ensueños del paseante solitario. Despiertan exhaustos los amantes al regreso de la dura faena. Si algo le pasara a la isla en peso que llevo en el bolsillo, la lluvia que ha empezado a caer quedaría congelada en el aire y tendríamos que abrirnos paso por entre espadas de hielo. Si algo le pasara a la isla que llevo en el bolsillo. Me resguardo en la barra de un bar del barrio La Concordia y pido una cerveza y un reloj. Busco el aturdimiento en el reloj y la hora exacta en la cerveza. Escribo este poema al dorso de la carta donde me advierten que debo seis meses de alquiler. ¿Será muy tarde ya para rendirle cuentas de las derrotas de anoche a la noche de las derrotas de mañana? En la mesa contigua un hombre llora, otro habla con la sombra de un barco que navega desconsoladamente en la pared. Yo pago la cerveza y vuelvo a la intemperie de un mundo que gira a la velocidad de un lirio. Sí, esta ciudad no es mía, pero tampoco de quienes la heredaron. Es del alba, es del sueño, es de la noche. Por eso hoy todos nos pusimos las galas de extranjero para salir a caminar.
 
                                                                                  © Alberto Rodríguez Tosca

lunes, 21 de septiembre de 2015

Tres poemas de Matteo Fantuzzi




Matteo Fantuzzi (Castel San Pietro Terme, Bologna, 1979), forma parte de la última promoción o ‘la generazione entrante’ de poetas italianos nacidos a finales de los setenta y principios de los ochenta. La de Fantuzzi es una poesía civil, poco retórica pero capaz de hacerse íntima. Con un estilo desenfadado, donde convergen cierta ironía mordaz y un fino humor negro, el autor retrata a modo de crónica poética la Italia contemporánea: la del desarraigo y el sinsentido.

 
Il lattaio di via degli Ori
chiuse nel ‘938
per scappare in Francia
dove aveva parenti.
Per anni sulla vetrata
rimase a vernice la scritta

                                   latte ebreo
E io ero un bimbo,
senza un’idea precisa di quello
che stesse accadendo:

 Credevo si trattasse soltanto d’ un gusto,
come la grattachecca all’ arancia.
Un giorno ne domandai
al nonno per fare merenda.

 Lui mi lasciò cinque dita sul volto

 

 El lechero de via degli Ori
cerró en 1938
para huir a Francia
donde tenía parientes.

Durante años sobre la vidriera

quedó en barniz el letrero

                                   leche hebrea
Y yo era un niño

sin una idea precisa

de lo que estaba ocurriendo:

creía que se trataba sólo de un sabor,

como el granizado de naranja.

Un día se la pedí
a mi abuelo para merendar.

 Él me dejó la marca de los dedos en la cara.

 …………………………………………………………………………………

 
Non si sveglia mai

questa città dal treno

come non volesse,

ne sentisse poco l’obbligo.

E mentre chiude le finestre,

mentre si tappa in casa, intanto

dorme il propio stato di malessere:

la sua sconfitta urbana.

 

No se despierta nunca
la ciudad con el tren
como si no quisiera
ni apenas sintiese la obligación.

Y mientras cierra las ventanas,

mientras se encierra en casa, al mismo tiempo

duerme su propio malestar:

su derrota urbana.

 ………………………………………………………………………………………

 
Tutti quei campi –quei fiori –

bianchissimi. Quei campi,

quei fiori, tu che stai

dormendo. Bianchissimi.

 
Todos esos campos – esas flores –
blanquísimos. Esos campos,
esas flores, tú que estás

durmiendo. Blanquísimos.

                                                           

                                                           © Matteo Fantuzzi

                                                           © Traducción: Verónica Aranda


martes, 1 de septiembre de 2015

Un poema de Herberto Helder

 
 

Hace unos meses, fallecía en Cascais Herberto Helder, sin duda el mayor poeta portugués del siglo XX, autor de libros cumbre como O poema continuo. “El poeta oculto” de Madeira, el más rebelde de los poetas portugueses, que rechazó premios, entrevistas, fotografías y reediciones de sus libros. El poeta del verso largo, órfico y visionario. Trabajador incansable de metáforas, Helder construyó una obra que es un universo entero y dio a la lengua portuguesa una nueva exuberancia.

 

Os dejo uno de sus poemas más representativos:

 

 

HERBERTO HELDER                 

 

Sobre o Poema

 

Um poema cresce inseguramente
na confusão da carne,
sobe ainda sem palavras, só ferocidade e gosto,
talvez como sangue
ou sombra de sangue pelos canais do ser.

Fora existe o mundo.
Fora, a esplêndida violência
ou os bagos de uva de onde nascem
as raízes minúsculas do sol.
Fora, os corpos genuínos e inalteráveis
do nosso amor,
os rios, a grande paz exterior das coisas,
as folhas dormindo o silêncio,
as sementes à beira do vento,
— a hora teatral da posse.
E o poema cresce tomando tudo em seu regaço.

E já nenhum poder destrói o poema.
Insustentável, único,
invade as órbitas, a face amorfa das paredes,
a miséria dos minutos,
a força sustida das coisas,
a redonda e livre harmonia do mundo.

— Embaixo o instrumento perplexo ignora
a espinha do mistério.

   E o poema faz-se contra o tempo e a carne.

 

  

    Sobre el poema

 Un poema crece inseguro

en la confusión de la carne,

asciende aún sin palabras, sólo ferocidad y gusto,

tal vez como sangre

o sombra de sangre por los canales del ser.

Fuera existe el mundo.

Fuera, la espléndida violencia

o los racimos de uva de donde nacen

las raíces minúsculas del sol.

Fuera, los cuerpos genuinos e inalterables

de nuestro amor,

los ríos, la gran paz exterior de las cosas,

las hojas durmiendo el silencio,

las simientes a orillas del viento,

la hora teatral de la cópula.

Y crece el poema tomando todo en su regazo

Y ya ningún poder destruye el poema.

Insustentable, único,

invade las órbitas, la cara amorfa de las paredes,

la miseria de los minutos,

la fuerza sostenida de las cosas,

la redonda y libre armonía del mundo.

Debajo el instrumento perplejo ignora

la espina del misterio.

   Y el poema se hace contra el tiempo y la carne.

 

 

                                             © Herberto Helder

                                             © Traducción: Verónica Aranda


domingo, 30 de agosto de 2015

Poema nómada estival, Antonio Cordero Sanz

              
 
                                                  Foto: Alicia Andrés
 
 
 
ANTONIO CORDERO SANZ
2.-
Castilla es la tarde lenta y el verano
derramado en tu vientre,
y un brote púrpura
con olor a gasoil de moto bóxer,
a rumor de asfalto en los oteros
a campos de cebada entre movimientos turbios
sobre la motocicleta.
Cómo explicarte desde tan cerca
por qué la flor del cerezo
devora el corazón del transeúnte
y no quemar tu pelo al tiempo?
cómo rodearte en firme
y mantener tus mejillas blancas
de los últimos años compartidos?
 
Cómo devolverte al principio
y que lo entiendas
que ya no es sino creado
y desaparecido para siempre
en un tanka espiral desde tus labios.
 
                        © Antonio Cordero Sanz
                          De Bardeo, Amargord, Madrid, 2014
 
Antonio Cordero Sanz (1963) es un poeta ad hoc beat, tanto en su obra, como en su filosofía nómada de la vida, o en su aspecto de “motero con largas melenas”, como señala Enrique Mercado en el prólogo de Bardeo. Cuando Cordero empezó a publicar a principios de los 90, no había poetas de su estirpe en España, donde la poesía oscilaba entre la línea de la experiencia y la vanguardista-experimentalista. De hecho, la poesía de viajes que cultiva el autor no deja de ser un subgénero dentro de un subgénero, y por tanto una propuesta tan arriesgada como innovadora.
La impronta beatnik está muy presente a lo largo de todo el poemario: fluyen las imágenes oníricas, las asociaciones libres producidas por la mente de forma ilimitada, la búsqueda de un mundo diferente. Por otro lado, hay un movimiento continuo que hace que se solapen el viaje físico y el mental, y suele ir acompañado de alguna banda sonora. Otras veces, es el poema el que parte de un tema musical como “El sueño de Isis”, a partir de una canción de Bob Dylan, o “Bella Lugosi is dead” inspirado en una canción homónima de la banda de rock Bauhaus. 
El libro contiene dos secciones bien diferenciadas: Castilla Beat y Dalton Beat. Los poemas que abren el libro se sitúan en una Castilla con reminiscencias machadianas, pero contemplada desde lo alto de una moto “con rumor de asfalto en los oteros” y  “movimientos turbios de motocicleta”, entre campos de cebada, lo cual implica un ritmo diferente, más acelerado por momentos, lo que no impide que aparezcan versos de gran plasticidad y tonos amarillos, de un imaginario estival. Cordero dibuja, plasma ese paisaje árido a modo de acuarela poética o haiku un poco heterodoxo: “Tractor en el otero/ sobre la laguna/ la bruma permanece/ silueta de grullas”.  El viaje continua por Samarcanda, Budapest, Litang y otras tierras remotas que suenan a mito y que el yo lírico pronuncia por sus nombres antiguos. A medida que avanza el libro, encontramos un tono más irreverente y cercano al realismo sucio, donde poemas eróticos se mezclan con conceptos teosóficos y viajes realizados en los 80, tan lúcidos como psicotrópicos.  
La sección que cierra el libro, Dalton Beat, es un homenaje a Roque Dalton y un acercamiento a los territorios reales e imaginarios del poeta salvadoreño. A través de un tono comprometido y desgarrado, Antonio Cordero nos presenta la sórdida realidad de Latinoamérica en los años 90: guerras, desaparecidos, violencia, visiones de pobreza: “El olor de la pólvora/ del fuego y la sangre sobre la tierra/ la misma agonía repetida/ el mismo humo del hogar”.
 La itinerancia del poemario, su variedad de registros, recuerdan a los versos de Allen Ginsberg “Escribo poesía porque mi mente se contradice a sí misma, un minuto está en Nueva York, al otro minuto en los Alpes Dináricos.” En definitiva, Antonio Cordero lleva a cabo una road movie poética tan personal como cosmopolita.  
 
 
                                                                                                          Verónica Aranda
                                             (Reseña publicada en Nayagua nº 22, julio de 2015)

martes, 4 de agosto de 2015

Tánger revisitado, en EXPOESÍA SORIA



El próximo jueves, 6 de agosto estaré en la Feria EXPOESÍA de Soria, presentando mi poemario Café Hafa. A las 18.30h en la Alameda de Cervantes.

Esta nueva edición de Café Hafa, respecto a la que saqué en 2012 en Tres Fronteras, tiene 9 poemas nuevos, un prólogo de Álvaro Valverde, gran conocedor de Tánger y de los escritores que por allí pasaron, y correcciones y ampliaciones de algunos poemas. Textos que pulí, versos tachados, estrofas rescatadas de viejos cuadernos y nuevas perspectivas, medinas laberínticas y cafés. Una comparativa entre ambas ediciones, daría para un pequeño trabajo filológico. Si la edición de 2012 es en gran parte fruto de la estancia de un año en Tánger, esta edición del Sastre de Apollinaire, simboliza un Tánger revisitado. El regreso por unos días a ciudades donde hemos vivido, siempre aporta nuevos matices e impulsa a escribir versos de esa época que quedaron en el tintero.

 

Café del Dar Kashbah

 

Aquellos años Tánger se llenó de escritores.

Subían a diario máquinas de escribir

por las pendientes de la kashbah.

Habrían de entrecruzarse

historias y nostalgia concentrada.

El sueño del pintor y los pavos reales,

William Borroughs y un sueño de morfina y vigilia,

desvelado en el cuarto de un hotel

que daba al Boulevard.

El almuerzo desnudo

disperso en un desorden de cuartillas y amantes,

tinta entre la resaca y los navíos.

 

Evoco todo esto

desde un viejo edificio de telégrafo inglés

que habitaron espías. Da a una higuera

nuestra alcoba en penumbra.

Hay en cada regreso nuevas calles

y en la piel el silencio para el tránsito

del muecín al bullicio.

 

                                   © Verónica Aranda

                                   (De Café Hafa, El Sastre de Apollinaire, Madrid, 2015)

Para los que estéis interesados en adquirir un ejemplar, sin gastos de envío, podéis contactar con la editorial en:  pedidos.sastre@gmail.com

Y en Madrid, se puede encontrar en las siguientes librerías:

  • ARREBATO LIBROS, c/ La Palma, 21.
  • ENCLAVE DE LIBROS, c/ Relatores, 16.
  • ANTONIO MACHADO (Círculo de Bellas Artes), c/ Marqués de Casa Riera, 2.
  • CENTRO DE ARTE MODERNO, c/ Galileo, 52.
  • VERGÜENZA AJENA, c/ Galileo, 56.
  • LA ESQUINA DEL ZORRO, c/ Arroyo del olivar, 34.

 

 

 

 

 

 

lunes, 3 de agosto de 2015

Entrevista en el programa de radio "Debajo del sombrero"

Entrevista en Punto y Seguido Radio, dentro del programa literario "Debajo del sombrero", dirigido por Nelson Jiménez Vivero. Milagros de la tecnología: Conversamos online desde distintos puntos del planeta: Nelson Jiménez desde Miami, Leandro Murciego desde Argentina, Antonio Agudelo desde Córdoba y una servidora desde Grecia. La poesía no tiene fronteras. ¡Gracias a los tres por acogerme en vuestro programa!

Entrevista, parte 1:

http://www.ivoox.com/debajo-del-sombrero-107-veronica-aranda-parte-1-audios-mp3_rf_5319236_1.html

Entrevista, parte 2:

http://www.puntoyseguido.us/ds_108_t2015_16.HTML