lunes, 16 de julio de 2012

Un poema de Catarina Nunes de Almeida

                                                                                               Foto: Gala


CERES

Soubeste esperar por mim
embalada na carne o teu hálito
no meu hálito
alimentando os deuses
e as raízes que sustêm as almas.
Havia já um poema encravado no caule
duas notas da sinfonia
escorrendo para os beiços da terra.
Escavei-te e bebi
do teu incêndio
o meu incêndio
e nasci.
                       
                       Catarina Nunes de Almeida  
                       (de "Prefloração", Edições Quasi", 2006)


                           

CERES

Supiste esperarme
mecido en la carne tu hálito
en mi hálito
alimentando a los dioses
y las raíces que sostienen las almas.
Había ya un poema clavado en el tallo
dos notas de la sinfonía
escurriéndose hacia los surcos de la tierra.
Te excavé y bebí
de tu incendio
mi incendio
y nací.


                              
                            Traducción: Verónica Aranda



Catarina Nunes de Almeida (Lisboa, 1982). Es licenciada en lengua y cultura portuguesa por la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa. Fue docente de la Universidad de Pisa, Italia, durante dos años (2007-2009). Ha publicado poesía en diversas revistas literarias portuguesas y extrajeras. Con Prefloración (2006) recibió el premio Daniel Faria y el premio del PEN Clube Portugués para la Primera Obra. Su segundo libro de poesía, La metamorfosis de las plantas de los pies, fue publicado simultáneamente en Portugal e Italia. En la actualidad reside en Italia.

martes, 3 de julio de 2012

Por los ojos de Raquel Meller



¿Alguien recuerda a Raquel Meller?  ¿Los ojos de Raquel Meller que retrataron Sorolla y Romero de Torres? Nuestra memoria colectiva es pésima. No puedo imaginar cómo sería si los franceses olvidaran de golpe a Edith Piaf o los portugueses a Amalia Rodrigues. Pero en este país una diva que dio la vuelta al mundo con sus creaciones, que sin saberlo contribuyó a la emancipación y los derechos de la mujer, puede en pocos lustros caer en el olvido.  
El  musical Por los ojos de Raquel Meller, que se viene representando desde 2007 en la Sala Tribueñe (un teatro bello y acogedor, fuera de las rutas habituales)  le rinde homenaje. Bajo una estética de luces de candilejas y decorados de barracones de feria, viajamos en el tiempo hasta la Belle Epoque y los años 20. La obra, escrita y dirigida magistralmente por el erudito Hugo Pérez, crea a través tonos desvaídos e innumerables recursos del teatro de principios de siglo, la atmósfera envolvente de los cafés cantantes y espectáculos de varietés. Con maquillaje y trajes originales de época, reviven modistillas, coristas, vicetiples, cupletistas de dudosa honra, magos, teloneros y toda una bohemia golfa en estampas pictóricas de gran plasticidad aliñadas con algunas proyecciones de cine mudo.
El espectáculo hace un recorrido por la vida y cancionero de Raquel Meller, desde los primeros cuplés sicalípticos a su dignificación del género ínfimo. La protagonista, Maribel Per, parece la mismísima Raquel, que cobra vida en cada gesto, en cada movimiento. Interpreta con elegancia y voz cristalina de soprano un repertorio de 18 cuplés entre los que destacan la Violetera, Flor del Mal, Ven y Ven o el Relicario. De la pobreza a las cumbres del éxito, el desasosiego y la decadencia, no falta el soliloquio de la artista con su espectro, diálogos con personajes de la época (Carmen de Burgos “Colombine”, Álvaro Retana, Gómez Carrillo, Pastora Imperio o Chaplin) y el vía crucis final, cuando acabó sus días cantando por los cines de barrio, representado a través de una estética de mantillas y mujeres de negro. 
Un justo homenaje a Raquel Meller, a toda una época y a un cancionero que forma parte de la educación sentimental de nuestras abuelas. ¡No os lo perdáis! Lo reponen sólo este mes de julio en que se conmemora el 50º aniversario de la muerte de la artista.


jueves, 17 de mayo de 2012

Velada poética en homenaje a Omar Jayyam y Hafez, 18 DE MAYO

                    
                                          Bebe vino y contempla la luna
                                                         evocando las muertas civilizaciones
                                                         que alumbró en su apogeo.
                                       OMAR KHAYYÂM


                 CHIRAZ

Las muchachas se sientan en la tumba de Hafez,

abren con fe el Diwan y, entrada ya la noche,

recitan sus poemas al relente

de los cipreses y los azulejos

con intensos turquesa. Te confieso

que me conformaría con dejar

un par de estrofas sabias que tuvieran

un tono de sentencia,

con amarte

como lo harían los poetas místicos,

ofreciéndote cofres llenos de ámbar

y tinajas con vino de Chiraz.

Pero no soy capaz de traducir

manuscritos en persa. Bebo agua azucarada

con un néctar de rosas, converso con libreros

acerca de Khayyâm o los derviches,

y en el antiguo zoco una gitana

me echa las cartas en un velador

en donde se reflejan los gavieros

y me habla de la fama, de los barcos,

de un amor absoluto. Borbotea

el té rojo en un samovar de cobre,

compro dos amuletos y me invade

el miedo irracional a los regresos

y a los salteadores de caminos.

                                   Verónica Aranda            
                                   (Postal de olvido)
                 




 

jueves, 3 de mayo de 2012

Arlés, ruta de Van Gogh




                                                                                          Fotos: Alicia Andrés
                                           
                                               I
                                       En el jardín
                           
                                      del viejo manicomio
             
                                      los tulipanes.

     
                                              II
                                       Junto al candil

                                       pinta un campo de lirios
                               
                                       un solitario.



                                                                          Verónica Aranda

miércoles, 18 de abril de 2012

Noche griega, Miguel Manso

    
MIGUEL MANSO (Santarem, Portugal, 1979)
ÚLTIMO CIGARRO
o vinho é branco a tarde cai o dia avança no vento
na boca acorda o último cigarro o poema segue o risco
a claríssima insuficiência
é este o incêndio da tarde o fim do almoço
a violência dos pássaros as crianças dormem a sesta
reclusas na sombra azul dos quartos

mãos sem sentido
arroz na folha de videira muro caiado de branco
e roseiras

gastronomias inexplicáveis contêm a vida e os pátios
aquela noite grega que não soubemos redigir
vespas bebendo da boca das torneiras

escrevo o poema que não lerás nunca
sobre a toalha de plástico da mesa suja
de azeite

a mão esquecida na vírgula acesa do cigarro
a minha solidão vincada a cotovelos no padrão da toalha
as crianças dormindo na

nitidez esquecida da telefonia

                                                                 (De Contra a manhã burra)

ÚLTIMO CIGARRO

el vino es blanco la tarde cae el día avanza con el viento
en la boca despierta el último cigarro el poema sigue el riesgo
la clarísima insuficiencia

es este el incendio de la tarde el final del almuerzo
la violencia de las pájaros los niños duermen la siesta
encerrados en la sombra azul de los cuartos

manos sin sentido
arroz en la hoja de parra muro encalado de blanco
y rosales

gastronomías inexplicables contienen la vida y los patios
aquella noche griega que no supimos redactar
avispas bebiendo en la boca de los grifos

escribo el poema que no leerás nunca
sobre el mantel de plástico de la mesa sucia
de aceite

la mano olvidada en la coma encendida del cigarro
mi soledad hincada de codos en la marca del mantel

los niños durmiendo en


la nitidez olvidada de la telefonía.

                                                                 Traducciones: Verónica Aranda