miércoles, 3 de agosto de 2011

RYÔKAN

   
                                           Hiroshige
                               

                           
DAIGU RYÔKAN (1758-1831), también llamado “el poeta de la compasión”, fue escriba, haijin, monje zen medicante. Vivía en una pequeña choza al pie de una montaña. Su obra es considerada la síntesis de poesía y conocimiento, un conocimiento del que la palabra puede valer como el silencio. En uno de sus poemas más logrados, el poeta reflexiona sobre su existencia sencilla y aislamiento:

 Mi cabaña está en lo más profundo del bosque,
Cada año las malas hierbas crecen más recias.
Sin noticias de los asuntos del mundo.
A veces el canto lejano de un leñador.
El sol brilla y remiendo mi ropa.
Cuando sale la luna, leo poemas zen.
No tengo nada que deciros amigos mios,
Pero si quereis comprender
dejad de correr tras tantas cosas…


    Transcribo dos haikus de Ryôkan que hacen referiencia al verano:


  Noche de verano.
  La pasé en vela
  contando pulgas.


  Lavo el puchero
  y se mezcla mi ruido
  y el de las ranas.

miércoles, 13 de julio de 2011

LAPIDACIÓN

          
              


        LAPIDACIÓN
  
1er Premio del XXI CONCURSO DE POESÍA “FIESTAS DE SAN JUAN” 2011


Leo la prensa en un viejo café:
            una vez más Irán en el punto de mira,
            en el rostro velado de Sakineh Ashtiani,
            amenazada de lapidación.
            Lapidación, según el diccionario
            es “matar a pedradas,
            género de suplicio usado antiguamente”,
            que se remonta a tiempos primitivos,
            cuando el hombre habitaba las cavernas
            y salía a la caza del bisonte.

            ¿Dónde está aquella Persia de los místicos
            que cantaban al vino?
            ¿Qué fue de aquella Persia que fundó las ciudades,
            inventó el ajedrez, la medicina
            y vio las caravanas de Isfahán
            rebosantes de ambar?
Ni siquiera el Corán
            menciona la palabra lapidar.

            Sakineh fue acusada de adulterio;
            yace hacinada en una celda lúgubre
            al noroeste de Irán.
            99 latigazos
            laceraron su cuerpo.
            El azote precede a la pedrada
            sobre el cuerpo enterrado hasta los hombros.

            ¡Tiren los jueces la primera piedra!
            Hoy todas las mujeres se llaman Sakineh.
            En la carne el impacto de las piedras medianas.
            Las noche de los tiempos en sus rostros informes.
                                                                                              Verónica Aranda

miércoles, 25 de mayo de 2011


    Otro poema de actualidad:  Celso Emilio Ferreiro (1912-1979), un clásico de la literatura galega.


     NON
Si dixese que sí,
que todo está moi ben,
que o mundo está moi bon,
que cada quén é quén...
Conformidá.
Ademiración.
Calar, calar, calar,
e moita precaución.
Si dixese que acaso
as cousas son esí,
porque sí,
veleí,
e non lle demos voltas.
(Si aquíl está enriba
i aquil outro debaixo
é por culpa da vida.
Si algunhos van de porta en porta
cun saco de cinza ás costas
é porque son unhos docas).
Si dixera que sí...
Entón sería o intre
de falar seriamente
da batalla de froles
nas festas do patrón.

Pero non.


      NO
Si dijese que sí,
que todo está muy bien,
que el mundo está muy bueno,
que cada cual es cada cual...
Conformidad.
Admiración.
Callar, callar, callar,
y mucha precaución.
Si dijese que acaso
las cosas son así,
porque sí
y ahí están
y no le demos vueltas.
(Si aquel está arriba
y aquel otro abajo
es por culpa de la vida.
Si algunos van
de puerta en puerta
con un saco
de cenizas a cuestas
es porque son
unos estúpidos)
Si dijera que sí...
Entonces sería el momento
de hablar seriamente
de batallas de flores
en las fiestas del patrón.
Pero no.

           Celso Emilio Ferreiro, Longa noite de pedra, 1962

martes, 24 de mayo de 2011

Apología y petición


        Un poema de Jaime Gil de Biedma muy de actualidad. ¡Todo un visionario!

    APOLOGÍA Y PETICIÓN      

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno,
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno,
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Quiero creer que no hay tales demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia.
Son ellos quienes han vendido al hombre,
los que le han vertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

                                  Jaime Gil de Biedma, Las personas del verbo.

domingo, 22 de mayo de 2011

SONETO 15 M



                                                
                      SONETO 15 M

            Casi cinco millones de parados,
            ingenieros buscando en la basura,
            mileuristas huyendo de la usura,
            hambre, tedio, hipotecas, embargados.

            Un tropel de mendigos ilustrados,
            becarios con cuarenta, la futura
            incertidumbre, emigración, locura:
            sin pensión, sin vivienda y explotados.

            En la puerta del Sol el pueblo acampa,
            cuando la indignación hace la fuerza
            y gobierna el corrupto y el banquero.

            Por una democracia real, sin trampa,
            por que los ideales no se tuerzan
            y cese la injusticia, el aguacero.

                                                           Verónica Aranda




viernes, 29 de abril de 2011

Plaza Xemaá-el-Fna, Marrakech



   

                                 

   Meditación del vacío, un texto de José Ángel Valente. Mi humilde homenaje a las víctimas del atentado de ayer en el café Argana de la plaza Yemaá-el-Fna de Marrakech. El autor de la masacre podría ser de uno de los 148 presos políticos liberados el pasado 14 de abril por indulto o gracia real  de Mohamed VI, algunos de ellos con antecedentes terroristas o extremistas islámicos (uno de ellos ya atentó el 15 de abril, al día siguiente de ser liberado, en el  Café Hafa de Tánger causando la muerte del joven estudiante Hassan Ziani), a los que no les interesa nada el cambio democrático y  la ola de revoluciones que recorre el mundo árabe.

               

                    Meditación del vacío en Xemaá-el-Fna

                                                               A Juan Goytisolo
    A C., que me condujo

Todas las guías mienten. Nos mienten nuestros propios sentidos. La plaza es la plenitud del color, del olor, del movimiento: la extrema tensión de la vida hacia su punto de explosión. Los círculos se hacen y deshacen y vuelven a hacerse como las formas del humo o las nubes. Hirvientes, el color y el olor. Y, a la vez, todo puede ser visto como desde el umbral de un sueño, sin penetrar en él, y puede todo quedar de súbito borrado. La plaza es, repentinamente, la multitud y su vacío: la desaparición de todos, de todo y del que mira.
 ”A este lugar de frenesí y de placer -dice un viejo libro- se le da el nombre de Xemaá-el-Fna, la plaza de la destrucción” ¿Qué destrucción? El sol de la tarde en su descenso va deshaciendo las figuras y las borra. Luego, borra sus sombras. Fna-el-fna: primero, la desesperación o la extinción; después, la extinción de la extinción. Con toda la multitud dentro, no visible, quedan sólo la plaza y su vacío. La multitud no se oye; la mirada no tropieza con la resistencia o la opacidad de los cuerpos. No tropieza. Y deja, a su vez, de ver
 Xemaá-el-Fna, la plaza de la destrucción. “No quedará ciudad que nosotros [Allah] no destruyamos antes del día de la resurrección”, dice el Corán (XVII, 58). La instantánea visión del vacío cesa y, con ella, la suspensión del ver. El bulto de la multitud se va recomponiendo, como un solo cuerpo primigenio que se multiplicase por transparencias y por sombras contra la luz rasante del atardecer.
 ”Signos de mensaje incierto: infinitas posibilidades de juego a partir del espacio vacío”, dices, cuando ya la voz -a punto de extinguirse- y la plaza y la página en blanco son una sola y misma cosa. Filtrada luz oscura, unificado pájaro del aire, plaza: plaza de los extintos y de los muertos, plaza de los vivientes, diario simulacro, ensayo, víspera, antepuerta, lugar de una absoluta convocación.
                                                                                                
                                                                                         José Ángel Valente
Variaciones sobre el pájaro y la red precedido de La piedra y el centro, Barcelona, Tusquets, 1991

miércoles, 27 de abril de 2011

OPORTO, Filipa Leal

                                                         Foto: Alicia Andrés

Filipa Leal (Oporto, 1979) es una de las voces más novedosas e interesantes de la poesía portuguesa más contemporánea. La poesía de Filipa Leal es luminosa y representa un gesto de liberación individual constantemente a la deriva. Las ciudades de sus poemas están extrañamente “presas en las palabras” y emerge un sujeto que se confunde con la propia ruta que va construyendo. Una especie de geopoética de una claridad absoluta.
   

  Douro

Não sei se prefiro o rio
ou o seu reflexo nas janelas espelhadas.

De um lado
os barcos ancorados, do outro lado:
barcos — na imediata memória das âncoras.
Deste lado, o porto, ou o cais,
contracenando com a sua própria inexistência
daquele lado.

Existirá aquele rio nos espelhos?
Poderá este subsistir sem as janelas?

Sou dourada como os peixes que te
desabitaram. E, do outro lado, sou
desabitada.

                          Filipa Leal
Talvez os Lírios Compreendam, Porto: Cadernos do Campo Alegre / 8, 2004

   

     DUERO

No sé si prefiero el río
o su reflejo en las ventanas pulidas.


De un lado
los barcos anclados, del otro lado:
barcos-en la inmedita memoria de las anclas.
De este el lado el puerto, o el muelle
oponiéndose a su propia inexistencia
de aquel lado.


¿Existirá aquel río en los espejos?
¿Podrá éste subsistir sin las ventanas?


Soy dorada como los peces que te
deshabitaron. Y, del otro lado, soy
deshabitada.

                                       Traducción de Verónica Aranda