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domingo, 9 de junio de 2019

Firmas de la Editorial Polibea, Feria del Libro de Madrid 2019













KETTY BLANCO ZALDIVAR (Guáimaro, Cuba, 1984)


Cebollas moradas

Él no puede dejar de sangrar,
entonces corre a la cocina
y corta cebollas.
Ella come dulces
hasta que el azúcar se vuelve vértigo,
se esconde para cortar
cebollas.
Ante estas ganas de matar,
corto los bulbos en trozos muy delgados.
Miro el filo del cuchillo. El agua corre.




Days like these

Tendida estoy en el piso
entre cajas, montones de cajas,
desaliñada, flaca y más vieja,
creyéndome la gran protagonista
a la que nadie predijo esta grandeza.
Ratones caminan por encima
y debajo de mi cuello.


Tras un vidrio oscuro

He visto el futuro
con ojos que pedí a los muertos.
Todo amarillo como la bilis,
como una densa niebla donde pintar la rabia.
De allí he surgido.


(Del poemario Quién anda ahí (Polibea. Colección Toda la noche se oyeron, Madrid, 2019).






miércoles, 1 de mayo de 2019

Presentación de Quién anda ahí de Ketty Blanco, en Alcalá de Henares

Siguen las presentaciones del excelente poemario "Quién anda ahí", de la autora cubana, Ketty Blanco Zaldivar ( nº 14 de la colección "Toda la noche se oyeron. poesía latinoamericana de ahora. Editorial Polibea)

El sábado 4 de mayo, estaremos presentándolo en Alcalá de Henares, en El Patio del Quijote, a las 19h. Habrá poesía al aire libre, coloquio con la autora y música cubana maridada con un buen vino. Entrada libre.
#Quiénandaahíkettyblancozaldivar

Os dejo unos poemas del libro, de aperitivo, publicados en la Revista digital La libélula vaga:
http://lalibelulavaga.com/2019/04/30/ketty-blanco-zaldivar-una-densa-niebla-donde-pintar-la-rabia/?fbclid=IwAR0KDWqhpuDtJGokXdN5X0x-SHZY43oqxU7aQy9kHqXZyC0H4U7BOxUbEPU


jueves, 18 de abril de 2019

Presentación de Quién anda ahí de Ketty Blanco Zaldivar en Madrid



Acaba de salir el poemario nº 14 de la colección "Toda la noche se oyeron. Poesía latinoamericana de ahora", de la poeta cubana Ketty Blanco Zaldivar.
Se presenta en Madrid, el jueves, 25 de abril, a las 19h en la librería Juan Rulfo. Habrá lectura de poemas, coloquio con la autora y un vino. Todos invitados.

Sobre "Quién anda ahí", escribe Sergio García Zamora en el prólogo:


“Una búsqueda, una íntima indagación, un buceo en la identidad de sí misma como poeta y como mujer, tal es el derrotero que signa la escritura de Quién anda ahí. Se necesita de valentía y sinceridad para enfrentarnos al otro que somos, a los otros que somos. Eso ha hecho Ketty Blanco. Hay una verdadera pureza en el gesto de querer alcanzar su definición como ser humano a través de la poesía. Hay una admirable lucidez en saber al igual que Rimbaud que «yo es otro». Quién sino ella resulta la desconocida que la suplanta. Descubrimos a la par del sujeto lírico que su biografía interior, más que doble, se nos presenta de forma múltiple; como bien cita a la Pizarnik en su defensa: no puede hablar con su voz, sino con sus voces.
Quisiera destacar la capacidad de síntesis en el poema de Ketty Blanco. No creo que sea su intención, ni una marcada voluntad de estilo, sino que es naturaleza en ella, la naturaleza de su escritura; minimalista, pero sin ver en ese minimalismo un valor añadido, sino la natural extensión del texto como cuerpo orgánico y vivo. Es en esos breves poemas donde la ética y la estética de la autora fulgen con mayor nitidez; recobra el pensar y el ser como categorías no privativas únicamente de la filosofía, sino también de la poesía que se apropia del mundo.”

miércoles, 9 de mayo de 2018

Presentación de "Diario del buen recluso" de Sergio García Zamora en Madrid



Viernes 11 de mayo
entrada libre y gratuita hasta completar aforo

 19 h
Centro de Arte Moderno, C/ Galileo, 52. Madrid
  
Presentación del poemario
Diario del buen recluso

del poeta cubano

Sergio García Zamora
Editorial Erein
Premio internacional de poesía Gabriel Celaya 2018

Participan
Sergio García Zamora, autor
Verónica Aranda


"El gran peligro del poema en prosa suele ser que: o se inclina mucho por el lirismo del lenguaje hasta hacerse ininteligible y hermético o carga el peso sobre la narratividad y deja de ser poema para convertirse sólo en descripción. Ninguna de ambas cosas sucede en Diario de un recluso. El poeta consigue un extraño y difícil equilibrio. La sabiduría con que dosifica esa mezcla de géneros literarios: el lirismo poético de las imágenes; la aproximación culta, sin excesos culturalistas y la concepción del poema como piezas narrativas de pequeñas historias cerradas, consiguen un libro de gran fuerza poética, que ofrece además una doble lectura, de los poemas individualizados y del libro como conjunto, además de varios niveles semánticos de significación, en función de que se conozcan o no las sutilezas de los referentes."
                           (Amalia Iglesias Serna)

miércoles, 2 de mayo de 2018

Recital en el Bar Aleatorio, 3M, con Sergio García Zamora









































El frío de vivir


Siempre estuve encañonado por la vida, siempre estuve a punto de que me matara. En cuál puerto, en cuál calle, en cuál esquina me encañonó la vida que ya no recuerdo el día ni la causa. ¿Quién es esa que viene contigo?, preguntaban en el café los amigos, y yo hacía un mohín de poeta. Nadie, respondía, pero la vida se sentaba junto a nosotros con la inoportuna tranquilidad de una mujer fea. Hablábamos de literatura, hablábamos sin prestarle atención a la intrusa. Qué fúnebres parecíamos. Sin embargo, cuando en la noche regresaba a mi cuartucho, me acostaba con la vida, en una página blanquísima me acostaba con la vida; la penetraba con fruición como penetra el pensamiento un difícil concepto. Me quedaba horas adentro de la vida, ceñido por sus brazos y sus piernas, atenazado por su carne gozosa. Solo así olvidaba su amenaza. En la mañana la vida ordenaba: Levántate y ve a trabajar. Y yo fingía quedarme dormido, porque trabajar cansa, me aseguró un conocido, porque preferiría estar muerto antes que ir a trabajar. Entonces ella volvía a poner el frío de su arma en mi espalda para enseñarme que no estaba jugando.


                       © Sergio García Zamora, De El frío de vivir, Visor, 2017


martes, 6 de marzo de 2018

Jorge Posada en Madrid, tres lecturas






Jorge Posada escribe mientras camina y que eso le provoca perder el rumbo: “Pierdo la orientación porque muchos textos surgen cuando estoy en la calle. No tengo un lugar fijo para escribir. Las líneas pueden surgir mientras camino, en la oficina, al cenar. Aunque me gusta mucho escribir en las salas de cine, casi a ciegas.”
Foster Wallace lo explica cuando describe el entrenamiento de un tenista: alistar el ojo para responder a estímulos que llegan a  200 km/h.
La forma de construir imágenes de Posada tiene la influencia del cine de Tarkovski. Entiendo el poema como un fotograma y secuencias de imágenes que acaban gravitando alrededor de un espacio vacío, donde el trabajo final de edición también es fundamental y hay un hilo conductor que da coherencia a todos los textos, donde no faltan referencias o seudo referencias históricas y guiños a otros autores.
Otra de las características es la experimentación en el lenguaje, mezclado con algo de realismo sucio y el coloquialismo heredado de la segunda mitad del siglo XX, (hijos de parra/ hijos de gingsberg) y con algún destello de César Vallejo. Tal es el caso de también de otros poetas mexicanos como Luis Eduardo García  y Ángel Ortuño. Fuera de México, hay varios autores que pueden ser agrupados bajo estas características como la peruana Myra Jara o la puertorriqueña Cindy Jimenez Vera. Hay además en todos ellos un gusto por la ironía, el humor negro como válvula de escape, así como una visión desesperanzada del mundo y los estragos de la sociedad capitalista que genera violencia, desigualdades sociales, enfermedad e incomunicación entre generaciones.
El poemario Depresión tropical de Jorge Posada, publicado en la editorial Polibea, no usa mayúsculas ni puntación, tiene vocación de ‘desjerarquía’ responde a una lucha contra las relaciones de poder, apostando por lo horizontal. Se puede leer como un poema continuo en el que ciertas líneas se comunican y crean otras escenas, otros significados. Muchos poemas son apenas bocetos y, al igual que el haiku, tienen un final abierto para que lo complete el lector. Pero se construyen con imágenes contundentes, fulminantes, donde el tiempo se ramifica y crece el desasosiego.
Los objetos cobran importancia en el poemario, así como los ciudadanos de a pie, con quienes nos podemos cruzar a diario. Muchos textos se leen como microrrelatos; cuentan la historia con minúsculas, historias de hombres perdidos por las ciudades o en su laberinto interior, como el viejo de camisa hawaiana que intenta descubrir la textura del cáncer o el hombre que acaba el día durmiendo sobre la ropa sucia de una lavandería.

                                                                         © Verónica Aranda



domingo, 18 de febrero de 2018

Poesía cubana actual: 5 poemas de Margarita Blanco Zaldivar

                                                     
                                                     © Foto: Isabel Erice

MARGARITA BLANCO ZALDIVAR (Camagüey, Cuba, 1984)


Sábanas de la tarde

Esposadas al cordel, luchan contra los azotes
del viento, la burla de la lluvia. Confían
en que alguien las guardará en la gaveta,
las doblará con ternura al final del día.
No saben que se ha ido
y las ha dejado a merced del tiempo.

Ser

El helado se derrite en mi mano.
Una gota cae sobre el vestido.
La dejo ser.
Las religiones se disputan el Ser.
Los filósofos discuten sobre el Ser.
Mientras,
una mancha oscura
es
en mi ropa.



Nunca podré crear

Excepto quizás una vida más larga/ para
encontrar nuevas excusas.
Charles Bukowski

Escribiré solo cuando tenga la habitación propicia.
O propia. Ahora es imposible. Duermo en la sala.
Dos viejas señoras llegan todos los días
a coserse con mi madre,
y yo debo apurarme para desayunar, pues la mesa
se ocupará con telas y carretes. Pero me digo que
si no escribo ahora, si no soy capaz de encerrarme
debajo del sofá, gruñendo como un perro
mientras las voces de las señoras golpean
con saña mis oídos,
perderé definitivamente el apetito.



Escrito en el reverso de una foto de Nobuyoshi Araki

Cuando la geisha camina por el bulevar,
el tenue parpadeo eleva de sus ojos gotas de vapor.
Los hombres le brindan cervezas, le imploran
deliciosamente abrirse.
Al andar ella tuerce un pie hacia adentro.


Canto a mí misma

No soy Helena de Troya, pero soy bella,
le digo cada mañana al espejo.
No necesito una ciudad a mis pies,
o la ruina de una ciudad a mis pies
para saberme dichosa. Mi nombre es otro,
mi nombre clavado entre inútiles palabras.
No soy Helena, pero al barrer estas cenizas
algo habrá sido diferente.


                                                           © Margarita Blanco Zaldivar
                                               De la plaquette Quién anda ahí, Ediciones Macondo



sábado, 27 de enero de 2018

Poema odiseo de Claribel Alegría

                                      © Foto: Isabel Erice

CLARIBEL ALEGRÍA, Nicaragua  (Estelí, 12 de mayo de 1924-Managua, 25 de enero de 2018)​ 

CARTA A UN DESTERRADO

Mi querido Odiseo:
Ya no es posible más
esposo mío
que el tiempo pase y vuele
y no te cuente yo
de mi vida en Itaca.
Hace ya muchos años
que te fuiste
tu ausencia nos pesó
a tu hijo
y a mí.
Empezaron a cercarme
pretendientes
eran tantos
tan tenaces sus requiebros
que apiadándose un dios
de mi congoja
me aconsejó tejer
una tela sutil
interminable
que te sirviera a ti
como sudario.
Si llegaba a concluirla
tendría yo sin mora
que elegir un esposo.
Me cautivó la idea
que al levantarse el sol
me ponía a tejer
y destejía por la noche.
Así pasé tres años
pero ahora, Odiseo,
mi corazón suspira por un joven
tan bello como tú cuando eras mozo
tan hábil con el arco
y con la lanza.
Nuestra casa está en ruinas
y necesito un hombre
que la sepa regir
Telémaco es un niño todavía
y tu padre un anciano
preferible, Odiseo
que no vuelvas
los hombres son más débiles
no soportan la afrenta.
De mi amor hacia ti
no queda ni un rescoldo
Telémaco está bien
ni siquiera pregunta por su padre
es mejor para ti
que te demos por muerto.
Sé por los forasteros
de Calipso
y de Circe
aprovecha Odiseo
si eliges a Calipso
recuperarás la juventud
si es Circe la elegida
serás entre sus chanchos
el supremo.
Espero que esta carta
no te ofenda
no invoques a los dioses
será en vano
recuerda a Menelao
con Helena
por esa guerra loca
han perdido la vida
nuestros mejores hombres
y estas tú donde estas.
No vuelvas, Odiseo
te suplico.

Tu discreta Penélope.

                   © Claribel Alegría

viernes, 22 de diciembre de 2017

Invierno

  ¡Feliz solsticio!


                                                                             Foto: Isabel Erice



                         INVIERNO

            Todo es lejos en el frío. La llovizna

            pasada la tormenta
            que hizo
            temblar las ventanas

            y adentro,

            como el niño
            que ha llorado sin consuelo,

            un querer decir.

                                    © Yolanda Pantin (Caracas, 1954)

(De Lo que hace el tiempo. XVII Premio Casa de América)

domingo, 8 de octubre de 2017

Presentación de la antología "Queda la palabra yo" (Poetas colombianas actuales)


Os dejo mi prólogo a la antología:

ROMPER EL CANON

   Queda la palabra yo, es el verso de uno de los poemas más representativos de María Mercedes Carranza, “Sobran las palabras”. Su poética, donde están muy presentes lo lúdico y lo irónico, fue una de las que inauguró la poesía contemporánea en Colombia, país que se caracterizaba por una poesía solemne y metafísica, arraigada en los cánones del clasicismo y que, en las últimas décadas, ha ido dejando ese “culto, nunca exagerado pero sí exclusivo de la literatura europea” del que habla el escritor colombiano William Ospina.[1] La poesía de María Mercedes nos ayuda asimismo a comprender la posición de la mujer en el siglo XX y los rápidos cambios acaecidos a partir de los años 50, en cuanto a su integración laboral y una participación mayor en el ámbito universitario, reflejados a través de una poesía renovadora.
   El objetivo de esta antología es trazar una pequeña panorámica de poetas colombianas nacidas a partir de los años cincuenta, que culmina en la generación más joven, las nacidas a finales de los años ochenta, muchas de ellas inexplicablemente inéditas en España, por lo que vimos muy necesario reunirlas en este libro. Se trata de 17 voces, procedentes de distintas regiones de Colombia, que intentan romper cánones o sobrepasarlos, puesto que nunca fueron aceptadas dentro de un canon masculino, como anota la poeta y antóloga Guiomar Cuesta[2], y que representan, por tanto, la posmodernidad. Hay algunos rasgos en común que unen a estas poetas. Estilísticamente, encontramos un predominio absoluto del verso libre, tan característico de la poesía latinoamericana contemporánea. Además, abunda la función anafórica y una especial atención a la plasticidad.
   Temáticamente, la experimentación va desde lo urbano a la indagación en otras formas de expresar el erotismo, pasando por la naturaleza, con toda su fuerza telúrica o la casa, subtema constante en toda la poesía escrita por mujeres. En muchas autoras es esencial la reflexión sobre el lenguaje y el propio ejercicio de escribir, donde la imagen es reveladora de esencias, transciende el tiempo lineal para buscar ese desvelamiento. Tampoco falta el compromiso social en contra de la barbarie, un compromiso que se inserta dentro del contexto social y político de un país que lleva más de cincuenta años de conflicto armado, con las repercusiones que eso tiene en la sociedad civil, donde las víctimas y los desplazados se cuentan a millares. A la hora de abordar este tema, seguro que muchas de estas autoras tienen en mente el mítico poema de Emilia Ayarza, “A Cali ha llegado la muerte”[3], toda una alegoría del dolor del país.  
   Por último, esta antología es un pequeño homenaje al Encuentro Internacional de mujeres poetas de Cereté, a Lena Reza, a su resistencia y esfuerzo cada año en dar visibilidad a la poesía escrita por mujeres. Ese maravilloso rincón del Caribe colombiano a orillas del Sinú, patria chica de Raúl Gómez Jattin, marca profundamente a todas las poetas que pasamos por allí. Nos dio amplitud de horizontes y otra visión de la poesía, que, en parte, recoge este libro.


                                                                                           Verónica Aranda





[1] Ospina, William: De La Habana a la paz, Random House, Colombia, 2016
[2] Cuesta, Guiomar y Ocampo, Alfredo: Poesía colombiana del siglo XX, escrita por mujeres, Apidama, 2013
[3] Ayarza, Emilia: Voces al mundo, Lumbre, Bogotá, 1957

domingo, 21 de mayo de 2017

Próximas presentaciones de "Las linternas flotantes" de Mercedes Roffé

SALAMANCA, 26 de mayo


FIRMA EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID, 28 de mayo, 19h (Caseta 38)



ALCALÁ DE HENARES, 2 de junio



LEÓN, 6 de junio, 21.30h: BAR BELMONDO. C/ San Lorenzo, 1 




El libro también está disponible en la Feria del Libro de Madrid, en la Caseta 38 Librerantes.