sábado, 20 de septiembre de 2014

Poema de final de verano

                                                                                                Foto: Alicia Andrés



El silencio meditabundo que precede a octubre, buscar las últimas franjas de calor, el aguacero que nos sorprende al final de la senda, la luz inconfundible de final del verano, que da en la quietud de los patios y se cuela en las grietas de las tinajas...    

 

 
     

                             Nostalgia

 

                         Cuando acaba el estío,

su artificial frescura de aspersores

deja un girasol seco de duda

en esos intervalos de silencio

que tienen los amantes

cuando se observan en el desayuno

y uno de ellos piensa en las tinajas

rebosantes de aceite en algún patio

de su país natal o en ese bosque

donde transcurre un día pasajero.

 

 

                                                                                  © Verónica Aranda

                                                     De Cortes de luz, Madrid, Rialp, 2010






domingo, 14 de septiembre de 2014

Reseña: Héctor Viel Temperley, Obra completa




Reseña: OBRA COMPLETA, Héctor Viel Temperley
(Amargord Ediciones, Madrid, 2013, 503 páginas, 19,95 euros)

                                                                                                              
Héctor Viel Temperley (Buenos Aires, 1933-1987) fue un poeta de culto, visionario y excéntrico, que ha influido en las últimas generaciones de poetas argentinos, pero que apenas se le conocía en España, hasta su aparición en la Antología Las ínsulas extrañas (Galaxia Gutenberg, 2002). Ediciones Amargord ha tenido el buen criterio de publicar su Obra completa, compuesta por nueve poemarios-treinta años de poesía- en la colección Trasatlántica, en una cuidada edición a cargo de Juan Soros.
Desde sus primeros libros, Viel Temperley cultivó un misticismo muy personal e innovador (al situarlo también en el espacio urbano), entre el panteísmo (Esta tarde Dios habla/ en los saltos del río) y la invocación a un Dios corpóreo y heterodoxo, con el que tiene una relación de vértigo. De este modo, Temperley siempre nadó contracorriente de los movimientos literarios de su país, Argentina, donde la poesía mística es una rareza, y más en el escéptico siglo XX, salvo contadas excepciones como Jacobo Fijman o algunos poemas de Ricardo Molinari.
Si bien la obra que lo consagró a Temperley las puertas de la muerte fue Hospital Británico, es interesante hacer un recorrido panorámico y cronológico por toda su producción, donde hallamos escalofriantes epifanías de lo que vendría después, y cuyas esquirlas saltarán en Hospital Británico. En sus primeros libros-Poemas con caballos y El Nadador- encontramos influencias lorquianas en el simbolismo metafórico y cierto barroquismo gongorino que irá evolucionando hacia un lenguaje más seco y sobrio, y, a partir de Carta de marear, avanzará con más fuerza hacia el irracionalismo verbal o “mística surrealista”, como la denominó el propio autor. Son poemas cimentados en la contemplación y la revelación de las cosas (a través de símbolos recurrentes como la figura del ángel), que hablan de libertad, de la comunión con la pampa y la naturaleza salvaje del cono sur (Crines y cola ardidas/ y un jinete/ que nada sol/ La pampa con sus huesos), del mar, los espigones y las piscinas. Porque la de Viel Temperley es una poesía tremendamente acuática y de un erotismo febril. La natación era más que un ejercicio diario, una obsesión para el autor y una forma de meditar y alcanzar la plenitud y la trascendencia: “Soy el nadador, Señor, soy el hombre que nada./ Tuyo es mi cuerpo, que hasta en las más bajas/ aguas de los arroyos/ se sostiene vibrante.”. Por tanto, lo corporal se mezcla en todo momento con la mística, y la poesía no deja de ser un territorio codificado de evasión.
Su penúltimo libro, Crawl, de tono salmódico, desembocará en el estado de iluminación de Hospital Británico, uno de los poemarios más singulares de toda la literatura hispanoamericana, compuesto por el poeta argentino tras ser operado de un tumor cerebral en dicho hospital, a las afueras de Buenos Aires. De hecho representa un caso excepcional dentro de la poesía del siglo XX; en palabras de Esperanza López Parada, Viel es el único poeta que consigue diseñar para su obra su condición de recepción futura, el único que cierra y decide su deriva arriesgadísima, convirtiendo la muerte en un punto de partida”. El autor escribe su propia elegía, con intervalos de dolor y lucidez. El poema inicial del libro, escrito en marzo de 1986 se va disgregando, reordenando, se transportan fragmentos de poemarios anteriores, creando, así, un montaje, un conjunto de postales que son también una alegoría de la intervención quirúrgica. La estremecedora conciencia de la muerte que impregna todo el libro, recuerda, salvando la distancias, a la práctica de los haijin japoneses de escribir su haiku final, casi al filo de la agonía. Al leerlo a viva voz emite una musicalidad poderosa, propia de la más alta poesía.
El texto es la metáfora de una enfermedad, como lo ha denominado Eduardo Milán, produce un efecto físico en el lector y es de una intensidad rarísima. Hay una deslocalización de lo onírico, que se mezcla con imágenes realistas. Junto con la extrañeza se da la unificación del propio cuerpo (“Voy hacia lo que menos conocí en mi vida: voy hacia mi cuerpo”), que conecta con las imágenes de una manera asfixiante, como en los fragmentos titulados “Tengo la cabeza vendada”, donde se anula el tiempo. Eros y tánatos. El diálogo con una entidad suprasensible-Dios-que va neutralizando el dominio de la herida. Un camino de ida y vuelta entre la trascendencia y lo material que sólo podía acabar en epifanía: “El verano en que resucitemos tendrá un molino cerca con un chorro blanquísimo sepultado en la vena.”

               
                                                                         © Verónica Aranda
                          (Publicado en el blog La tormenta en un vaso. 10/09/2014)



Os dejo unos poemas del mítico Hospital Británico:


 PABELLÓN ROSETTO

Soñé que nos hundíamos y que después nadábamos hacia la costa lentamente y que de nuestras sombras de color verde claro huían los tiburones. (1978)


PABELLÓN ROSETTO

 
Si me enseñaras qué es el verde claro... (1978)


 TU ROSTRO

Tu Rostro como sangre muy oscura en un plato de tropa, entre cocinas frías y bajo un sol de nieve; Tu Rostro como una conversación entre colmenas con vértigo en la llanura del verano; Tu Rostro como sombra verde y negra con balidos muy cerca de mi aliento y mi revólver; Tu Rostro           como sombra verde y negra que desciende al galope, cada tarde, desde una pampa a dos mil metros sobre el nivel del mar; Tu Rostro como arroyos de violetas cayendo lentamente desde gallos de riña; Tu Rostro como arroyos de violetas que empapan de vitrales a un hospital sobre un barranco. (1985)


                                                                                                           © Héctor Viel Temperley



martes, 9 de septiembre de 2014

Génova, Claudio Pozzani



El domingo pasado asistí al Festival Voix Vives de Toledo y, haciendo la maratón de recitales, descubrí a poetas internacionales interesantes. Entre ellos, el italiano Claudio Pozzani (Génova, 1961), que leyó en la plaza del ayuntamiento unos minutos antes de que empezar a diluviar. Os dejo un poema suyo con mi traducción:

Genova, Saudade & Spleen

Genova nemica degli ombrelli
la pioggia ed il vento cateti
di un improbabile scaleno
Genova pianta carnivora
con le scalinate-fauci
golose di mamme con la spesa
Genova dalle spore di mare
Abbiamo salsedine
anche nel cuore
Abbiamo salite e discese
anche nelle strade dei nostri sogni
Genova samba di onde
col mare tenuto lontano
coi gomiti di diga
o attirato da camicie rocciose
Genova coi pendoli in cucina
che battono ore
di velluto a coste larghe
Genova ronzio di mosche
che sfuggono ai pugni sulla tovaglia
ai cerchi di vino e alle briciole stanche
Genova saudade & spleen…
Guardo la torre
che nessuno visita e conosce
fra una lacrima e l’altra
della mia finestra salata.

                                           © Claudio Pozzani
                         Del libro Saudade & Spleen

Genova, Saudade & Spleen

Génova enemiga de los paraguas
la lluvia y el viento catetos
de un improbable escaleno
Génova planta carnívora
con las escalinatas-fauces
ávidas de madres con la compra
Génova de las esporas de mar
Tenemos salinidad
hasta en el corazón
Tenemos cuestas y bajadas
hasta en los caminos de nuestros sueños
Génova samba de olas
con el mar mantenido a distancia
con los codos de dique
o atraido por camisas rocosas
Génova con las péndolas en la cocina
que dan las horas
de pana amplia
Génova zumbido de moscas
que escapan a los puños sobre el mantel
a los cercos de vino y las migas cansadas
Génova saudade & spleen...
Miro la torre
que nadie visita ni conoce
entre una y otra lágrima
de mi ventana salada.


                                               © Traducción: Verónica Aranda

martes, 26 de agosto de 2014

Conceição Lima, Santo Tomé y Príncipe



Hace unos años, investigando sobre literaturas africanas en lengua portuguesa descubrí a Conceição Lima, una de las voces poéticas más destacadas de Santo Tomé y Príncipe. En su poemario, O útero da casa, el flujo histórico es la fuerza motríz de la producción de los sentidos. De ahí la urgencia de representación de nuevos espacios y territorios que posibilitan la eclosión de identidades, hasta el momento, silenciadas.
El siguiente poema, “Afroinsularidad”, plasma de forma contundente el proceso de colonización intercalado con el proceso histórico y geográfico. A medida que la voz poética reconstruye la historia, procede a la lectura del legado dejado por el colonizador. Aunque lo preponderante en el poema son los valores de la cultura africana y la relación de las islas con África.


AFROINSULARIDADE

Deixaram nas ilhas um legado
de híbridas palavras e tétricas plantações

engenhos enferrujados proas sem alento
nomes sonoros aristocráticos
e a lenda de um naufrágio nas Sete Pedras

Aqui aportaram vindos do Norte
por mandato ou acaso ao serviço do seu rei:
navegadores e piratas
negreiros ladrões contrabandistas
simples homens
rebeldes proscritos também
e infantes judeus
tão tenros que feneceram
como espigas queimadas

Nas naus trouxeram
bússolas quinquilharias sementes
plantas experimentais amarguras atrozes
um padrão de pedra pálido como o trigo
e outras cargas sem sonhos nem raízes
porque toda a ilha era um porto e uma estrada sem regresso
todas as mãos eram negras forquilhas e enxadas

E nas roças ficaram pegadas vivas
como cicatrizes — cada cafeeiro respira agora um
escravo morto.

E nas ilhas ficaram
incisivas arrogantes estátuas nas esquinas
cento e tal igrejas e capelas
para mil quilómetros quadrados
e o insurrecto sincretismo dos paços natalícios.
E ficou a cadência palaciana da ússua
o aroma do alho e do zêtê d'óchi
no tempi e na ubaga téla
e no calulu o louro misturado ao óleo de palma
e o perfume do alecrim
e do mlajincon nos quintais dos luchans

E aos relógios insulares se fundiram
os espectros — ferramentas do império
numa estrutura de ambíguas claridades
e seculares condimentos
santos padroeiros e fortalezas derrubadas
vinhos baratos e auroras partilhadas

Às vezes penso em suas lívidas ossadas
seus cabelos podres na orla do mar
Aqui, neste fragmento de África
onde, virado para o Sul,
um verbo amanhece alto
como uma dolorosa bandeira.


                       
                                       © Conceição Lima
                                       De O Útero da Casa (2004)




AFROINSULARIDAD

Dejaron en las islas un legado
de híbridas palabras y tétricas plantaciones

ingenios oxidados proas sin aliento
nombres sonoros aristocráticos
y la leyenda de un naufragio en Sete Pedras

Aquí llegados del Norte trajeron
por mandato o azar al servicio de su rey:
navegantes y piratas
negreros ladrones contrabandistas
hombres sencillos
rebeldes también proscritos
e infantes judíos
tan tiernos que fenecieron
como espigas quemadas

En las naves trajeron
brújulas quincalla simientes
plantas experimentales amarguras atroces
un patrón de piedra pálido como el trigo
y demás cargamento sin sueños ni raices
porque toda la isla era un puerto y un camino sin regreso
todas las manos eran negras horquillas y azadas

Y en los campos quedaron huellas vivas
como cicatrices-cada cafeto respira ahora un
esclavo muerto.

Y en las islas quedaron
 incisivas arrogantes estatuas en las esquinas
ciento y pico iglesias y capillas
para mil kilómetros cuadrados
y el insurrecto sincretismo de los palacios natales.
Y quedó la cadencia palaciega de la ússua[i]
el aroma del ajo y del aceite de oliva
en la olla de barro
y en el calulu[ii] el laurel mezclado con el aceite de palma
y el perfume del romero
y de la albahaca en los huertos

Y se fundieron con los relojes insulares
los espectros-herramientas del imperio
en un estructura de ambiguas claridades
y seculares condimentos
santos patronos y fortalezas derribadas
vinos baratos y auroras compartidas

A veces pienso en sus esqueletos lívidos
en sus cabellos podridos a la orilla del mar

Aquí, en este trozo de África
donde, orientado hacia el Sur,
un verbo amanece alto
como una dolorosa bandera.



                                    © Traducción: Verónica Aranda




[i] Baile de salón tradicional de Santo Tomé Y Príncipe de origen europeo
[ii] Guiso de pescado afrobrasileño

martes, 19 de agosto de 2014

Poema estival 2

                                                                                   Foto: Alicia Andrés

CIDADE NO VERÃO

A cidade é igual a uma casa
com os quartos abertos ao calor
do meio-dia, cada corredor
conduz ao mar em brasa, ruas, praças
que no ar como salas a luz traça

                                                           © Gastão Cruz
                                      De A moeda do tempo, 2006

CIUDAD EN VERANO

Es la ciudad cual casa
con sus cuartos abiertos al calor
de mediodía, cada corredor
conduce al mar en llamas, calles, plazas
que en el aire como salas la luz traza.

                                  © Traducción: Verónica Aranda

viernes, 8 de agosto de 2014

Niños de la guerra en Palestina, Manash Bhattacharjee





Ya ascienden a 1.400 las víctimas del lado palestino, la mayoría niños y civiles. De la India me van llegando más poemas comprometidos. He traducido un texto de Manash Bhattacharjee, un joven poeta indio que escribe en inglés.


Children of war in Palestine.

By MANASH BHATTACHARJEE.

1.
The little girl
Runs after a butterfly
Among the graves

2.
Their ghosts play cricket
In the ramshackle courtyard
After the boys leave

3.
Her nose bleeding
The girl in her father’s lap
Shouts at the world

4.
He draws giant insects
Flying down from the sky
Aimed at his eyes

5.
Absorbed in prayer
Before the house went up in flames
He pleaded mercy for jasmines

6.
She ran faster than her shadow
Shells chasing her heels
Trading a slipper with death

7.
The soldier lifts the boy up
Stares at his guts
And hears a hollow rumble of wings

8.
Through broken walls
Boys play hide-and-seek at noon
With rocket fire

9.
As a little girl
Walaa thought barbed wires were meant
To keep out the soldiers

10.
Between a bird and a girl:
“Why are they cutting down the trees?”
“To drive you away, so we can’t fly.”

11.
Nights explode on his ears
He dreams he is a burning star
Sleep is another country

12.
She stares at the sea’s blue
Her blue heart bluer than the sea
The air bluer than her heart

13.
In a battered street
Little Yasin lies dead with flag in hand
The Rabbi’s cheek is a moist wall


© Manash Bhattacharjee



Manash Bhattacharjee is a poet, translator and a political science scholar from Jawaharlal Nehru University, New Delhi. His poems have appeared in The London Magazine, New Welsh Review, First Proof: The Penguin Book of New Writing from India (Volume 5), George Szirtes’ Blog, The Missing Slate, The Palestine Chronicle, The Little Magazine, Pratilipi and Coldnoon. His first collection of poetry, Ghalib’s Tomb and Other Poems, was published recently by The London Magazine.

NIÑOS DE LA GUERRA EN PALESTINA

 1.
La pequeña
Corre entre las tumbas
Tras una mariposa

 2.
Después de partir los chicos
Sus fantasmas juegan al cricket
En el patio en ruinas
 3.
Sangrando por la nariz
En el regazo de su padre
La niña grita al mundo

 4.
Él dibuja insectos gigantes
Que bajan del cielo
Apuntando a sus ojos

 5.
Absorto en la oración
Antes de que la casa ardiera en llamas
Rogó piedad para los jazmines

 6.
Ella corrió más rápido que su sombra
Proyectiles chocando en sus talones
Cambiando una zapatilla por la muerte

 7.
El soldado levanta al niño
Mira sus tripas
Y oye un estruendo de alas

 8.
A través de muros rotos
Los niños juegan al escondite a mediodía
Lanzando cohetes

 9.
Como la niña
Wallaa pensó que los alambres de púas eran
Para no dejar paso a los soldados

 10.
Entre un pájaro y una niña:
“¿Por qué están cortando los árboles?”
“Para llevarte lejos y que no podamos volar.”

 11.
Explotan las noches en sus oídos
Él sueña que es una estrella llameante
El sueño es otro país

 12.
Ella contempla el azul del mar
Su azul corazón más azul que el mar
El aire más azul que su corazón

 13.
En una maltrecha calle
El pequeño Yasin yace muerto sujetando una bandera
La mejilla del rabino es una pared húmeda

                                                            ©Traducción: Verónica Aranda


lunes, 21 de julio de 2014

Gaza, un poema de Sudeep Sen



                                                  (Dibujos realizados por niños palestinos)

Asciende ya a 500 muertos y más de 3.000 heridos el balance de víctimas palestinas por la ofensiva militar israelí contra la franja de Gaza. Voces poéticas de todo el mundo denuncian el terrorismo de estado ejercido por Israel, la muerte de tantos niños y civiles inocentes, la destrucción de hospitales. Me topé hace poco con un poema sobre Gaza escrito por Sudeep Sen, un poeta indio de renombre que escribe en inglés, y sentí la necesidad inmediata de traducirlo. Tiene la fuerza y la urgencia de la poesía social universal:

SUDEEP SEN (Nueva Delhi, 1964)
        
GAZA
Soaked in blood, children,
their heads blown out
even before they are formed.
Gauze, gauze, more gauze —
interminable lengths
not long enough to soak
all the blood in Gaza.
A river of blood flowing,
flooding the desert sands
with incarnadine hate.
An endless lava stream,
a wellspring red river
on an otherwise
parched-orphaned land,
bombed every five minutes
to strip Gaza of whatever
is left of the Gaza strip.
With sullied hands
of innocent children,
we strip ourselves
of all dignity and grace.
Look at the bodies
of the little ones killed —
their scarred faces smile,
their vacant eyes stare
with no malice
at the futility of all
the blood that is spilt.
And even as we refuse
to learn from the wasted
deaths of these children,
their parents, country,
world — weep blood. Stop
the blood-bath — heed, heal
                                  
                                 © Sudeep Sen
 


 GAZA

Niños empapados en sangre,
sus cabezas reventadas
incluso antes de formarse.

Gasa, gasa, más gasa-
longitudes interminables
que no llegan a absorber

toda la sangre en Gaza.
Fluye un río de sangre,
inundando las arenas del desierto

con el odio encarnado.
Un arroyo sin fin de lava,
un rojo manantial

en una tierra seca,
 por lo demás, huérfana,
bombardeada cada cinco minutos

para despojar a Gaza de lo que sea
que queda de la franja de Gaza.
Con mancilladas manos

de niños inocentes,
nos despojamos
de toda dignidad y gracia.

Mirad los cuerpos
de los pequeños asesinados-
sus rostros con cicatrices sonríen,

sus cuencas vacías miran
sin malicia
la futilidad de toda

la sangre derramada.
Y aunque nos neguemos a aprender
de las muertes

en vano de estos niños,
sus padres, su país,
el mundo-llora sangre. Parad

el baño de sangre-atended, curad

                                    © Traducción : Verónica Aranda