jueves, 21 de abril de 2016

En la Semana Complutense de las Letras, 21 de abril


MESA REDONDA:

Tres poetas portugueses del siglo XX:        


Pessoa, Ramos Rosa y  Eugénio de Andrade         




Salón de Grados de la Facultad de Filología

Jueves, 21 de abril, de 16 a 17.30h

Participantes:   

Miguel Losada, poeta y traductor

Verónica Aranda, poeta y traductora

Juan José Martín Ramos, editor de Polibea

Descripción:      

El siglo XX es el “siglo de oro” de la poesía portuguesa. Si Pessoa es un poeta cumbre, que con sus heterónimos marcó un antes y un después en la poesía universal, Eugénio de Andrade y António Ramos Rosa son fundamentales para entender los cauces que toma la poesía lusa moderna, partiendo de la tradición.

Se presentarán tres poemarios que ha editado Polibea en versión bilingüe:

-Fernando Pessoa, Odas

-Eugénio de Andrade, Blancura

-António Ramos Rosa, Claros



Para dar paso a la lectura de algunos poemas por parte de los traductores de los libros, Miguel Losada y Verónica Aranda, y terminar con un coloquio sobre la Poesía portuguesa del siglo XX.





RECITAL VERSADOS




Jueves, 21 de abril, Salón de actos de la Facultad de Bellas Artes (UCM)

De 18.30 a 20h


lunes, 18 de abril de 2016

En el ciclo Trazos, 19 de abril, Santander

Mapas, poesía de viajes, por Verónica Aranda.

Fecha: Martes 19/04/2016
Dentro de: Ciclo de Literatura. Trazos
Lugar: Salón de Actos. Fundación Botín, Santander
Horario: a las 20.00h.
Organiza: Fundación Botín.
Precios: Gratis (Entrada libre hasta completar aforo).

Trazos es poesía y música de mujer. Dar a conocer el pensamiento femenino a través de su poesía y de la música, es una tarea difícil pero la magia de la música siempre ha sido un hilo conductor que facilita el conocimiento de la belleza y la palabra.
Chantal Maillard, Cristina Peri Rossi, Clara Janés, Verónica Aranda y nuestras poetas Rosario de Gorostegui y Dori Campos pondrán voz a las tardes de abril de 2016.
Inés Fonseca pondrá música y su propia voz a estas y otras grandes poetas en un concierto presentación de su nuevo libro.cd, Trazos. En el escenario la acompañarán, Fer Serrano al piano, Luis Escalada a la batería y percusión y Dani Simons al contrabajo.


                   MAPAS


            Ítaca desde el aire



Sobrevolamos Ítaca.

Penélope se arropa con dos sábanas.

Un viejo mapamundi

reposa sobre el lado vacío de su lecho.



                                                      ©Verónica Aranda


viernes, 15 de abril de 2016

Presentación de Ramos Rosa y Keats en Madrid, 20 de abril



“Donde acaba Pessoa, comienza Ramos Rosa”, afirma con contundencia Eduardo Lourenço. Su poesía hay que contextualizarla dentro de la tradición de la poesía lusa del siglo XX, que es el siglo de oro de la poesía del país vecino. En el autor luso, la palabra poética posee una magia redentora.  En su ideario poético hay asimismo una visión de la poesía como intento de suturar el espacio entre la conciencia y el mundo.   
Ramos Rosa recupera la sinceridad en el decir poético, la confianza en el poder de la palabra para llegar a la plenitud y al autoconocimiento profundo. Cada verso equivale a una respiración. Forma parte de esa estirpe de poetas cuya entrega radical a la escritura se entiende como un sacerdocio
                                                                         
                                                                                   © Verónica Aranda
                                                                                   (Fragmentos del prólogo de Claros )

Os dejo tres poemas de António Ramos Rosa, Claros:


O encontro
Por vezes, sem qualquer esforço, sou uma atmosfera ou identifico-me com um arvoredo, com a sua cor sombria, cor de veludo e silêncio, cor de estar ou ser, intemporal e densa. Eis onde vivo por momentos. Onde sou uma respiração do silêncio. Ou então uma encosta. Umas quantas janelas onde já ninguém vem assomar-se. Uma faixa oblíqua de cor ensimesmada no abandono de uma tristeza que é um gesto da imobilidade. Alongado, profundo, externo gosto de ser e nada mais. Estar ou ser no encontro tornou-se a exactidão pura de uma densidade tranquila e suficiente, internamente imensa. Contemplação intensa e calma, como liberta do desejo, e todavia a forma e o fundo do desejo como substância única, salva numa completa tranquilidade. Neste muro inabitável, por abandonado e solitário, está a mais viva e a mais sossegada habitabilidade do mundo. Sinto a vibração aérea do imperecível e todavia efémero. Sou agora, abandonando-me, o próprio encontro com o que não responde e que responde no silêncio do inanimado. Horizontal, vertical, estou reunido como uma pedra e não me afundo, não soçobro entre a sombra e a água.


El encuentro
A veces, sin esfuerzo alguno, soy una atmósfera o me identifico con una arboleda, con su color sombrío, color de terciopelo y de silencio, color de estar o ser, intemporal y denso. Es aquí donde vivo por momentos. Donde soy una respiración del silencio. O sino una pendiente. Unas cuantas ventanas donde ya nadie viene a asomarse. Una franja oblicua de color ensimismado en el abandono de una tristeza que es un gesto de la inmovilidad. Remoto, profundo, externo gusto de ser y nada más. Estar o ser en el encuentro se convirtió en la precisión pura de una densidad tranquila y suficiente, interiormente infinita. Contemplación intensa y tranquila, como liberada del deseo y, sin embargo, la forma y el fondo del deseo como sustancia única, salva en una completa tranquilidad. En este muro inhabitable, por abandonado y solitario, está la más viva y la más sosegada habitabilidad del mundo. Siento la vibración aérea de lo imperecedero y todavía efímero. Soy ahora, abandonándome, el propio encuentro con lo que no responde y que responde en el silencio de lo inanimado. Horizontal, vertical, estoy unido como una piedra y no me hundo, no zozobro entre la sombra y el agua.



O silêncio no corpo
Procuro o espaço, procuro o corpo. Escrevo, não para confirmar, mas para descobrir, para iniciar. Como que procuro o gesto que seja o gesto do ar, que inaugure um lugar aberto e transparente. A substância é imponderável, nada prescreve a ordem libertadora, não a conheço, não a pressinto no silêncio e na ausência. Continuo todavia à superfície e é aí, entre a folhagem das letras, que a palavra pode consumar-se e abrir o espaço inteiro. O silêncio que escuto é o silêncio dela e pela sua própria ausência ela me é de algum modo sempre presente. Não posso ouvi-la, mas sem palavras ou mesmo através delas, bebo inteiramente o seu silêncio. Dentro do corpo, o sono, o sangue, a sombra da palavra. A plenitude de uma nascente serena. Não será já preciso dizer a frase que abriria o espaço e inauguraria o lugar aberto e transparente?


            El silencio en el cuerpo
Busco el espacio, busco el cuerpo. No escribo para confirmar sino para descubrir, para iniciar. Como buscar el gesto que sea el gesto del aire, que inaugure un lugar abierto y transparente. La sustancia es imponderable, nada prescribe el orden liberador, no lo conozco, no lo presiento en el silencio ni en la ausencia. Sigo todavía en la superficie y es ahí, entre el follaje de las letras, donde la palabra puede consumarse y abrir el espacio entero. El silencio que escucho es su silencio y por su propia ausencia permanece siempre, de algún modo, presente en mí. No puedo oírla, sin palabras o incluso a través de ellas, bebo por completo su silencio. Dentro del cuerpo, el sueño, la sangre, la sombra de la palabra. La plenitud de un manantial sereno. ¿No será ya necesario decir la frase que abriría el espacio e inauguraría el lugar abierto y transparente?


As palavras do ar
Varanda aberta. Espaço. Noite enrolada em folhas, noite de antenas e aromas, noite de bocas nubladas e brancas. Brilham constelações de lâmpadas através das nuvens. Escuto. Nem palavras nem silêncio. A voz é um odor da sombra. Deixa-me tocar-te o rosto, o teu rosto de espaço. Vejo-te através das pálpebras. Toco as mãos aéreas e silenciosas que atravessam a folhagem. Vejo os lábios rodeados de fogo. Estou no círculo da distância e escrevo as palavras adormecidas no ar.



Las palabras del aire
Balcón abierto. Espacio. Noche envuelta en hojas. Noche de mástiles y aromas, noche de bocas nubladas y blancas. Brillan constelaciones de bombillas a través de las nubes. Escucho. Ni palabras ni silencio. La voz es un olor de la sombra. Déjame tocarte el rostro, tu rostro de espacio. Te veo a través de los párpados. Toco las manos aéreas y silenciosas que atraviesan el follaje. Veo los labios rodeados de fuego. Estoy en el círculo de la distancia y escribo las palabras dormidas en el aire.


                                                    António Ramos Rosa, Claros, Polibea, Madrid, 2016
                                                    (Prólogo y traducción: Verónica Aranda)



Puedes adquirir el libro en:
http://ellevitador.polibea.com/PEDIDOS.html

martes, 12 de abril de 2016

Reseña del libro de haikus "En los bolsillos huesos de melocotón", de Isabel Pose



En los bolsillos huesos de melocotón (haikus, anti haikus, tankas), Polibea, Madrid, 2016, 10 € (+ gastos de envío)

 Es más que conocida la influencia que ha ejercido el haiku en España en los últimos años y la proliferación de publicaciones, estudios críticos y antologías de haiku en español como Un viejo estanque, que salió en la editorial Comares y reunió tanto a haijines españoles como hispanoamericanos. Por otro lado, dentro de esta “moda” del haiku, mucha gente se ha lanzado a escribir y catalogar bajo ese nombre lo que no son más que poemas breves que al incorporar metáforas u otras “florituras”, de ningún modo funcionan como haikus.      
No es el caso de Isabel Pose, que es una de las mejores haijines de nuestro país. Lleva años profundizando en la teoría y la filosofía de este género breve nacido en Japón en el siglo XVIII y fue discípula de Vicente Haya. Ha sido premiada en varios certámenes internacionales como el prestigioso Samurai Hasekura  o el Haiku No-Michi. Forma parte del equipo de redacción de la gaceta de haiku “Hojas en la acera”.
El haiku es lo que se dice y, sobre todo, lo que no se dice, y los haikus de En los bolsillos huesos de melocotón destacan por su atmósfera intimista. Haikus que nos hablan de una soledad serena, de enfermedad, que nada tienen que envidiar a los de Shiki:

             Del otro lado de la montaña
            trae al enfermo
            un manojo de menta.

Haikus de una enorme plasticidad y mirada flexible, milimétrica, que nos dibujan algunas escenas interiores muy sugerentes y llenas de vida:

             En el patio del fondo,
           la madre del samurái


            planta glicinas.

 El haiku es sencillo en su esencia, un ejercicio de desprendimiento que tiene que abandonar el yo para dejar constancia de ese asombro (aware) o ese encuentro entre la mirada del poeta y la naturaleza, que dura un instante, transmitiendo al lector un poso de armonía, la mística del paisaje. Ese instante pueden ser décimas de segundo, el tiempo que dura un relámpago:

            A la luz del relámpago:
           el plumaje de un pájaro
          mojado de lluvia.

 En general, los haikus de Isabel Pose no siguen la pauta del 5-7-5, lo cual es otro falso mito. Se puede escribir este género sin seguir el esquema métrico de las 17 sílabas, y la disposición tampoco tiene que ir necesariamente en tres versos. Por otro lado, también hay espacio para los haikus de temática urbana, que la autora plasma con maestría y nos deja flashes a modo de secuencias cinematográficas como “un plano de Roma” desplegado en el asiento de al lado o las noticias del frente que emite la radio mientras una mujer “descorazona ciruelas”.
En todos los haikus hay espacios en blanco, deben sugerir más que decir, y hablar de algún modo del silencio porque son gestados en la contemplación. Como bien explica la autora en la introducción, “para permitir que un haiku entre en nosotros es necesario que nuestra mente esté en silencio, sin estar analizando ni procesando nada”:
 
            Sin nadie a quien hablar.
            En la montaña
            esperando el invierno.

 El libro, bellamente editado por Polibea en su colección “el levitador”, en consonancia con la elegancia y la austeridad del haiku, se divide en tres secciones. Llama la atención la parte central, titulada  “Anti-haikus”, que no llegan a ser haikus por su exceso de “subjetividad” o porque incorporan metáforas. Es todo un gesto de honestidad por parte de la autora haberlos incluido en el libro y, al mismo tiempo, es muy pedagógico porque nos ayuda a identificar lo que se aleja de los cánones que, sin embargo, puede funcionar a la perfección como poema breve.
Acaba con unos tankas, un subgénero que apenas se practica en España y que fue muy popular en la corte nipona, especialmente durante el periodo Heian. Los amantes recurrían con frecuencia a este tipo de poema para enviarse mensajes con un significado que sólo ellos podían entender.  Por lo tanto, en el tanka sí que está permitida la subjetividad y la expresión de los sentimientos, y suele estar compuesto de 31 sílabas de 5-7-5-7-7, admitiendo también otras combinaciones. Curiosamente, sigue siendo la poesía predilecta en Japón y hay casos de bestsellers actuales escritos en tankas.


                                                                                                          Verónica Aranda

sábado, 19 de marzo de 2016

Entrevista en El Economista y Acta del fallo del Premio internacional de poesía "Miguel Hernández"

                                                              


                                                       


Nota de prensa del premio:




martes, 15 de marzo de 2016

En el centenario de Blas de Otero



Hoy se cumplen cien años del nacimiento de Blas de Otero ( Bilbao, 1916- Majadahonda, 1979), uno de los grandes poetas de la Generación del 50, de la poesía social, que luchó contra el franquismo. Poeta comprometido con lo humano, Dámaso Alonso le igualaba a Lorca. Los grandes temas de su poesía fueron la angustia existencial y la búsqueda de una respuesta para combatir el dolor.


Os dejo uno de sus sonetos más desgarrados:


Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser y no ser eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!


                         © Blas de Otero