domingo, 15 de enero de 2017

Foto haiku







                                  Hoy vuelvo sola
                    a la senda del río
                    que transitamos.


© Foto: Isabel Erice
© Texto: Verónica Aranda

(De Senda de sauces. 99 haikus, Amargord, Madrid, 2011)

























domingo, 8 de enero de 2017

Foto poema con sol de enero










































© Foto: Isabel Erice

© Texto: Verónica Aranda
(Fragmento de un poema de Poeta en India, Melibea, Talavera de la Reina, 2005)



domingo, 1 de enero de 2017

Tres haikus de Año Nuevo


Desde Poesía nómada, mis mejores deseos para 2017. Gracias por visitar esta bitácora.



el primer sueño:
lo he guardado en secreto
y he sonreído
                             Shôu-o

Con pan caliente,
la primera visita
de Año Nuevo.
                
                 Jorge Braulio Rodríguez Quintana
(Cuba)       

Comienza el año.
En la agenda unos jaikus
en vez de notas.

Rafael García Bidó
     (República Dominicana)

jueves, 22 de diciembre de 2016

Poemas de Café Hafa en hindi






     Traducciones de "Café Hafa" al hindi por el poeta y profesor Suresh Dhingra:

            Alta madrugada

            El aroma a eucaliptos
por los senos de la alta madrugada.
            Amores de dos noches,
            la falsa percepción de la ternura
            y las verbenas cuando acaba mayo
            y empezamos a huir. Cuando inventamos
            un idioma imperfecto, interrogante
            que nos hace más nómadas.
Cuando un abrazo por la espalda
            sólo cobra sentido
            en la fugacidad, en el salitre,
            en los ritos del agua
            donde la desnudez es una línea
            que desemboca en la laguna verde.
            La posesión o la laguna verde.


            धूप खिली सुबह

धूप खिली सुबह की छाती पर
यूकेलिप्टस की गंध I
रातों का प्यार
कोमलता का झूठा एहसास I
माई के आखरी दिनों के मेले
और ग़ायब होते हम I    जब हम गढ़ हैं
कोई अपरिपूर्ण भाषा पूछते हुए
कि हम कितने खानाबदोश हैं !
जब पीठ पर कोई बाज़ू
देती है एहसास घास में रेंगते हुए
काले नाग का,
जल के कर्मकांड में,
जहाँ नग्नता है एक पंक्ति,
विलीन होती उथले हारे समुद्र में I
उथले हारे समुद्र की मल्कीयत I
                                                              

            Qasida

Tu nombre y los profetas del desierto,
            tu nombre alegoría del exilio,
            la extensión de la noche en parajes con lluvia.

            Entrelacemos nuestras manos.
            Repose en mí tu cuerpo y cada una
de sus revelaciones, su cansancio
            en la vigilia de los campamentos.

क़सीदा

तुम्हारा नाम ओर मरुभूमी के हज़रत,
तुम्हारा नाम निर्वासन का प्रतीक,
वर्षा से भीगे स्थानों में रात का लम्बा होना I

हम गूंथ लेते है अपने बाज़ू I
तुम टिका लेते हो मुझमें अपना शरीर
और अपना हर राज़,
शिविरों की निगरानी करते मिली थकान I
                                                                                                                           


            Medianoche
           
            Amor de incertidumbre y alquitrán,
            como flor de granado
            y la caligrafía de los muertos.
            El callejón oscuro
            donde una viuda exprime mandarinas. 

अर्द्धरात्रि

अनिश्चित और तरल स्वर का प्यार
जैसे कोई पसंदीदा फूल
मृतकों की लिखावट I
बंद गली संकरी
जहाँ कोई विधवा चलाती है हुक्म I


                     La noche nos atrapa
                            
La noche nos atrapa con su luz de burdel.
Y si busco el sentido
entre las resonancias de tu nombre,
si busco una verdad,
destellos de domingo entre los tilos,
no hallo más que susurros voluptuosos
y el alcanfor de todo lo encubierto.



रात घेर लेती है हमें

रात घेर लती है हमें अपने चकले की रौशनी से I
जब करती हूँ तलाश उत्तेजना की
तुम्हारे नाम की प्रतिध्वानियों के बीच,
जब करती हूँ तलाश सत्य की,
झलकते हैं नीम्बू के झाड़ों के बीच इतवार
और महक जो पोशीदा है अब तक I


© Verónica Aranda
(De Café Hafa, El sastre de Apollinaire, Madrid, 2015)

© Traducciones al hindi: Dr. Suresh Dhigra
                                                               

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Haigas de invierno




¡Feliz solsticio!














































































© Verónica Aranda
De Senda de sauces, Amargord, Madrid, 2011

© Ilustraciones: Ángel Aragonés, 2012

lunes, 19 de diciembre de 2016

Reseña de "Épica de raíles" por Rafael Morales



Verónica Aranda, Épica de raíles (Premio Internacional de poesía Miguel Hernández, 2016), Devenir, Madrid, 2016


                                                                          

                                              Rafael Morales Barba                                                                             

Barajando una sucesión de estampas, con epicentro en el deseo hecho cuaderno de viaje, perfumado de paisajes exóticos, construye Verónica Aranda el eje de un libro de amores anónimos y búsqueda personal, juvenil y madura, fresca. Un intenso erotismo acendrado lo habita en su fulgor delicado y descubrimiento.   Épica de raíles es desde ahí una indagación o aventura de vivir y arriesgarse (escribió Claudio Rodríguez), hecha lírica y autoconocimiento en verso libre: “Vine también a sondear mis límites”, aprendizaje y sabiduría contra la perplejidad en su entrega. Una épica íntima y viajera, des/implicada y atenta (pulcra en la mirada sobre el aterimiento), interior, sensorial y experiencial, hecha delicadeza e intimismo, velocidad y trashumancia como resistencia. Luis Muñoz habló de ello con otro tono, y así llegan estos versos diferentes, libres y claros, ajenos al molde del realismo español de los 90, en su compartida y distinta claridad. Verónica Aranda habla desde ahí de la patria-exilio, del oikós o lugar del amor y deseo, identidad, ausencia o búsqueda a través de la piel. Lo residual es el paisanaje, individuos situados en los márgenes, excéntricos, pobres sin ámbito, amor que precisa. Y si bien esa otra mirada sobre lo marginal es atenta en su delicadeza, implicada y reflexiva ocasionalmente (la Zenobia Camprubí, reivindicada en su papel moderno y pérdida). Si se asoma con exquisita sensibilidad (mendigos, ancianos, lenguas que desaparecen o el descubrimiento de la miseria), no dejan de ser un complemento de lo fundamental: eros en el viaje, la expectación atenta y desubicada, el deseo, la delicadeza circunspecta. Ese es el asunto real, por encima de gentes miserables y apartadas, miradas con dolor y amor, en escenarios exóticos, India, Cuba, Patagonia…o la atención sensitiva y nominal de las flores innominadas de su verso libre, creando una atmósfera de bambudales y azoteas lúgubres, o el salto previo a la madurez de la experiencia hecha canto tras esta primera sabia siega, a la  espera de otras incursiones. Los flamboyanes y los mitones de los pobres en su contraste, entre la luz y la precariedad de la presencia/ausencia si se prefiere, o esas tímidas y bellísimas astromelias fijan una sensibilidad o poesía que exige una lectura espaciada. Una luminosidad, intensidad lectora. Quizá demasiada en ese azar o vaivén a la espera de remansos, o de una espera sabia o serenidad o su contario, como parecen desear tras el fulgor sus versos, frente a la invitación, o esos “caballos sosegados”, a veces solitarios, conmovidos. Otras solitarios, transparentes, bajo los invernaderos “con techo de cristal”. Si limpia, nítida, pulcra, su poesía “encierra/una labor de duelo”, pues lo padece a veces, también o tanto como todavía su intensidad se balancea sensorial en esa canícula o su ausencia.

 (El Norte de Castilla)




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