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martes, 12 de diciembre de 2017

Poema tangerino de Josefa Parra

                                                                                       Foto: Verónica Aranda


Tánger y Tú
En las enmarañadas calles de la medina,
allí donde te escondes, mutiladas
las manos que abrazaban, mutilados
los labios del amor;
en los arcos del zoco, en las terrazas
sucias de los cafés, en los recodos
de sombra y de desastre, allí te busco,
pequeño amor, estrella sin mañana,
malhadado, perdido, desolado.
Te hallaré en la tristeza de esta ciudad sin
suerte
que tanto se parece, en cuerpo y alma,
a ti
y a mí.
             © Josefa Parra

sábado, 13 de febrero de 2016

Reseña de Café Hafa en el Babelia, por Manuel Rico





Pinchando en este enlace, puedes leer la reseña completa:

http://regorique.blogspot.com.es/2016/02/en-un-tiempo-perdido-sobre-cafe-hafa-de.html

Si quieres comprar el libro puedes encargarlo en:




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También esta disponible en las siguientes librerías:


MADRID:


      ARREBATO LIBROS, c/ La Palma, 21.

  • ENCLAVE DE LIBROS, c/ Relatores, 16.
  • ANTONIO MACHADO (Círculo de Bellas Artes), c/ Marqués de Casa Riera, 2.
  • CENTRO DE ARTE MODERNO, c/ Galileo, 52.
  • VERGÜENZA AJENA, c/ Galileo, 56.
  • LA ESQUINA DEL ZORRO, c/ Arroyo del olivar, 34.

  • ALMERÍA:

    Librería Lual-Picasso, C/ Reyes Católicos, 10. Almería

    GRANADA:

    Librería Picasso, C/ Obispo Hurtado, 5. Granada

    MÁLAGA:

    LIBRERÍA LUCES, Alameda Principal, 16. Málaga

    LIBRERÍA ÁNCORA, Plaza Uncibay, 9, Málaga

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    LIBRERÍA CERVANTES, c/ Doctor Casal, 9. Oviedo.


    VALENCIA:

    LIBRERÍA LEO, Rinconada Federico García Sánchiz, 1, bajo, Valencia

    LIBRERÍA PRIMADO, Avda. Primado Reig, 102, Valencia








    miércoles, 3 de febrero de 2016

    Dos poemas de Café Hafa en francés

    Mi agradecimiento al poeta y traductor Rémy Durand por su excelente trabajo.




                                Muerte en Venecia
                                                              
    Dejar que el tiempo sea esta evasión
    en la sala de cine,
    esta mezcla de planos y ciudades de agua,
    cuando contamos a desconocidos
    una verdad desconcertante
    después de haber estado frente al mar,
    frente a la duda y la desidia,
    frente a amantes que observan a través de biombos.

    Esta penumbra del cinematógrafo
    nos restituye lo dejado atrás:
    un estío remoto, la costumbre
    de ascender las colinas de gladiolos salvajes
    donde te revolvía los cabellos.

    Aschenbach come fresas,
    el tinte le chorrea por las sienes,
    su delirio está hecho de música y efebos.
    Busca el último soplo de embriaguez.
    Pasa a cámara lenta la Belleza.

    v   

    Mort à Venise
                                                              
    Laisser au temps devenir cette évasion
    au cinéma,
    ce mélange de cartes et de villes aquatiques
    quand nous racontons à des inconnus
    une vérité déconcertante
    après avoir été face à la mer,
    face au doute et à l’apathie, 
    face à des amants qui observent à travers des paravents. 

    Cette ombre du cinématographe
    nous restitue ce que nous avons laissé derrière nous :
    un été lointain, l’habitude
    de monter sur les collines aux glaïeuls sauvages 
    où je te décoiffais.

    Aschenbach mange des fraises,
    La teinture coule sur ses tempes 
    son délire est fait de musique et d’éphèbes.
    Il cherche la dernière bouffée d’ivresse.
    La beauté passe au ralenti.

                                  

    Café Mabrouk, Tánger





    Elijo la quietud,

    aquella metafísica que gira

    en torno a las teteras,

    donde hay un tiempo líquido, humeante

    que transcurre entre juegos de tahúr.



    El tiempo medieval de relojes de arena

    y de los matemáticos.



    El tiempo en que el joyero corta láminas de ámbar

    y el comerciante es verbo y oratoria,

    entre los cofres y la platería

    y gargantillas bereberes.



    El tiempo de la muerte

    que pasa por el zoco en parihuelas,

    del amante que busca manchas de nacimiento

    como revelaciones.



    El tiempo en que te escondes

    y te imagino en una casa antigua

    donde entra poca luz

    y retumba el bullicio

    del sur de la medina.

               

    Bajo uno de los arcos,

    la imprecación de los mendigos.

    Recuerdos de una tarde en Udaipur.



    El perfumero mezcla

    lilas y bergamota.



    v   



    Café Mabrouk, Tanger



    Je choisis le calme,

    métaphysique qui tourne

    autour des théières fumantes,

    là se trouve un temps liquide

    qui s’écoule entre les jeux de tahur.  



    Le temps médiéval de sabliers 

    et des mathématiciens.



    Le temps où le bijoutier découpe des feuilles d’ambre 

    où le commerçant est verbe et éloquence,

    entre coffres et argenterie

    et colliers berbères.



    Le temps de la mort

    qui passe dans le zouk sur des brancards,

    celui de l’amant qui cherche des taches de naissance

    comme des révélations.



    Le temps où tu te caches

    et je te vois dans une ancienne maison

    où pénètre peu de lumière

    et où retentit le vacarme

    du sud de la médina.

               

    Sous l’une des arches

    l’imprécation des mendiants.

    Souvenirs d’une après-midi à Udaipur.



    Le parfumeur mélange

    lilas et bergamote.







    © Verónica Aranda

                                                  

                                                               © Traducción: Rémy Durand              

    domingo, 31 de enero de 2016

    Presentación de Café Hafa en Málaga, 10 de febrero

    Café Hafa vuelve al sur:




     “Muchas veces pienso que Tánger era un estado de ánimo y que probablemente se instala para siempre en esa parte un poco fantasmal de la memoria en la que algunas personas no sabemos lo que fue verdad de lo que fue mentira.”

                                                                                                          EDUARDO HARO TECGLEN


    Os dejo un vídeo de la presentación:

    https://www.youtube.com/watch?v=Iz-qg5Y05Lc


    martes, 4 de agosto de 2015

    Tánger revisitado, en EXPOESÍA SORIA



    El próximo jueves, 6 de agosto estaré en la Feria EXPOESÍA de Soria, presentando mi poemario Café Hafa. A las 18.30h en la Alameda de Cervantes.

    Esta nueva edición de Café Hafa, respecto a la que saqué en 2012 en Tres Fronteras, tiene 9 poemas nuevos, un prólogo de Álvaro Valverde, gran conocedor de Tánger y de los escritores que por allí pasaron, y correcciones y ampliaciones de algunos poemas. Textos que pulí, versos tachados, estrofas rescatadas de viejos cuadernos y nuevas perspectivas, medinas laberínticas y cafés. Una comparativa entre ambas ediciones, daría para un pequeño trabajo filológico. Si la edición de 2012 es en gran parte fruto de la estancia de un año en Tánger, esta edición del Sastre de Apollinaire, simboliza un Tánger revisitado. El regreso por unos días a ciudades donde hemos vivido, siempre aporta nuevos matices e impulsa a escribir versos de esa época que quedaron en el tintero.

     

    Café del Dar Kashbah

     

    Aquellos años Tánger se llenó de escritores.

    Subían a diario máquinas de escribir

    por las pendientes de la kashbah.

    Habrían de entrecruzarse

    historias y nostalgia concentrada.

    El sueño del pintor y los pavos reales,

    William Borroughs y un sueño de morfina y vigilia,

    desvelado en el cuarto de un hotel

    que daba al Boulevard.

    El almuerzo desnudo

    disperso en un desorden de cuartillas y amantes,

    tinta entre la resaca y los navíos.

     

    Evoco todo esto

    desde un viejo edificio de telégrafo inglés

    que habitaron espías. Da a una higuera

    nuestra alcoba en penumbra.

    Hay en cada regreso nuevas calles

    y en la piel el silencio para el tránsito

    del muecín al bullicio.

     

                                       © Verónica Aranda

                                       (De Café Hafa, El Sastre de Apollinaire, Madrid, 2015)

    Para los que estéis interesados en adquirir un ejemplar, sin gastos de envío, podéis contactar con la editorial en:  pedidos.sastre@gmail.com

    Y en Madrid, se puede encontrar en las siguientes librerías:

    • ARREBATO LIBROS, c/ La Palma, 21.
    • ENCLAVE DE LIBROS, c/ Relatores, 16.
    • ANTONIO MACHADO (Círculo de Bellas Artes), c/ Marqués de Casa Riera, 2.
    • CENTRO DE ARTE MODERNO, c/ Galileo, 52.
    • VERGÜENZA AJENA, c/ Galileo, 56.
    • LA ESQUINA DEL ZORRO, c/ Arroyo del olivar, 34.

     

     

     

     

     

     

    martes, 16 de junio de 2015

    Presentación de Café Hafa en Valencia, 18 de junio

     
                                                                                                   Foto: Alejandra Herranz



    “Pocos ponen en duda que Tánger es una de las grandes ciudades literarias del mundo. No hace falta echar mano de la erudición ni tan siquiera de la memoria básica de cualquier lector para demostrarlo. Lo de Barthes, Beckett, Burroughs, Bowles, Capote, Genet, Ginsberg, Goytisolo, Kessel, Morand, Gertrude Stein, Tennessee Williams y Yourcenar, ese puñado de escritores que, entre otros, pasaron por allí en los últimos cien años (…)

    Podría decirse de los poemas de Café Hafa que son páginas de un diario de viaje donde se entremezcla la vida personal con la visión de aquello que se pone delante de los ojos. Todo es asombro, extrañeza, perplejidad. Y, por paradójico que parezca, naturalidad porque se da fe de hechos que surgen de la cotidianeidad, poco importa que sucedan en lugares, para nosotros, exóticos.

    Sí, estos hermosos poemas reflejan su vida en la ciudad a modo de diario. Son versos evocadores, cálidos y cercanos, que se adaptan muy bien al tono sereno y como perdido en el tiempo, intempestivo o anacrónico, del enclave que describen. Sus calles tortuosas, sus famosos cafés, sus zocos o sus cines (…)

    "Vine a este territorio de marinos sin brújula, / a esta ciudad de espías reencarnada en sus mitos", leemos en el libro. Es verdad. A ese puerto, tan cercano como remoto, más allá del espacio y del tiempo, no se puede ir con un plan preconcebido. Todo es azar. Lo que nos espera no logra ser vaticinado. Cualquier sospecha sobre lo que nos pueda ocurrir será en vano. A esa deriva dedica Verónica Aranda sus versos. Son el reflejo de la perplejidad. La muestra de una trágica o feliz sucesión de asombros. En Tánger, desde la extrañeza, uno es otro.”

                                                                                  

                        Álvaro Valverde

                        (Fragmentos del prólogo a Café Hafa, Editorial El Sastre de Apollinaire, 2015)

     

     

     

     

    lunes, 2 de junio de 2014

    Recital de poesía hispanoárabe 7J



                               Café Hafa

    Veo morir los mitos, mientras pienso
    en la literatura:
    Paul Bowles, viajeros nómadas,
    las fiebres amarillas en hoteles de época.
    Esa enajenación del extranjero
    que envejece tendido en un jergón,
    dando lentas caladas a la pipa de kif.

    Mohamed Choukri, hambriento por los muelles,
    buscando un pan desnudo.
    Kerouac, Tenesse Williams, Allen Ginsberg
    en la terraza del hotel Muniria.

    Ángel Vázquez huraño y endeudado,
    ebrio en alcobas de pensiones lúgubres,
    y Juanita Narboni
    que hablaba sola por los viejos cines
    y apuraba el anís de sobremesa
    en un sopor austero de sirenas de barco.

    Jane Bowles, dos damas serias,
    amantes vendedoras de centeno,
    y la lenta inmersión en la locura
    y en el papel en blanco.

    Veo morir los mitos, pienso en Tánger
    en el verano del 49:
    pérgolas, grandes fiestas hasta el alba,
    un paisaje de acantos
    y los caballos por el Monte Viejo.

    Veo morir los mitos.
    Descanso en las terrazas
    del Hafa suspendidas sobre el mar
    en un día de viento.
    Aquí, bajo los tilos,
    el trance y la resaca
    de la Beat Generation, la amistad,
    cierto desasosiego de domingo,
    cacahuetes tostados
    y un té con mucho azúcar
    y avispas persistentes.

    Ciudad y no ciudad,
    universo de tránsito
    en donde los viajeros traducían el mundo,
    su porción de licor y nomadismo.


                                                   © Verónica Aranda
                                 De Café Hafa, Tres Fronteras, 2012


    مقهى الحافة

    أرى الأساطير تموت
    فيما أفكر في الأدب:
    بول بولز، الرّحل،
    الحمى الصفراء في فنادق تلك الحقبة.
    استلاب الغريب
    الذي يشيخ متمددا على فراش من قش،
    حيث يأخذ أنفاسا بطيئة من غليون الكيف.

    محمد شكري، جائعا للأرصفة،
    يبحث عن خبز حاف.
    كيرواك، تينسي وليامز، ألن غينيسبرغ،
    في شرفة فندق منيرية.
    أنخل بيلاسكيث متجهم وغارق في الديون،
    ثمل في غرف بنسيونات كئيبة،
    وخوانيتا ناربوني
    من كانت تتحدث وحدها
    في السينمات القديمة
    وتشرب حتى الثمالة
    شراب الينسون المسكر
    بعد الطعام
    في رقاد عميق متقشف
    على صفارات السفن.

    جين بولز، سيدتان جادتان،
    بائعتان عاشقتان للشيلم،
    والانغمار البطيء للجنون
    في الورقة البيضاء.

    أرى الأساطير تموت، أفكر في طنجة
    في صيف عام 49:
    تعريشات، حفلات كبيرة حتى الفجر،
    منظر طبيعي من الأقنثة
    والخيول عبر المونتي بييخو.

    أرى الأساطير تموت.
    أرتاح في شرفات مقهى الحافة
    المعلقة على البحر
    في يوم صيفي.
    هنا، تحت ظلال الزيزفون،
    النشوة وخُمار "جيل البيت"،
    الصداقة، بعض اللا طمأنينة يوم الأحد،
    فستق محمص
    وشاي بكثير من السكر
    ودبابير لا تتوقف.

    مدينة ولا مدينة،
    كون للعبور
    حيث يقوم المسافرون
    بترجمة العالم،
    حصته من الخمور ومن البداوة.


    ©Traducción al árabe : Ahmad Yamani

    miércoles, 30 de octubre de 2013

    El Tánger literario




    Álvaro Valverde
    De Tánger
    Pocos ponen en duda que Tánger es una de las grandes ciudades literarias del mundo. No hace falta echar mano de la erudición ni tan siquiera de la memoria básica de cualquier lector para demostrarlo. Lo de Bowles, del que acaban de reunirse sus prosas viajeras, es, desde hace tiempo, un lugar común. La bibliografía sobre esa ciudad de las afueras de África, para decirlo con Morábito, es ingente. Por centrarnos en la poesía, acabo de leer dos libros que la tienen como protagonista. 
    El primero, Café Hafa, de Verónica Aranda, fue Premio "Antonio Oliver Belmás", está publicado por Tres Fronteras Ediciones y lo leo gracias a la mediación del también poeta Mario Lourtau (y de su madre), buen conocedor del norte de África, donde trabaja. Aranda lo hizo en el Instituto Cervantes de Tánger y estos hermosos poemas reflejan su vida en la ciudad ("el viejo Tánger de los fugitivos"), a modo de diario. Son versos evocadores, cálidos y cercanos, que se adaptan muy bien al tono sereno del lugar que describen. Sus calles tortuosas, sus famosos cafés, sus zocos, sus cines... También viaja a ciudades próximas: Tetuán, Xauen, Fez... Y nos acerca, en el último tramo, "Al lil" (la noche), a la intimidad del amor. Cita Aranda, entre otros, a Haro Tecglen, para quien Tánger era, sobre todo, un estado de ánimo. Lo que, en mi modesta opinión, sigue siendo. Algo que vienen a demostrar libros como éste.
    El segundo, más áspero y menos complaciente con ese enclave mítico, entre otras cosas porque en él hay una historia que el narrador necesita olvidar, se titula Fracaso de Tánger y es obra del corresponsal y periodista Alfonso Armada, que lo fecha en 1982. Está publicado, y de qué curiosa manera, por  Valparaíso Ediciones.
    Al entregármelo, el librero se quejó. Ya había devuelto un ejemplar y éste también venía averiado. Pero no. Pronto caímos en la cuenta. Ni las cubiertas estaban al revés ni los poemas de las páginas pares se habían calcado, a modo de espejo de tinta, en las impares. Como explica Eduardo Jordá (autor de un libro sobre Tánger) en la contracubierta (que es también la cubierta) el libro "se puede leer en dos direcciones: de atrás hacia adelante, como leemos todos en Europa, pero también de adelante hacia atrás, como se lee en árabe". Un curioso alarde, sin duda. 
    Por lo demás, lo que de verdad importa, un Tánger más tormentoso y oscuro se abre paso entre sus páginas, sin que por eso se pueda evitar que esa maldita o bendita ciudad, y quienes viven o sufren en ella, acabe encendiéndose en medio de la errática, laberíntica caminata. Brillan, como plazas luminosas, las sakkías, "especie de haikus magrebíes", según Jordá. 

    Dos maneras distintas, pero genuinas, de ver la ciudad y dos modos de decirla muy diferentes confluyen en la multiplicidad caleidoscópica de Tánger. Una y muchas, como cualquiera. Eso sí, viajeros y fugitivos, hombres y mujeres en tránsito, se refieren a ella con una suerte de vocabulario, se diría, esencial, donde no faltan el té, las avispas, el viento, las callejas...
    Uno que, hechizado, como tantos, por el extraordinario misterio tangerino (lo que saben bien quienes frecuentan este blog), también ha escrito su particular canción de Tánger, no puede por menos que leer estos versos con la emoción del cómplice. Como escribe Alfonso Armada: "Feliz quien olvida su destino". En Tánger, claro.

    (Blog de Álvaro Valverde)
    28/10/13

    miércoles, 19 de junio de 2013

    Cinema Rif (Tánger)

                



    Tánger no se entiende sin el Cinema Rif, un antiguo cine de los años 30 rehabilitado, cuyo café-bistrot es el punto de encuentro de jóvenes y artistas. En sus dos salas se proyectan desde clásicos de la historia del cine o la linterna mágica, a cine actual y cine árabe. En sus paredes cuelgan carteles desvaídos de viejas películas de espionaje rodadas en Tánger y fotografías de actores antiguos. Un lugar donde vale la pena recalar. Allí pasé muchas horas durante mi estancia tangerina y le dedico una sección entera en Café Hafa, de la que forma parte este poema:

             CINEMA RIF
            
                      II 
    Dejar que el tiempo sea esta evasión
                en la sala de cine,
                esta mezcla de planos y ciudades de agua,
                cuando contamos a desconocidos
                una verdad desconcertante
                después de haber estado frente al mar,
                frente a la duda y  la desidia,
                frente a amantes que observan a través de biombos.

                Esta penumbra del cinematógrafo
                nos restituye lo dejado atrás:
                un estío remoto, la costumbre
                de ascender las colinas de gladiolos salvajes
                donde te revolvía los cabellos.


    Aschenbach come fresas,
    el tinte le chorrea por las sienes,
                su delirio está hecho de música y efebos.
                Busca el último soplo de embriaguez.
    Pasa a cámara lenta la Belleza.





    Verónica Aranda
    De Café Hafa, Tres Fronteras, Murcia, 2012