domingo, 5 de junio de 2016

Un poema de Hussein Habasch, poeta kurdo


HUSSEIN HABASCH (poeta kurdo de Siria, 1970)

¿QUÉ ME IMPORTA CÓMO Y DÓNDE MUERA?

Pongo la cabeza sobre la roca del olvido
repitiendo, como una estrofa de canción triste, lo siguiente:
Qué importa si muera pobre o más pobre que todos los pobres del mundo
mis niños comen manzana y mastican granos de granada
Y esto es lo que importa.

Qué me importa si muera, y luego me despierte para andar solo en mi funeral
Qué importa si nunca me despierto
Mis niños susurran con alegría, como dos amantes
Y esto es lo que importa.

Murió Sargon Boulos enfermo en un hospital en Berlín, como si fuera un ángel ebrio que le gustaba pasear en el aliento de la muerte,
como si fuera, siempre, solo.
Murió Kamal Sabti en el sofá de su casa en Holanda, como un príncipe olvidado
Murió Aqil Ali en la acera, como si le crearan para ser el hidalgo de las calles.
Murió Mahmud Breikan por una cuchillada de un asesino ladrón, como si fuera un faro guiando los piratas al oro y dinero de su bolsillo vacío.
¡Entonces qué importa si muera en un bar, discoteca, club nocturno o
sobre los pechos de una prostituta ignorante en una taberna!
Mis niños comen papitas fritas con mayonesa
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muera ahogado, quemado, asfixiado, machacado, sacrificado o suicidado como mi hermana Silvia Platt.
Qué importa si muera fusilado en mi cumpleaños como mi hermano Dalshad Miroany, el ángel mágico de Kurdistán.
Qué me importa si muera de hambre, encarcelado, o rendido bajo las ruedas de un tren enredado como Attila Yousef, gemelo de mi alma.
Qué importa si muera acribillado a manos de los tiranos como mi hermano Lorca o ahorcado como mi amigo Hassan Mutlak, Dabada en Bagdad.
Lo que importa es que mi hijo está bien,
y yo siga escribiendo para el abandono, poemas pastoriles,
inspirados por la habilidad de las camareras
y de las siluetas de las lolitas que pasean delante del cristal del café.
Mis niños juegan,
mi hija peina el cabello de su muñeca
mi hijo conduce su triciclo
y esto es lo que importa.

Qué importa si muero por un navajazo o una dosis de veneno como mi tío Sócrates
Qué importa si fuera en Atenas, Berlín, Beirut, Londres, Madrid,
O la distinguida Washington,
las ciudades son iguales y la muerte es un perro que recorre los horizontes.  
Mis niños están detrás de un balón parecido a la tierra,
son estupendos
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muera como mendigo, exiliado, herido o ebrio
mordido por los colmillos de los amigos como todos los poetas
lo que importa es que estoy escuchando a María Callas, mojando mi profundidad
por su ronca voz.
Mis niños duermen inocentemente
y esto es lo que importa.

Qué importa si muera mientras voy diciendo barbaridades o remando hacia la locura
O quizás como Cioran, mi amigo, voy tocando las noches y dejando mi destino
en manos del frío y la majadería.
Mis niños sonríen en la cama, y sueñan con aves y mariposas
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muera o no
Es igual
Mientras la muerte sea la iluminación del alma
Y yo la perdí hace tiempo en los bosques del olvido.

Qué importa entonces
Qué importa.

Hussein Habasch (KURDISTÁN)
Traducción del árabe: Abdulhadi Sadoun




                                  Con Hussein Habasch en el Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico, 2016
                                                           

Palabras del autor:

“A la vez de aprender el kurdo, la lengua de mis padres, estuve obligado a aprender una lengua de la que no entendía nada de nada. Así que aprendí de niño que nuestras cosas (las de nosotros los kurdos), en algunos países, uno de ellos Siria, mi país natal, no deben salir a la luz, y pedir el derecho a acercarte a tu cultura y tu lengua. Prohibido, la primera palabra sellada en mi mente de niño. Desde entonces no supe nada más que el árabe, una lengua con la que intenté ser mejor escritor que los mismos árabes. Hoy en día escribo también en kurdo, la lengua que me prohibieron aprender en mi país; el exilio y mi nueva tierra germana, me ayudaron a recuperarla. ¿Pero este exilio, este destierro, por qué? Pensé, como lo pienso ahora, que sin esta otra tierra que me ha acogido en sus entrañas, hubiera sido encarcelado o suicida, o simplemente habría muerto por una bala o de hambre o de tristeza. No se puede estar en un país donde todo lo bueno es nulo, donde hay sistemas feroces en contra de la belleza, la libertad y los derechos humanos. El destierro es cruel, pero tu país natal lo es más aún si no puedes respirar un aire puro y si no puedes expresarte libremente. En la literatura, y sobre todo en la poesía, me atrae su habitación de horno, donde nada sale de su hondura sin que lo toque la mano de la locura, la fantasía… No soy hijo de la frialdad, mi poesía es ajena a la neutralidad. Escribo poesía para huir de mí mismo, para maquillar mis sueños y para llegar con mi locura al nivel del milagro.”

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