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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Reseña de "Claros" de Ramos Rosa, por José Luis Gómez Toré

ANTÓNIO RAMOS ROSA, CLAROS



Trad. Verónica Aranda
Polibea, Madrid, 2016. 10 €


José Luis Gómez Toré 

Aun a riesgo de caer en un tópico, hay que constatar que la presencia en nuestro panorama editorial de la lírica portuguesa no siempre se corresponde con la riqueza de una tradición, que, por solo citar a algunos autores contemporáneos, incluye a figuras tan relevantes como Fernando PessoaEugenio de AndradeSophia de Mello BreynerNuno Júdice o Herberto Hélder. Por ello, siempre es de agradecer un libro como este que, en una muy hermosa edición de Polibea, nos acerca a la voz de António Ramos Rosa en las cuidadas versiones de la poeta Verónica Aranda, quien también firma el prólogo.
Una primera aproximación a este conjunto de poemas en prosa puede hacer pensar en un libro eminentemente metapoético. Y es así, en gran medida. Incluso llama la atención la voluntad ensimismada, la necesidad de crear un espacio cerrado como si el mundo exterior fuera una amenaza o una distracción: «No escribo para abrir un espacio, escribo tal vez para encerrarme en un gran huevo de sombra con árboles inmensos y lámparas de piedra». Como nuestro barroco Soto de Rojas, el poeta luso parece querer trazar, a través del espacio textual, un paraíso cerrado para muchos y jardines abiertos para pocos. Sin embargo, a poco que nos adentremos en la trama de estos poemas, nos encontramos con que ese ensimismamiento es afín al del acto erótico y a su cerrada intimidad: repliegue que, sin embargo, se abre a una realidad más allá del yo (y del tú). Así, en no pocos textos eros y poesía parecen confundirse en un mismo afán por existir plenamente y a la vez borrarse en el otro, en lo otro (lo otro del cuerpo, lo otro del lenguaje).
Podíamos decir que en este libro, parafraseando una famosa obra de Bachelard, hay toda una poética del espacio. «Todo deseo es deseo de espacio», leemos en el poema “Cuerpo nocturno”. Y ya antes, en otro texto, se afirma: «En verdad, lo que busco es un espacio para respirar». Escribir es así un esfuerzo por recuperar el aliento perdido, una indagación para abrir (y cerrar) esos claros, que al lector español no pueden sino evocarle uno de los más hermosos libros de María ZambranoClaros del bosque, no solo por su título sino porque, como en la filósofa española, la escritura, en el momento en que semeja pura evasión, es justo entonces cuando más pie hace en lo real. Por más que en el libro se deja sentir la herencia mallarmeana del libro como mundo, como realidad autónoma, ese gesto de cierre parece solo el preámbulo de una apertura, de un habitar el mundo para alumbrar un sentido sagrado puramente inmanente, ajeno a toda trascendencia: «Lo que antaño eran dioses se extiende en el esplendor de las cosas y los seres».
Si, como decíamos al principio, estamos ante un libro en buena medida metapoético, hay que entender esa mirada autorreflexiva no desde la suficiencia de Narciso, sino en la búsqueda inagotable de una palabra esquiva, como esquivo es el mundo. De ahí que el recurso al poema en prosa no sea casual pues, aunque los textos en general son breves, parecería como si el poema pudiera prolongarse indefinidamente, en el sentido etimológico de “prosa” como huida hacia adelante. El lector que acompaña al poeta en esa búsqueda no queda defraudado. Aunque ello suponga reconocer que el poeta es el que sabe callarse a tiempo ante la enigmática evidencia de lo que es: «La voz silenciosa del espacio es sencilla, soberana».

                                (Publicada en el blog "La tormenta en un vaso". 2/11/16

El poemario se puede encontrar en Madrid en la librería El Aleph (C/ Ferraz,22) o a través de este enlace:

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Dos poemas de Kate Gale


Os dejo dos poemas de la autora norteamericana Kate Gale, que traduje para el último número de la revista "Piedra de molino"


THE HOUSE THAT JACK BUILT

We built a house of glass in the woods; the rain came in.
The rain came in through the skylight, the open windows.

We sealed the house; water seeped under the foundation.
We built canoes to navigate the stream from kitchen to bedroom.

All the bookshelves were up high. The cement floor wore away to gravel.
We lived in a stream bed in a glass house until the sun came out.

It became hot, humid; orchids filled the place, their tendrils of longing everywhere. Visitors said our house was unnatural, but it seemed perfectly natural to us.
The children tumbled amid orchids in summer, paddled streams in winter. Electricity not possible, but we didn’t want it. Electricity would have forced us out of the glass house.
We’re still here in the glass and mud, the unbalanced checkbooks, the poems and silence.
We hear water, breath, the house letting in light.



LA CASA QUE CONSTRUYÓ JACK

Construimos una casa de cristal en los bosques; entraba la lluvia.
Entraba la lluvia por la claraboya abierta de par en par.

Impermeabilizamos la casa; el agua se filtraba bajo los cimientos.
Construimos canoas para navegar por el arroyo desde la cocina al dormitorio.

Todas las estanterías estaban altas. El suelo de cemento se desgastó hasta hacerse grava.
Vivimos en el lecho de un arroyo hasta que salió el sol.

Se hizo calurosa, húmeda; las orquídeas llenaron el lugar, sus zarcillos de anhelo por todas partes. 
Las visitas decían que nuestra casa no era normal, pero a nosotros nos parecía perfectamente normal.

Los niños se tropezaban con orquídeas en verano, chapoteaban en arroyos durante el invierno. La electricidad no era posible, pero no la queríamos. La electricidad nos hubiera forzado a salir de la casa de cristal.

Aún estamos aquí en el cristal y el barro, los talonarios de cheques inestables, poemas y silencio.
Oímos agua, respiración, la casa dejando pasar la luz.



LOU ANDREAS SALOMÉ

She loved Rainer Maria Rilke, fifteen years her junior.
Taught him Russian love. Asked his skin what it wanted,
held him until he wanted her for his wife, then left.
Lou Andreas Salome, lover of three geniuses.

They wanted her as muse, as bedfellow bridge
to the future, all three of them: Freud, Nietzsche, Rilke.
Her name was Lou when Freud knew her,
when Nietzsche kissed her lips til his sister forbade it.

Rilke’s marriage to Klara lasted a year; Ruth born.
The rest of his life was affairs, writing of alienation, loneliness
in castles throughout Europe. Dying, he called for Lou,
lying in twilight in the Valmont Sanitarium in Switzerland of leukemia.

As the day disappeared, he was sure he could see her.
Emerging into the bedroom. Her hair, smell, ready thighs.
There to hold him against loneliness. Himself rising naked to greet her.
And she- kindness against the sheets, a kiss against darkness.


LOU ANDREAS SALOMÉ

Amó a Rainer María Rilke, quince años más joven que ella.
Le enseñó el amor ruso. Preguntó a su piel lo que quería,
lo mantuvo hasta que él la quiso por esposa, después partió.
Lou Andreas Salomé, amante de tres genios.

La querían como musa, como compañera de cama y puente
al futuro, los tres: Freud, Nietzsche, Rilke.
Su nombre era Lou cuando Freud la conoció,
cuando Nietzsche besó sus labios hasta que su hermana se lo prohibió.

El matrimonio de Rilke con Klara duró un año; nació Ruth.
El resto de su vida fueron amoríos, escribir sobre la alienación, soledad
en castillos por toda Europa. En su lecho de muerte, llamó a Lou,
tendido en el crepúsculo del Sanatorio Valmont de leucemia en Suiza.

A medida que caía el día, estaba seguro de que podría verla.
Apareciendo en la habitación. Su pelo, su aroma, sus muslos preparados.
Allí para sujetarlo contra la soledad. Él mismo levantándose desnudo para saludarla.
Y ella: bondad contra las sábanas, un beso contra la oscuridad.

           
                                                                                   © Kate Gale
                                                                                  © Traducción: Verónica Aranda



KATE GALE (Binghamton, Nueva York, 1965). Es la jefa de redacción de la editorial Red Hen Press y la editora de Los Ángeles Review. Tiene publicados seis poemarios, una novela, Lake of fire, y varios libretos de ópera, algunas de las cuales fueron estrenadas en el New York City Opera VOX. Entre 2005 y 2006 fue presidenta del Pen American Center. Es profesora en la Univerdad de Omaha y en el programa de escritura creativa de la Universidad de San Diego.  

Los poemas de Kate Gale que presentamos a continuación pertenecen al libro The Goldilocks zone (University of New Mexico Press, 2014) y son bastante representativos de su poética. Escenas cotidianas que adquieren dimensiones de fábula, espacios habitados como la casa de cristal que se hacen míticos y se transforman, pequeños retratos de personajes históricos desde su lado más humano y frágil. El lenguaje en aparencia sencillo de la autora, entre narrativo y lírico, tiene un ritmo propio y un gran dominio de la sintaxis y las elipsis.



 

sábado, 2 de julio de 2016

Tres poemas de Firas Sulaiman, Siria


                                      FIRAS SULAIMAN (Tartus, Siria, 1969)


Different  Chasm 

 

He  doesn’t  want  his  poems  to  go  to  college 

He  wants  them  on  the  shipboards 

the  lying  sailors  recomposing  them 

He  wants  them  just  a  few  meters  behind  nature 

foolish  lovers  misunderstanding  them; 

He  wants  them  in  the  bars  crushed  like  a  small  piece  of  air  between  two 

toasting  glasses 

He  wants  them  scared  and  dumbfounded 

on  the  edge  dividing  the  two  chasms  of  memory  and  forgetting 

He  wants  them  in  a  different  chasm 



Abismo diferente



No quiere que sus poemas vayan a la universidad

Los quiere a bordo

los marineros mentirosos recomponiéndolos

Los quiere solo unos metros por detrás de la naturaleza

los amantes ingenuos malinterpretándolos;

Los quiere en los bares aplastados como un trocito de aire entre el brindis

de dos copas

Los quiere asustados y perplejos

al filo que divide los dos abismos de la memoria y olvidando

Los quiere en un abismo diferente









Untitled 2

 

Because  I'm  bored  I  play  with  the 

corpse  of  the  future  in  the  ill  lit 

language  room  and  because  I  am 

more  depressed  than  dust  after  a 

massacre  I  can  imagine  myself  in 

the  vegetable  market,  a  wing  of 

emerald  lettuce  in  my  hand  a 

sentence  no  one  can  use   

   

 

Sin título 2



Porque estoy aburrido juego con el

cadáver del futuro en la habitación

mal iluminada del lenguaje y porque estoy

más deprimido que el polvo después de una

masacre puedo verme en el

mercado de hortalizas, en mi mano

un ala de lechuga esmeralda una

frase que nadie puede usar.







Untitled 5



What's left for the gypsy man when

they've imprisoned him in the city, 

killed his horse, stolen

his dagger and his

woman, except to

make a horseshoe of

words, reins of rotting

air

for his new head





Sin título 5



Qué le queda al gitano cuando

le han encarcelado en la ciudad,

han matado a su caballo, le han robado

el puñal y la mujer,

sino hacer una herradura de

palabras, riendas de aire

podrido

para su nueva cabeza





                                      ©Poemas: Firas Sulaiman

                                     © Traducción del inglés: Verónica Aranda

En breve se publicará en España un poemario completo de Firas Sulaiman. De la edición se hará cargo Nuria Ruiz de Viñaspre. Una gran iniciativa para dar a conocer en nuestro país la potente poética de Firas, que actualmente reside en Nueva York.

domingo, 5 de junio de 2016

Un poema de Hussein Habasch, poeta kurdo


HUSSEIN HABASCH (poeta kurdo de Siria, 1970)

¿QUÉ ME IMPORTA CÓMO Y DÓNDE MUERA?

Pongo la cabeza sobre la roca del olvido
repitiendo, como una estrofa de canción triste, lo siguiente:
Qué importa si muera pobre o más pobre que todos los pobres del mundo
mis niños comen manzana y mastican granos de granada
Y esto es lo que importa.

Qué me importa si muera, y luego me despierte para andar solo en mi funeral
Qué importa si nunca me despierto
Mis niños susurran con alegría, como dos amantes
Y esto es lo que importa.

Murió Sargon Boulos enfermo en un hospital en Berlín, como si fuera un ángel ebrio que le gustaba pasear en el aliento de la muerte,
como si fuera, siempre, solo.
Murió Kamal Sabti en el sofá de su casa en Holanda, como un príncipe olvidado
Murió Aqil Ali en la acera, como si le crearan para ser el hidalgo de las calles.
Murió Mahmud Breikan por una cuchillada de un asesino ladrón, como si fuera un faro guiando los piratas al oro y dinero de su bolsillo vacío.
¡Entonces qué importa si muera en un bar, discoteca, club nocturno o
sobre los pechos de una prostituta ignorante en una taberna!
Mis niños comen papitas fritas con mayonesa
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muera ahogado, quemado, asfixiado, machacado, sacrificado o suicidado como mi hermana Silvia Platt.
Qué importa si muera fusilado en mi cumpleaños como mi hermano Dalshad Miroany, el ángel mágico de Kurdistán.
Qué me importa si muera de hambre, encarcelado, o rendido bajo las ruedas de un tren enredado como Attila Yousef, gemelo de mi alma.
Qué importa si muera acribillado a manos de los tiranos como mi hermano Lorca o ahorcado como mi amigo Hassan Mutlak, Dabada en Bagdad.
Lo que importa es que mi hijo está bien,
y yo siga escribiendo para el abandono, poemas pastoriles,
inspirados por la habilidad de las camareras
y de las siluetas de las lolitas que pasean delante del cristal del café.
Mis niños juegan,
mi hija peina el cabello de su muñeca
mi hijo conduce su triciclo
y esto es lo que importa.

Qué importa si muero por un navajazo o una dosis de veneno como mi tío Sócrates
Qué importa si fuera en Atenas, Berlín, Beirut, Londres, Madrid,
O la distinguida Washington,
las ciudades son iguales y la muerte es un perro que recorre los horizontes.  
Mis niños están detrás de un balón parecido a la tierra,
son estupendos
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muera como mendigo, exiliado, herido o ebrio
mordido por los colmillos de los amigos como todos los poetas
lo que importa es que estoy escuchando a María Callas, mojando mi profundidad
por su ronca voz.
Mis niños duermen inocentemente
y esto es lo que importa.

Qué importa si muera mientras voy diciendo barbaridades o remando hacia la locura
O quizás como Cioran, mi amigo, voy tocando las noches y dejando mi destino
en manos del frío y la majadería.
Mis niños sonríen en la cama, y sueñan con aves y mariposas
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muera o no
Es igual
Mientras la muerte sea la iluminación del alma
Y yo la perdí hace tiempo en los bosques del olvido.

Qué importa entonces
Qué importa.

Hussein Habasch (KURDISTÁN)
Traducción del árabe: Abdulhadi Sadoun




                                  Con Hussein Habasch en el Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico, 2016
                                                           

Palabras del autor:

“A la vez de aprender el kurdo, la lengua de mis padres, estuve obligado a aprender una lengua de la que no entendía nada de nada. Así que aprendí de niño que nuestras cosas (las de nosotros los kurdos), en algunos países, uno de ellos Siria, mi país natal, no deben salir a la luz, y pedir el derecho a acercarte a tu cultura y tu lengua. Prohibido, la primera palabra sellada en mi mente de niño. Desde entonces no supe nada más que el árabe, una lengua con la que intenté ser mejor escritor que los mismos árabes. Hoy en día escribo también en kurdo, la lengua que me prohibieron aprender en mi país; el exilio y mi nueva tierra germana, me ayudaron a recuperarla. ¿Pero este exilio, este destierro, por qué? Pensé, como lo pienso ahora, que sin esta otra tierra que me ha acogido en sus entrañas, hubiera sido encarcelado o suicida, o simplemente habría muerto por una bala o de hambre o de tristeza. No se puede estar en un país donde todo lo bueno es nulo, donde hay sistemas feroces en contra de la belleza, la libertad y los derechos humanos. El destierro es cruel, pero tu país natal lo es más aún si no puedes respirar un aire puro y si no puedes expresarte libremente. En la literatura, y sobre todo en la poesía, me atrae su habitación de horno, donde nada sale de su hondura sin que lo toque la mano de la locura, la fantasía… No soy hijo de la frialdad, mi poesía es ajena a la neutralidad. Escribo poesía para huir de mí mismo, para maquillar mis sueños y para llegar con mi locura al nivel del milagro.”

viernes, 15 de abril de 2016

Presentación de Ramos Rosa y Keats en Madrid, 20 de abril



“Donde acaba Pessoa, comienza Ramos Rosa”, afirma con contundencia Eduardo Lourenço. Su poesía hay que contextualizarla dentro de la tradición de la poesía lusa del siglo XX, que es el siglo de oro de la poesía del país vecino. En el autor luso, la palabra poética posee una magia redentora.  En su ideario poético hay asimismo una visión de la poesía como intento de suturar el espacio entre la conciencia y el mundo.   
Ramos Rosa recupera la sinceridad en el decir poético, la confianza en el poder de la palabra para llegar a la plenitud y al autoconocimiento profundo. Cada verso equivale a una respiración. Forma parte de esa estirpe de poetas cuya entrega radical a la escritura se entiende como un sacerdocio
                                                                         
                                                                                   © Verónica Aranda
                                                                                   (Fragmentos del prólogo de Claros )

Os dejo tres poemas de António Ramos Rosa, Claros:


O encontro
Por vezes, sem qualquer esforço, sou uma atmosfera ou identifico-me com um arvoredo, com a sua cor sombria, cor de veludo e silêncio, cor de estar ou ser, intemporal e densa. Eis onde vivo por momentos. Onde sou uma respiração do silêncio. Ou então uma encosta. Umas quantas janelas onde já ninguém vem assomar-se. Uma faixa oblíqua de cor ensimesmada no abandono de uma tristeza que é um gesto da imobilidade. Alongado, profundo, externo gosto de ser e nada mais. Estar ou ser no encontro tornou-se a exactidão pura de uma densidade tranquila e suficiente, internamente imensa. Contemplação intensa e calma, como liberta do desejo, e todavia a forma e o fundo do desejo como substância única, salva numa completa tranquilidade. Neste muro inabitável, por abandonado e solitário, está a mais viva e a mais sossegada habitabilidade do mundo. Sinto a vibração aérea do imperecível e todavia efémero. Sou agora, abandonando-me, o próprio encontro com o que não responde e que responde no silêncio do inanimado. Horizontal, vertical, estou reunido como uma pedra e não me afundo, não soçobro entre a sombra e a água.


El encuentro
A veces, sin esfuerzo alguno, soy una atmósfera o me identifico con una arboleda, con su color sombrío, color de terciopelo y de silencio, color de estar o ser, intemporal y denso. Es aquí donde vivo por momentos. Donde soy una respiración del silencio. O sino una pendiente. Unas cuantas ventanas donde ya nadie viene a asomarse. Una franja oblicua de color ensimismado en el abandono de una tristeza que es un gesto de la inmovilidad. Remoto, profundo, externo gusto de ser y nada más. Estar o ser en el encuentro se convirtió en la precisión pura de una densidad tranquila y suficiente, interiormente infinita. Contemplación intensa y tranquila, como liberada del deseo y, sin embargo, la forma y el fondo del deseo como sustancia única, salva en una completa tranquilidad. En este muro inhabitable, por abandonado y solitario, está la más viva y la más sosegada habitabilidad del mundo. Siento la vibración aérea de lo imperecedero y todavía efímero. Soy ahora, abandonándome, el propio encuentro con lo que no responde y que responde en el silencio de lo inanimado. Horizontal, vertical, estoy unido como una piedra y no me hundo, no zozobro entre la sombra y el agua.



O silêncio no corpo
Procuro o espaço, procuro o corpo. Escrevo, não para confirmar, mas para descobrir, para iniciar. Como que procuro o gesto que seja o gesto do ar, que inaugure um lugar aberto e transparente. A substância é imponderável, nada prescreve a ordem libertadora, não a conheço, não a pressinto no silêncio e na ausência. Continuo todavia à superfície e é aí, entre a folhagem das letras, que a palavra pode consumar-se e abrir o espaço inteiro. O silêncio que escuto é o silêncio dela e pela sua própria ausência ela me é de algum modo sempre presente. Não posso ouvi-la, mas sem palavras ou mesmo através delas, bebo inteiramente o seu silêncio. Dentro do corpo, o sono, o sangue, a sombra da palavra. A plenitude de uma nascente serena. Não será já preciso dizer a frase que abriria o espaço e inauguraria o lugar aberto e transparente?


            El silencio en el cuerpo
Busco el espacio, busco el cuerpo. No escribo para confirmar sino para descubrir, para iniciar. Como buscar el gesto que sea el gesto del aire, que inaugure un lugar abierto y transparente. La sustancia es imponderable, nada prescribe el orden liberador, no lo conozco, no lo presiento en el silencio ni en la ausencia. Sigo todavía en la superficie y es ahí, entre el follaje de las letras, donde la palabra puede consumarse y abrir el espacio entero. El silencio que escucho es su silencio y por su propia ausencia permanece siempre, de algún modo, presente en mí. No puedo oírla, sin palabras o incluso a través de ellas, bebo por completo su silencio. Dentro del cuerpo, el sueño, la sangre, la sombra de la palabra. La plenitud de un manantial sereno. ¿No será ya necesario decir la frase que abriría el espacio e inauguraría el lugar abierto y transparente?


As palavras do ar
Varanda aberta. Espaço. Noite enrolada em folhas, noite de antenas e aromas, noite de bocas nubladas e brancas. Brilham constelações de lâmpadas através das nuvens. Escuto. Nem palavras nem silêncio. A voz é um odor da sombra. Deixa-me tocar-te o rosto, o teu rosto de espaço. Vejo-te através das pálpebras. Toco as mãos aéreas e silenciosas que atravessam a folhagem. Vejo os lábios rodeados de fogo. Estou no círculo da distância e escrevo as palavras adormecidas no ar.



Las palabras del aire
Balcón abierto. Espacio. Noche envuelta en hojas. Noche de mástiles y aromas, noche de bocas nubladas y blancas. Brillan constelaciones de bombillas a través de las nubes. Escucho. Ni palabras ni silencio. La voz es un olor de la sombra. Déjame tocarte el rostro, tu rostro de espacio. Te veo a través de los párpados. Toco las manos aéreas y silenciosas que atraviesan el follaje. Veo los labios rodeados de fuego. Estoy en el círculo de la distancia y escribo las palabras dormidas en el aire.


                                                    António Ramos Rosa, Claros, Polibea, Madrid, 2016
                                                    (Prólogo y traducción: Verónica Aranda)



Puedes adquirir el libro en:
http://ellevitador.polibea.com/PEDIDOS.html

martes, 16 de febrero de 2016

Conferencia y presentación de Necesarias Palabras (Antología solidaria por Nepal)



Copio un poema de la antología, con traducción al inglés:


 La mendiga del templo

           

            Palpa despacio los fragmentos

            de una vasija rota.

            Entre la lluvia y el anonimato,

            elige cada día un escalón del templo.

           

Marcar el territorio

            con almendras amargas

            le hace más vulnerable. 




                                             © Verónica Aranda



            The temple´s beggar



She feels slowly the fragments

            of a broken vessel.

            Between rain and anonymity,

            she chooses every day a temple stair.



Marking territory

with bitter almonds

            makes her more vulnerable.



                                       

miércoles, 3 de febrero de 2016

Dos poemas de Café Hafa en francés

Mi agradecimiento al poeta y traductor Rémy Durand por su excelente trabajo.




                            Muerte en Venecia
                                                          
Dejar que el tiempo sea esta evasión
en la sala de cine,
esta mezcla de planos y ciudades de agua,
cuando contamos a desconocidos
una verdad desconcertante
después de haber estado frente al mar,
frente a la duda y la desidia,
frente a amantes que observan a través de biombos.

Esta penumbra del cinematógrafo
nos restituye lo dejado atrás:
un estío remoto, la costumbre
de ascender las colinas de gladiolos salvajes
donde te revolvía los cabellos.

Aschenbach come fresas,
el tinte le chorrea por las sienes,
su delirio está hecho de música y efebos.
Busca el último soplo de embriaguez.
Pasa a cámara lenta la Belleza.

v   

Mort à Venise
                                                          
Laisser au temps devenir cette évasion
au cinéma,
ce mélange de cartes et de villes aquatiques
quand nous racontons à des inconnus
une vérité déconcertante
après avoir été face à la mer,
face au doute et à l’apathie, 
face à des amants qui observent à travers des paravents. 

Cette ombre du cinématographe
nous restitue ce que nous avons laissé derrière nous :
un été lointain, l’habitude
de monter sur les collines aux glaïeuls sauvages 
où je te décoiffais.

Aschenbach mange des fraises,
La teinture coule sur ses tempes 
son délire est fait de musique et d’éphèbes.
Il cherche la dernière bouffée d’ivresse.
La beauté passe au ralenti.

                              

Café Mabrouk, Tánger





Elijo la quietud,

aquella metafísica que gira

en torno a las teteras,

donde hay un tiempo líquido, humeante

que transcurre entre juegos de tahúr.



El tiempo medieval de relojes de arena

y de los matemáticos.



El tiempo en que el joyero corta láminas de ámbar

y el comerciante es verbo y oratoria,

entre los cofres y la platería

y gargantillas bereberes.



El tiempo de la muerte

que pasa por el zoco en parihuelas,

del amante que busca manchas de nacimiento

como revelaciones.



El tiempo en que te escondes

y te imagino en una casa antigua

donde entra poca luz

y retumba el bullicio

del sur de la medina.

           

Bajo uno de los arcos,

la imprecación de los mendigos.

Recuerdos de una tarde en Udaipur.



El perfumero mezcla

lilas y bergamota.



v   



Café Mabrouk, Tanger



Je choisis le calme,

métaphysique qui tourne

autour des théières fumantes,

là se trouve un temps liquide

qui s’écoule entre les jeux de tahur.  



Le temps médiéval de sabliers 

et des mathématiciens.



Le temps où le bijoutier découpe des feuilles d’ambre 

où le commerçant est verbe et éloquence,

entre coffres et argenterie

et colliers berbères.



Le temps de la mort

qui passe dans le zouk sur des brancards,

celui de l’amant qui cherche des taches de naissance

comme des révélations.



Le temps où tu te caches

et je te vois dans une ancienne maison

où pénètre peu de lumière

et où retentit le vacarme

du sud de la médina.

           

Sous l’une des arches

l’imprécation des mendiants.

Souvenirs d’une après-midi à Udaipur.



Le parfumeur mélange

lilas et bergamote.







© Verónica Aranda

                                              

                                                           © Traducción: Rémy Durand